"Cuanto más estoy con un objeto, sea una modelo o un trozo de paisaje, más empiezo a ver lo que no apreciaba".
Andrew Wyeth
Hoy (debería decir ayer, pero para mí el día termina cuando me acuesto) murió Andrew Wyeth. Supongo que lo habría descubierto igual, pero me enteré por la ingente cantidad de visitas que tenía mi blog cuando me asomé allá por las seis de la tarde justo en esa página. Justo en esa página me visitaban: yo me asomaba al blog. Googueleé y lo descubrí. El mundo se está acabando poco a poco. Y yo sin superar lo de Bergman, todavía.
Andrew Wyeth se merece la segunda entrada, la que vendría más tarde. Queda (y se multiplicará en los próximos días, supongo) material en internet para una tercera y, probablemente, una cuarta. Esta es sin personas porque Wyeth, si bien no pintó el camión de Hopper (si un camión puede estar desolado, ese es el de Hopper), tenía esa atmósfera. O yo se la veo. Sin personas pero con unas botas. Porque ese cuadro quise ponerlo ya en la primera y finalmente no lo hice. Mi faro, el que buscaba entonces, está justo en el siguiente cuadro. Un cuadro que va repetido, pero he repetido otros de otros autores. Unas botas, un faro, una ventana, una casa con flores delante, un paisaje nevado, un perro, un espantapájaros, una cama. Una maravilla.

