






























Es raro que ponga pintores vivos (no conozco pintores vivos, no les voy a mentir) y la única vez que lo hice, con Andrew Wyeth, se murió en dos semanas. Juro que si Bryce Cameron Liston muere, dejaré de hacerlo para siempre.
La cuestión es que acabo de descubrirlo y, como no podía ser de otro modo, me he enamorado.

