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jueves, 9 de julio de 2009

Sophia de Mello Breyner Andresen

Acabo de descubrir que Sophia de Mello Breyner Andresen (que seguía viva cuando yo empezaba a estudiar portugués) murió hace ya cinco años. En aquella asignatura de lengua portuguesa, de portugués (sobre todo los que ya éramos reintegracionistas y no necesitábamos que nos convencieran) no debimos aprender demasiado, pero yo recuerdo descubrir cada día de clase media docena de autores que quería leer (y alguno más que no), además de todos aquellos mapitas sobre la lusofonía, qué es el crioulo caboverdiano, cómo se acentúa en portugués, por qué ser reintegracionista, por qué ser reintegracionista y por qué ser reintegracionista. Todo mezclado, claro. Y, nunca, nunca, nunca (algo que nunca le agradeceré lo suficiente a José Luis) nada sobre cuestiones políticas o territoriales, algo que el resto de profesores de portugués (casi todos) deberían aprender e imitar. Que yo fui la tocapelotas que levantó la mano y dijo "eu nom" cuando el que me parece el mejor profesor de literatura del área preguntó si partíamos todos del nacionalismo (gallego, claro). La que declaraba que hablaba muchísimo en español y que si hablaba en gallego era porque le salía de los cojones y no por cuestiones políticas. La que un par de veces explicó que, además de no ser nacionalista tampoco era comunista (y no agregó de milagrito un "y ya empiezo a hartarme de que sean los profesores en lugar de los alumnos los que se empeñen en hacer la lectura política de TODO lo que se estudia en clase") y a ver si simplificábamos menos y nos guiábamos por menos clichés en lo que a la izquierda se refiere. La que se mordió la lengua (el mismo día que declaró no ser nacionalista) cuando el buen señor estaba todo preocupado por si los coruñeses (como si no les llegara con ser coruñeses, también se sienten españoles, ¡pobrecitos!) llevaban banderas de España a un Dépor-Oporto. Que lleven lo que les dé la gana, joder. Y conste que el último paréntesis es mío y que las banderas me dan alergia desde que tengo un padre que cree que son un símbolo de la patria (¿qué coño es la patria además de la mierda que simboliza la bandera?) por el que hay que morir o matar. Además, la bandera española es fea de cojones y ser patriota gallego es tener ganas de que te miccionen por encima (por eso tan bonito de "mexan por nós e hai que dicir que chove") más todavía que si eres gallego a secas. Y yo soy práctica (para pocas cosas, pero lo soy), individualista, anarquista y simpatizante de seres sin raíces de todo tipo, de los vampiros a los piratas, pasando por León el Profesional. De esos alumnos que sí son conscientes de la incongruencia del profe independentista progre que es funcionario del Estado Español y que intenta convencerte de que no te dejes alienar por los demás para poder alienarte él a su gusto. No quiere que seas indepe porque piensas sino porque él te dice que es lo mejor. Y no tengo nada contra los indepes pero sí mucho contra la gente que no piensa y sólo sigue consignas. Pensar es bonito, sano y, además, provoca actividad en el cerebro. A él no sé lo que le daban por alienarnos de forma rara en lugar de de esa sana forma en la que nos aliena la tele, pero debía ser mucho, por el interés que ponía.

Sophia de Mello Breyner Andresen murió el 2 de julio de 2004 y yo, antes de soltar mi discurso digno de los mejores mítines de algunas de mis asignaturas de portugués (con la salvedad de que esto es mi blog y aquello era una clase), ya había seleccionado estos dos textos. Lo juro. Debo tener el día así porque, ahora que lo pienso, ni siquiera son de los mejores. El primero es el que venía en un taco de fotocopias.

RETRATO DE UMA PRINCESA DESCONHECIDA

Para que ela tivesse um pescoço tão fino

Para que os seus pulsos tivessem um quebrar de caule

Para que os seus olhos fossem tão frontais e limpos

Para que a sua espinha fosse tão direita

E ela usasse a cabeça tão erguida

Com uma tão simples claridade sobre a testa

Foram necessárias sucessivas gerações de escravos

De corpo dobrado e grossas mãos pacientes

Servindo sucessivas gerações de príncipes

Ainda um pouco toscos e grosseiros

Ávidos cruéis e fraudulentos

Foi um imenso desperdiçar de gente

Para que ela fosse aquela perfeição

Solitária exilada sem destino


Sophia de Mello Breyner Andresen




AS PESSOAS SENSÍVEIS


As pessoas sensíveis não são capazes
De matar galinhas
Porém são capazes
De comer galinhas


O dinheiro cheira a pobre e cheira
À roupa do seu corpo
Aquela roupa
Que depois da chuva secou sobre o corpo
Porque não tinham outra
O dinheiro cheira a pobre e cheira
A roupa
Que depois do suor não foi lavada
Porque não tinham outra


"Ganharás o pão com o suor do teu rosto"
Assim nos foi imposto
E não:
"Com o suor dos outros ganharás o pão."


Ó vendilhões do templo
Ó constructores
Das grandes estátuas balofas e pesadas
Ó cheios de devoção e de proveito


Perdoai-lhes Senhor
Porque eles sabem o que fazem.

Sophia de Mello Breyner Andresen



¿Dije algo de estar adolescente hoy? ¿No? Pues lo digo ahora...

sábado, 9 de mayo de 2009

Una canción de uña y de tío

Arnaut Daniel era grande como él solo y, probablemente, uno de los trovadores occitanos más conocidos fuera de las dos docenas de freaks que nos dedicamos al tema de la romanística o de la docena escasa de los que en su día decidimos aprender occitano. Algunos con más pena que gloria, como yo, pero consta en el curriculum que tengo cursados doce créditos de lengua y catorce de literatura occitanas. Aunque el Universo en pleno haya olvidado la lengua de los primeros trovadores.

Tiene, además, bastante responsabilidad en la Laura de Petrarca (y de miles de niñas y no tan niñas) con su "ieu sui Arnautz, qu'amas l'aura" (yo soy Arnaut, el que acumula el viento) o su "l'aura amara" (el viento amargo). Si la de Dante era "la que hacía felicidad", la de Petrarca (además del tema del laurel) era el viento. Y Petrarca conocía y reverenciaba a Arnaut Daniel. Como la gente de bien.

Esta es la primera sextina (y explicar lo que es una sextina podría ser largo y aburrido) que se conoce y se rumorea que la estructura podría tener algo que ver con la afición del hombre a los dados. Supuestamente yo todo esto lo estudié en segundo en Literatura Románica Medieval y en tercero en la primera Literatura Occitana (la Segunda fue un monográfico de literatura artúrica, aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid, que uno de los dos romans escritos en occitano es artúrico -y tremendamente divertido-, que la daba mi señor tutor, que lo es por algo y que, aunque éramos dos matriculadas, solía ir yo sola a clase -o sea, fue una asignatura consagrada a fijar tres cuartas partes de mis conocimientos sobre Arturo y sus amigos-) pero es tarde, tengo una nebulosa y no me apetece bucear en los apuntes. Ni aburrir a nadie. Sobre todo, no quiero aburrir a nadie. Y la composición es lo suficientemente elocuente por sí misma. Se repiten siempre las mismas seis palabras, en una posición determinada (eso es lo que iba a ser largo de explicar y lo que está relacionado con los dados) y son entra, alma, tío, cámara, verga, uña. Delicioso.


I

Lo ferm voler qu'el cor m'intra
no'm pot ges becs escoissendre ni ongla
de lauzengier qui pert per mal dir s'arma;
e pus no l'aus batr'ab ram ni verja,
sivals a frau, lai on non aurai oncle,
jauzirai joi, en vergier o dins cambra.

II
Quan mi sove de la cambra
on a mon dan sai que nulhs om non intra
-ans me son tug plus que fraire ni oncle-
non ai membre no'm fremisca, neis l'ongla,
aissi cum fai l'enfas devant la verja:
tal paor ai no'l sia prop de l'arma.

III
Del cor li fos, non de l'arma,
e cossentis m'a celat dins sa cambra,
que plus mi nafra'l cor que colp de verja
qu'ar lo sieus sers lai ont ilh es non intra:
de lieis serai aisi cum carn e ongla
e non creirai castic d'amic ni d'oncle.

IV
Anc la seror de mon oncle
non amei plus ni tan, per aquest'arma,
qu'aitan vezis cum es lo detz de l'ongla,
s'a lieis plagues, volgr'esser de sa cambra:
de me pot far l'amors qu'ins el cor m'intra
miels a son vol c'om fortz de frevol verja.

V
Pus floric la seca verja
ni de n'Adam foron nebot e oncle
tan fin'amors cum selha qu'el cor m'intra
non cug fos anc en cors no neis en arma:
on qu'eu estei, fors en plan o dins cambra,
mos cors no's part de lieis tan cum ten l'ongla.

VI
Aissi s'empren e s'enongla
mos cors en lieis cum l'escors'en la verja,
qu'ilh m'es de joi tors e palais e cambra;
e non am tan paren, fraire ni oncle,
qu'en Paradis n'aura doble joi m'arma,
si ja nulhs hom per ben amar lai intra.

VII
Arnaut tramet son chantar d'ongl'e d'oncle
a Grant Desiei, qui de sa verj'a l'arma,
son cledisat qu'apres dins cambra intra.

Arnaut Daniel


Y en español:


I

El firme deseo que en el corazón me entra
no me lo pueden arrancar pico ni uña
de adulador, que por hablar mal pierde su alma;
y como no me atrevo a pegarle con rama ni vara,
aunque sea a escondidas, allí donde no tenga tío,
gozaré del gozo, en el jardín o en la habitación.

II

Cuando me acuerdo de la habitación
en la que sé, para mi mal, que nadie entra
y que todos me vigilan más que hermano o tío,
entonces, todos los miembros me tiemblan, hasta la uña
tal como el niño ante la vara:
tanto miedo tengo de no ser suyo de toda alma.

III

¡Con el cuerpo lo sería, no con el alma,
si me acogiera en su habitación!
Más me hiere el corazón que golpe de vara
pues allí donde ella está, su servidor no entra;
siempre seré con ella como carne y uña
y no creeré consejo de amigo ni de tío.

IV

Nunca, a la hermana de mi tío
la amé tanto, ¡por mi alma!
Pues tan cerca como está el dedo de la uña,
si lo aceptara, querría estar yo de su habitación;
de mí puede hacer Amor, que en el corazón me entra,
más a su gusto que hombre fuerte con débil vara.

V

Desde que floreció la seca vara
y descendieron de Adán sobrinos y tíos,
tan fiel amor como el que en el corazón me entra
no creo que existiese nunca en cuerpo ni en alma;
dondequiera que esté, en plaza o en su habitación,
mi corazón no se separa de ella ni la distancia de una uña.

VI

Así une y se aúña
mi corazón a ella como la corteza en la vara;
pues ella me es torre de gozo y palacio y habitación
y no amo otro tanto a hermano, pariente ni tío:
en el paraíso tendrá doble gozo mi alma
si por amar hay quien allí entra.

VII

Arnaldo envía su canción de uña y de tío
con permiso de aquella que tiene de su vara el alma,
a su Deseado, cuyo mérito en la habitación entra.

Arnaut Daniel



Bueno, en esta traducción cambia verga por vara (el alma de su verga es infinitamente mas... evocador) y mantenemos la mala costumbre de usar habitación en lugar de cámara. Habitación es profundamente prosaico. Usemos cámara o alcoba, según proceda. La anacronía al poder.

(Sirva a modo de disculpa por el momento freak que hacía mucho tiempo que no hacía una actualización "totalmente romanística")

miércoles, 1 de abril de 2009

Abril es el mes más cruel...


April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.
Winter kept us warm, covering
Earth in forgetful snow, feeding
A little life with dried tubers.
Summer surprised us, coming over the Starnbergersee
With a shower of rain; we stopped in the colonnade,
And went on in sunlight, into the Hofgarten,
And drank coffee, and talked for an hour.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
And when we were children, staying at the archduke's,
My cousin's, he took me out on a sled,
And I was frightened. He said, Marie,
Marie, hold on tight. And down we went.
In the mountains, there you feel free.
I read, much of the night, and go south in the winter.

What are the roots that clutch, what branches grow
Out of this stony rubbish? Son of man,
You cannot say, or guess, for you know only
A heap of broken images, where the sun beats,
And the dead tree gives no shelter, the cricket no relief,
And the dry stone no sound of water. Only
There is shadow under this red rock,
(Come in under the shadow of this red rock),
And I will show you something different from either
Your shadow at morning striding behind you
Or your shadow at evening rising to meet you;
I will show you fear in a handful of dust.
Frisch weht der Wind
Der Heimat zu.
Mein Irisch Kind,
Wo weilest du?
'You gave me hyacinths first a year ago;
'They called me the hyacinth girl.'
Yet when we came back, late, from the Hyacinth garden,
Your arms full, and your hair wet, I could not
Speak, and my eyes failed, I was neither
Living nor dead, and I knew nothing,
Looking into the heart of light, the silence.
Od' und leer das Meer.

Madame Sosostris, famous clairvoyante,
Had a bad cold, nevertheless
Is known to be the wisest woman in Europe,
With a wicked pack of cards. Here, said she,
Is your card, the drowned Phoenician Sailor,
(Those are pearls that were his eyes. Look!)
Here is Belladonna, the Lady of the Rocks,
The lady of situations.
Here is the man with three staves, and here the Wheel,
And here is the one-eyed merchant, and this card,
Which is blank, is something he carries on his back,
Which I am forbidden to see. I do not find
The Hanged Man. Fear death by water.
I see crowds of people, walking round in a ring.
Thank you. If you see dear Mrs. Equitone,
Tell her I bring the horoscope myself:
One must be so careful these days.

Unreal City,
Under the brown fog of a winter dawn,
A crowd flowed over London Bridge, so many,
I had not thought death had undone so many.
Sighs, short and infrequent, were exhaled,
And each man fixed his eyes before his feet.
Flowed up the hill and down King William Street,
To where Saint Mary Woolnoth kept the hours
With a dead sound on the final stroke of nine.
There I saw one I knew, and stopped him, crying 'Stetson!
'You who were with me in the ships at Mylae!
'That corpse you planted last year in your garden,
'Has it begun to sprout? Will it bloom this year?
'Or has the sudden frost disturbed its bed?
'Oh keep the Dog far hence, that's friend to men,
'Or with his nails he'll dig it up again!
'You! hypocrite lecteur! mon semblable, mon frère!'

T.S. Elliot, "The buried of the dead", The Waste Land


Aprovechando que ya estamos en abril y que no ando muy inspirada, hago un alarde de originalidad extrema, de esos que me caracterizan. Dicen que Lovecraft no soportaba La Tierra Baldía y que inclusó la parodió. Amo a Lovecraft, pero creo que no debería meterse a criticar estilos literarios ajenos, no sea que alguien ajeno al terror se meta con el suyo. También amo profundamente el primer canto (y todos los demás) y considero ese "abril es el mes más cruel" (haga o no brotar lilas de la tierra muerta) como uno de los mejores primeros versos que en el mundo han sido. Es más, fuera de borracheras con textos medievales en múltiples lenguas, éste y lo de "La estulticia, el error, el pecado, la mezquindad" de Baudelaire deben ser los dos primeros versos (posteriores al XV) que más cito. Y citar, cito muchos.

De Tierras baldías en innúmeras lenguas ha de estar internet lleno y yo soy vaga y me voy a la cama. Hoy ha sido un día que he pasado casi entero o trabajando o leyendo en francés. Y estuve fuera de casa haciendo cualquiera de las dos cosas doce horas. Mañana, más. Algún día terminaré de devolver visitas, lo prometo.

Por cierto, la "terre gaste" de los romans artúricos medievales (y de eso sé, hacedme caso) no está baldía, sino devastada. No queráis que os suelte el rollo de Perceval, el Rey Pescador y su herida entre las piernas. Ni por qué sangra la lanza y a quién sirve el grial. Ni siquiera lo de que en Chrétien parece no ser un vaso (y mucho menos el de la Última Cena, bla, bla, bla) sino una suerte de escudilla. Ni el hecho de que Chrétien muere sin terminar y sin dejarnos saber qué coño pretendía con el grial y el caballero tan majo, tan rústico y tan naïf que besaba doncellas a la fuerza porque su madre le había aconsejado que se dejara querer. El cuento del Grial tiene casi toda la culpa de mi actual amor por Chrétien, por la literatura artúrica y por la narrativa cortés. El hecho de que el mismo día que lo compré hubiera pasado la mañana con papeleos para cambiarme de Hispánicas a Románicas, el que ese año cursara la Literatura Románica Medieval del XII y el XIII (primer cuatrimestre lírica y teatro; segundo narrativa y épica) y que al año siguiente la Literatura Occitana (que yo había escogido por los trovadores) me la diera el que ahora es mi tutor justo cuando estaba leyendo el resto de Chrétien es pura coincidencia. Todo empezó el día que decidí que estaba bien de opinar que no me gustaba el rollito artúrico basándome en pelis generalmente malas y made in Hollywood. Ese (y no el cambio de carrera) fue el hecho que determinó que pasara de un "literatura medieval, ¡qué coñazo!" a decir que me estaba echando a la Matería de Bretaña como quien se echa a la coca. En una época en que, además, varios de mis amigos más cercanos estaban en ello. En la coca, no en la Materia de Bretaña. Yo me quedé en la literatura. La coca siempre ha estado muy cara (sí, incluso en Galicia) y la mera idea de meterme algo por la nariz me hace estornudar. Y no es que los libros medievales sean precisamente baratos.

Y sí, ya me he emocionado y ya se me ha ido la olla.

Me voy a la cama, antes de que se me vaya más.

La imagen es de Odilon Redon. Hace tiempo que quiero hacer una entrada con él, pero nunca termino de hacerla.




viernes, 5 de diciembre de 2008

Si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría...

Nada que ver con las dos anteriores.



Cuando canta el gallo negro
es que ya se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
otro gallo cantaría.

Ay, si es que yo miento,
que el cantar que yo canto
lo borre el viento.
Ay, qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto.


Se encontraron en la arena
los dos gallos frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.

Se miraron a la cara
y atacó el negro primero.
El gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero.

Gallo negro, gallo negro,
gallo negro, te lo advierto:
no se rinde un gallo rojo
mas que cuando está ya muerto.

Chicho Sánchez Ferlosio


Filología en Santiago es la única de todas las facultades que estuvieron cerradas en la LOU que no se ha encerrado por Bologna. Nunca pensé (era la más pequeña) ser veterana de la LOU, pero lo soy.

Y la Filología como disciplina se ha ido al carajo y a sus estudiantes les da igual. Les daba igual el otro día en la mesa redonda del simposio de Lingüística Románica (se limitaban a decir que cómo no iba a desaparecer la Filología Románica si éramos tan pocos) y les da igual todo. Ellos han venido a aprender inglés. O francés. O alemán, o lo que sea. O a defender el gallego frente al manifiesto por la lengua única (ojo: yo también). ¿Dónde está la gente que quiere hacer ediciones críticas? ¿Gramática histórica? Porque, para aprender idiomas, mejor las EOIs. Y, para leer, lo digo por experiencia, mejor meterse en la biblioteca.

¿O es que vamos todos para profes de secundaria? Pues para eso mejor hacer Magisterio, que es más corto, hay más plazas y los niños son bastante más fáciles de afrontar que los adolescentes. ¿No?

No, la de Chicho no es de las canciones que fueron banda sonora del feche de filologia. Si lo fue, yo no me enteré. Pero sí considero que defender con uñas y dientes las carreras minoritarias y las disciplinas de humanidades es una forma de luchar contra el gallo negro. Y, recordemos: no se rinde un gallo rojo más que cuando está ya muerto. Y la cultura, por más que nos estemos empeñando, no es tan fácil de borrar. No lo es.

Mientras, seguiremos recitando cansós en occitano cuando estemos borrachos. Desde el alcohol también se puede cambiar el mundo.

Desde la poesía no hace falta decir que también. ¿O sí?

jueves, 23 de octubre de 2008

Y diles que, por mi amor, maten al gato...

No es (creo) casualidad que Guilhem de Peitieu, el primer trovador (y abuelo de Leonor de Aquitania, la mujer que cambió al rey de Francia por el de Inglaterra con tanto glamour como mala fe) haya nacido el mismo día que el amigo Brassens. Esto es, hoy. Hoy no, pero un 22 de octubre. De 1071 y 1921, para ser exactos. Ahora mismo no puedo buscar una canción de Brassens, pero sí poner la primera cansó occitana que leí en mi vida, el año que me cambié de Hispánicas a Románicas (lo mejor que haya hecho nunca con mi vida, creo).

Porque hubo un tiempo en que los trovadores no parecían ir a llevar mallas en todas las películas ambientadas en la Edad Media y en que escribían en vulgar por oponerse a la Iglesia. Y el primero en hacerlo fue Guillermo IX de Aquitania (o Guilhem de Peitieu, que son el mismo). Y cuando tu conocimiento de los trovadores no pasa de Martin Codax y sus ondas do mar de Vigo (y unos cuantos más, tampoco hay que exagerar) y lo único que sabes del occitano es que es una lengua minoritaria del sur de Francia, descubrir esto (y todo lo demás que descubrí yo, todo a la vez, en aquel primer año de Románicas) es, cuando menos, divertido.

Y provoca adicción. Si luego llegan la épica y la narrativa artúrica, más. Y hasta hoy.

Lástima que por culpa del buen hombre se haya inventado el amor!


Farai un vers, pos mi sonelh,
E-m vauc e m'estauc al solelh.
Donnas i a de mal conselh,
Et sai dir cals:
Cellas c'amor de cavalier tornon a mals.
Donna no fai pechat mortal
Que ama cavalier leal;
Mas s'ama monge o clergal
Non es raizo:
Per dreg la deuri'hom cremar ab un tezo.
En Alvernhe, part Lemozi,
M'en anei totz sols a tapi:
Trobei la moller d'En Guari
E d'En Bernart;
Saluderon mi sinplamentz per san Launart.
La una-m diz en son latin:
"O, Deus vos salv, don pelerin;
Mout mi semblatz de belh aizin,
Mon escient;
Mas trop vezem anar pel mond de folla gent."
Ar auzires qu'ai respondutz;
Anc no li diz ni ba ni butz,
Ni fer ni fust no ai mentagutz,
Mas sol aitan:
"Babariol, babariol, babarian."
So diz n'Agnes a n'Ermessen:
"Trobat avem que anam queren:
Sor, per amor Deu l'alberguem,
Que ben es mutz,
E ja per lui nostre conselh non er saubutz."
La una-m pres sotz son mantel
Et mes m'en la cambra, el fornel:
Sapchatz qu'a mi fo bon e bel,
E-l foc fo bos,
Et eu calfei me volentiers als gros carbos.
A manjar mi deron capos,
E sapchatz agui mais de dos,
Et no-i ac cog ni cogastros,
Mas sol nos tres;
E-l pans fo blancs e-l vins fo bos e-l pebr'espes.
"Sor, si aquest hom es ginhos
Ni laicha a parlar per nos,
Nos aportem nostre gat ros
De mantement,
Qe-l fara parlar az estros, si de re-nz ment."
N'Agnes anet per l'enoios:
Et fo granz, et ag loncz guinhos:
Et eu, can lo vi entre nos,
Aig n'espavent,
Qu'a pauc no-n perdei la valor e l'ardiment.
Quant aguem begut e manjat,
Eu mi despoillei per lor grat;
Detras m'aporteron lo gat
Mal e felon:
La una-l tira del costat tro al tallon.
Per la coa de mantenen
Tira-l gat, et el escoisen:
Plajas mi feron mais de cen
Aquella vetz
Mas eu no-m mogra ges enquers qi m'ausizetz.
Pos diz N'Agnes a N'Ermessen:
"Mutz es, que ben es conoissen.
Sor, del banh nos apareillem
E del sojorn."
.xli. jorn estei az aquel torn.
Tant las fotei com auziretz:
Cen e quatre vint et ueit vetz,
Q'a pauc no-i rompei mos corretz
E mos arnes;
E no-us pues dir los malaveg tan gran m'en pres.
Monet, tu m'iras al mati,
Mo vers porteras el borsi
Dreg a la molher d'en Guari
E d'en Bernat,
E diguas lor que per m'amor aucizo-l cat



Haré un verso, pues me adormezco, me paseo y me echo al sol. Hay damas de mala intención, y sé decir cuáles: aquellas que llevan a mal el amor de caballeros.
No comete pecado mortal la dama que ama a leal caballero; pero yerra si ama a monje o a clérigo. La tal, con justicia debería ser quemada con un tizón.

En Alvernia, más allá del Lemosín, me fui solo, con esclavina: me encontré con la mujer de Garí y con la de Bernart. Me saludaron llanamente por San Leonardo.

La una me dijo en su latín: «Dios os guarde, señor peregrino; me parecéis de muy buena condición, por lo que veo; pero demasiado vemos andar por el mundo gente necia.»

Ahora oiréis lo que contesté; no le dije ni fa ni fu, ni menté hierro ni madera, sino tan sólo: «Babariol, babariol, babarián.»

«Hermana -dijo Agnés a Ermessén-, hemos hallado lo que vamos buscando.»
«Hermana, por el amor de Dios, alberguémoslo, que es completamente mudo, y nuestro propósito nunca será divulgado por él.»

La una me tomó bajo su manto y me llevó a su cámara, junto al hogar. Sabed que ello me fue agradable y bonito, y el fuego era bueno; y me calenté gustosamente junto a los gruesos leños.

Para comer me dieron capones, y sabed que hubo más de dos. No había cocinero ni pinche, sino nosotros tres solos. El pan fue blanco; el vino fue bueno, y la pimienta, abundante.

«Hermana, por si este hombre es un marrullero y deja de hablar por nosotras, traigamos en seguida nuestro gato rubio, que lo hará hablar al momento, si en algo nos engaña.»

Agnés fue en busca del odioso, que era grande y con largos bigotes. Y yo, cuando lo fui solo, con esclavina: me encontré con la vi entre nosotros, tuve miedo, y por poco pierdo el vigor y el denuedo.

Cuando hubimos bebido y comido, me desnudé a su voluntad. Me colocaron detrás el gato malvado y pérfido; una de ellas me lo arrastró desde el costillaje hasta los talones.

Súbitamente estira la cola al gato, y él -araña. Aquella vez me hicieron más de cien heridas; pero yo no me hubiera movido aunque alguien me hubiese matado.

«Hermana -dijo Agnés a Ermessén-, se ve perfectamente que es mudo.» «Hermana, preparémonos para el baño y para el goce.» Estuve ocho días, y aún mas, en aquel ambiente.

Las follé tanto como vais a oír: ciento ochenta y ocho veces, que por poco rompo mi correaje y mi arnés; y no os puedo decir la gran enfermedad que cogí.

Monet, por la mañana y de mi parte, llevando mi verso en el zurrón, irás directamente a la mujer de Garí y a la de Bernart, y diles que, por mi amor, maten el gato.

Guilhem de Peitieu

martes, 21 de octubre de 2008

Io vidi li occhi dove Amor si mise / Quando mi fece di sé pauroso

.


Io vidi li occhi dove Amor si mise
quando mi fece di sé pauroso,
che mi guardar com'io fosse noioso:
allora dico che 'l cor di divise;

e se non fosse che la donna rise,
i' parlerei di tal guisa doglioso,
ch'Amor medesmo ne farei cruccioso,
che fe' lo immaginar che mi conquise.

Dal ciel si mosse un spirito, in quel punto
che quella donna mi degnò guardare,
e vennesi a posar nel mio pensero:

elli mi conta s' d'Amor lo vero,
che[d] ogni sua virtù veder mi pare
s' com'io fosse nello suo cor giunto.


Guido Cavalcanti


La última comunicación de hoy terminó con los dos primeros versos.

Odio mis hormonas casi tanto como mis circunstancias vitales. Y empiezo a estar harta de todo. Más que de costumbre.

Vida, vete a joder a otra!

La imagen, la Beata Beatrix de Rosetti. No tengo imaginación y estoy agotada.


viernes, 17 de octubre de 2008

Las ventajas del glamour...

(y no olvidemos que el glamour es lo relativo a las hadas*)

Del glamour, de la ciclotimia y del frikismo. Por este orden. O por el inverso, más bien.

Van a dar las dos de la mañana y en cinco horas suena el despertador (ay!!). Acabo de llegar y la vida empieza a ir mejor. O eso parece.

Empezó a ir mejor a las nueve de la noche, cuando entré en un Gadis a comprar un zumo y algo más para cenar en casa de María y vi un montón de películas a cinco euros. Entre la mierda de rigor (mucha), me vendieron tres trozos de infancia. Sí. A cinco euros (4'90) cada uno. La novia de Frankenstein, Frankenstein y el Hombre Lobo y La mansión de Frankenstein; las delicias de quien ha crecido viendo Alucine los viernes por la noche en la 2. Y no olvidemos que Alucine empezó poniendo la Universal y, cuando se les terminó, pusieron la Hammer. Tres películas de terror de infancia. Tres! Y de la Universal...

Pero seguimos. A eso de las once y media se nos fue la pelotita y decidimos ir a tomar una cerveza. Además, teníamos boletos para el sorteo de un fin de semana en un balneario por el primer aniversario de La Taquilla como tal. No, no nos tocó, porque no fuimos. Estaba lleno y es jueves por la noche. Como que no. Pero fuimos (ya es tradición) a encontrarnos el Rock-a-Hula cerrado y fumarnos un cigarro fuera, maldiciendo nuestra suerte. Y no es que estuviera abierto, pero en el bar había luz y nosotras tenemos glamour. Y nos dejaron entrar. Nos dejaron entrar, nos invitaron a dos cervezas, nos contaron de las reformas (y más cosas) y Lou me trajo a casa. Ahora mismito.

El Hula sigue cerrado (aunque el plan es abrir mañana), pero nosotras allí estábamos, acodadas entre herramientas en la barra, con Lou y Juan, el habitual más habitual (o esa impresión me da a mí, que lo veo siempre que voy), hablando de un factible ciclo de cine de terror (sí!!!) y otros de más cosas, ahora que hay tele y DVD.

Creo que el mundo ha dejado de derrumbarse a mi alrededor. Al menos esta semana.

Y la semana que viene, tenemos el coloquio en el Piñeiro, así que no tendré mucho tiempo para que se derrumbe.

Además, los carteles nuevos tienen foto de disco de Crazy Cavan (que no he encontrado a un tamaño razonable para poner aquí) y Lou dijo que iba a intentar traerlos (!).

Queda Wildest cat on town. Que va a ser que no es la señorita Edgar Allan, también conocida como Folerpa.

Y, ya que estamos, la última foto que le saqué a Folerpa, ya crecida y sin mí detrás. Nuevamente con la cámara del ordenador. Más guapa, ella!

Y para quien que no crea en su crecimiento, otra de la misma noche que la primera. Lo de detrás, con un ojo tapado y cara de "no quiero salir, no quiero salir, no quiero salir!" soy yo, otra vez. La gata brilla porque no había luz en el salón por aquella época. Por eso hay, también, sombras inquietantes de las plantas en la pared. Y yo no tengo glamour porque estoy en pijama, que si no...







* y no olvidemos tampoco el origen medieval de las hadas, que tiene poco que ver con las amigas de Peter Pan en los jardines de Kengsinton... un hada medieval era básicamente una femme fatale. Viviana, la que encierra a Merlín en la torre de aire o en la cueva, según la versión, tras haberle sacado todos sus conocimientos; Morgana, la hermana de Arturo; Laudine, la mujer de Yvain. Y tantas otras...

Y no, para ser hada no hacía falta ser chica de portada de revista. Eran las únicas doncellas que no eran necesariamente o terriblemente guapas o espantosamente feas (y malvadas) en la narrativa artúrica. Otro punto para ellas.

Siempre quise ser Viviana y aprender todo de Merlín y encerrarlo en la torre de aire, en la versión con visitas y demás. Siempre quise un Merlín. Quién quiere un silfo pudiendo liarse con Merlín?

Bien! El TIT se acerca: hoy lo he matriculado y ya pongo notas al pie en las entradas del blog...

Y yo salgo de mi crisis siendo dispersa, como siempre. Tampoco es una mala señal.

Voy a dormir YA.

viernes, 3 de octubre de 2008

Un momento, terrible, antes del resto de la vida

Siempre hay un momento, terrible, antes del resto de la vida y en ese momento un hombre no termina de entender todo lo que ha querido decir una mujer. Y luego hay otro momento, terrible, antes del resto de la vida y en ese momento una mujer tampoco termina de entender todo lo que ha querido decir un hombre. Y nadie se da cuenta de nada.

Alfredo Bryce Echenique, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz

Una de las citas de mi libreta adolescente. Una verdad del tamaño del mundo. Vengo de mantener conversación literaria con mis Vampiros, como hacía mucho que no la manteníamos y, por una vez, hablamos poquito de terror. Hablamos de épica, de cuestiones formales, de autores hijos de su tiempo (de cualquier tiempo); apocalípticos e integrados (que diría Eco) y, sobre todo, de descensos a los infiernos, del desencanto, del sujeto interactuando (o no) con el mundo. De Homero y Aristófanes a Houellebecq y Phillip Roth. Lo que inventó Cervantes y lo que ya está en Dante. Todo está en Dante. Shakespeare y todo lo que Shakespeare sacó de los textos medievales. Épica y alegoría. De lo sublime y de lo aburrido. Lo bello, lo perfecto y aquello que no lo es, pero marca. Si fulano tuviera tal capacidad de mengano. La mise en abîme. La forma del cuerpo le es más esencial que su propia sustancia. Fantasmas y quimeras. Judíos que hacen literatura comparada y niños rubios que causan la muerte de serios escritores alemanes. Puro vicio.

Y, al llegar a casa, como siempre, la literatura se mezcla con la vida. Y la vida con la literatura.

Además, parece que mi TIT va a ser una propuesta de edición. De una edición que quedaría para la tesis. De un roman artúrico, claro. O un lai. Francés. A no ser que me dé por el Baladro del sabio Merlín castellano. O me quede en los romans y los lais meramente corteses, sin Arturo. No lo sé.

Otra opción es el caballero entre dos damas, como Guinglain. Y amo hasta el paroxismo Le Bel Inconnu. Pero (y ahí mi tutor tiene mucha razón), con el tema de la ecdótica es mucho más difícil dispersarse.

Seguiremos informando.

Queda ilustración de Beardsley para La muerte de Arturo de Malory. A veces me planteo que si no me gustara tanto lo artúrico, podrían no gustarme tanto los prerrafaelistas.

Merlín y Niniana.

Y no, nada de lo que pongo es casual.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Un escárnio d'amor de Johan Airas

A por que perço o dormir
e ando mui namorado,
vejo-a d' aqui partir
e fiqu' eu desemparado;
a mui gran prazer se vai
a que x' én ten sua mua baia;
vestida d' un pres de Cambrai,
Deus, ¡que ben lh' está manto e saia!

A morrer ouvi por én
tanto a vi ben talhada,
que parecia mui ben
en sua sela dourada;
as sueiras son d' ensai
e os arçoes son de faia;
vestida d' un pres de Cambrai,
Deus, ¡que ben lh' está manto e saia!

Se a podess' eu filhar
terria-m' én por ben-andante,
e non braços a levar
na coma do rocin, deante,
per caminho de Lampai
passar Minho e e Doir' e Gaia;
vestida d' un pres de Cambrai,
Deus, ¡que ben lh' está manto e saia!

Se a podess' alongar
quatro legoas de Crecente,
e nos braçola filhar,
apertala fortemente,
non lhi valria dizer "¡ai!"
nen chamar Deus nen Santa Ovaia;
vestida d' un pres de Cambrai,
Deus, ¡que ben lh' está manto e saia!

Johan Airas


Todo empezó cuando Gimena encontró un artículo sobre "rocín" como denominación para el falo (una de las palabras que más uso por épocas y que ahora mismo tengo -temporalmente- abandonada)

Así que aquí estamos escojonándonos por momentos con la "coma do rocín deante" (esto es: la punta del nabo, hablando mal y pronto).

Si no fuera por los escarnios puede que la vida en el Piñeiro fuese mucho más aburrida...

Ahora sigo con mi realización personal comprobando erratas entre versión impresa y digital de varios artículos. Mucho menos emocionante que lo del rocín, pero soy una mandada...

martes, 29 de julio de 2008

Mi soneto favorito



Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
ora a su afán ansioso, lisonjera;

mas no desotra parte, en la ribera
perderá la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.


Francisco de Quevedo y Villegas


Quevedo (y tantos otros) fue causa de mi frustrado y frustrante paso por hispánicas. Más frustrante que frustrado y es probable que algún día retome las asignaturas que me quedan. Primero debería acabar portuguesa. Y entregar el TIT. Y aprender alemán, aunque eso se puede simultanear. Y preparar las oposiciones. Y de todo...

Pero es factible que algún día haga las ¿nueve? ¿diez? ¿ocho? asignaturas que, entre convalidaciones y cursadas, me quedan para hispánicas.

Hubo un tiempo en que me creí todo lo que contaba. Hubo otro en que quise ser quevedista. Vale, fue antes de empezar la carrera. Me desilusionó tanto la única asignatura de literatura española de primero! Casi tanto como me desilusionó (me desilusionaron mis profesores, más bien) la Teoría de la Literatura. Casi tanto como me gustó la Lingüística, contra todo pronóstico. Más, incluso de lo que me gustó la asignatura de Literatura Románica Medieval en la que me matriculé en segundo en lugar de en tercero porque "cuanto antes liquidara las de medieval, mejor". Uno no sabe las vueltas que da la vida. Hubo un tiempo en que quería hacer matemáticas. Luego, descubrí que me daban un título por leer. Me cambié de carrera para huir de las lenguas (de la sintaxis, de la morfología, de la fonética) y escogí románicas porque cabían más optativas. Optativas que iban a ser (en principio) todas de teoría de la literatura, de lingüística y de literaturas modernas y contemporáneas. En todas las lenguas imaginables. Poco me interesaba (creía yo, en realidad era lo que me había llamado siempre de la filología) la romanística. Poco. La literatura medieval, psche... me gustaba el romancero (a quién no?), las cantigas de amigo (a quién no?), el Arcipreste de Hita (a quién no?) y odiaba profundamente el Cid. No sé cuántas lecturas después, sigue sin convencerme. Menos desde que conozco la épica francesa. Pero la literatura, aún cuando medieval, seguía siendo literatura.

Y descubrí un mundo nuevo. Tan nuevo y tan fascinante, que necesito otra entrada para contarlo. Probablemente necesitaría otro blog.

Volviendo al soneto (mi soneto preferido, repito), está citado de memoria. Como me lo aprendí en la primera adolescencia. ¿Cómo me lo aprendí en la primera adolescencia? No (una pequeña aldea gala... son las horas, estoy freak). Casi como me lo aprendí en la primera adolescencia. En las primeras clases de Literatura, en las que parecía que nos estaban enseñando a ser filólogos para luego hablarnos de literatura pero el luego se quedó en una tediosa historia de la misma extraída directamente de los manuales de clase, nos contaron la trampa. Generaciones de críticos, de antologías, de todo transcribiendo los tres últimos versos en plural. No! El primero se refiere al alma, el segundo a las venas, el tercero a las médulas. Las venas y las médulas no dejarán el cuerpo. Cómo iban a dejarlo? Es sólo el alma la que lo hará. A su vez, ésta ni arderá ni será polvo.

Ay! Felices tiempos aquellos en que soñaba con ser filóloga de verdad! Ahora dicen que lo soy, pero yo no me lo creo del todo.

P.S. Acabo de recordar (y necesito dormir, casi digo lembrar) que no fue en las tediosas clases de Introducción a la Historia de la Literatura Española (con ese nombre!) sino en las más lentas y aburridas del primer cuatrimestre de Teoría de la Literatura. Y que ni siquier fue en clase (no podría olvidar la lentitud del profesor) sino en una de las primeras lecturas que hubo que hacer. Acabo de visualizarlo (y es igualito que el frutero de Amèlie, película que se estrenó aquel año) contando una anécdota paralela. El romance castellano "marinero de Tarpeya / a Roma como se ardía"... si en Tarpeya no hay mar! Mira Nero de Tarpeya...

Lectio facilior, siempre...

A veces pienso lo feliz que podría llegar a ser editando textos...

Otras lo que hubiera podido ser tener buenos profesores de Teoría de la Literatura.

Y, otras más, lo feliz que estoy con mi condición de romanista y sigo pensando que cambiar de carrera ha sido lo mejor que he hecho en mi vida.

Buenas noches

P.S.2 Acabo de releer y, definitivamente, cuando tengo sueño no sé puntuar. La culpa la tiene la Edad Media.