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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Una sirena de las de cola de serpiente


Me molan más las de cola de pez por lo de que viven en el mar, pero las de cola de serpiente (véase Melusina) también tienen su encanto. Esta es de Isobel Lilian Gloag, una señora a la que no acabo de descubrir del todo y la tenía por ahí con idea de ponerla, en su día, en el fotolog y, claro, con lo de que me cerraran sistemáticamente por desnudos menos explícitos, nunca llegué a ponerla. Ahí queda.

lunes, 23 de febrero de 2009

Titularía esto como "de re varia" si "de re varia no fuera ya una etiqueta"



Knut Ekwall


Pasé toda la infancia queriendo ser sirena para poder vivir siempre en el agua. Que tuviera siete u ocho años cuando Disney violó a Andersen puede tener algo que ver. Podría hablar mucho del daño que hizo Disney a la literatura y del que nos hizo a todos (y a todas), pero siempre hay quien viene a decir "¡pero las películas son tan bonitas!". Sí, yo también tengo cinco años mentales y a mí también me parecen bonitos los cuentos de hadas. Cuando tengo la regla y necesito inyectarme el chocolate en vena en lugar de comerlo como todo el mundo, pero los tengo. Sí, si andan mis sobrinos por casa (o yo en la suya) y cae un Disney, confieso que sí que lo veo. Que sí que lo disfruto. Que voy a los estrenos de Pixar sistemáticamente. Que de pequeña lloré con la muerte de la madre de Bambi, como todo el mundo. Claro. Pero si Bambi era un relato verdaderamente cruel que Disney convirtió en el de un tierno cervatillo huérfano, yo me lo perdí. Sé que se cargaron (fuera de los dibujos) uno de mis libros favoritos de infancia: El león, la bruja y el armario. Destrozaron Hamlet y El jorobado de Notre-Dame antes de que tuviera edad para leerlos.

Me subleva que Wendy sea casi simpática y que Campanilla no sea fatale. Por no mencionar que Peter no hace prácticamente nada más que aparecer en la ventana y luchar contra los piratas. Que todos los demás personajes simplemente pasaban por allí. Por no hablar de lo que le hicieron a Arturo, a Merlín, a Excalibur y, de paso, a toda la Edad Media.

Pusieron un final feliz a "La sirenita" de Andersen (y alguien que pone un final feliz a Andersen merece arder para siempre en las llamas del infierno); hicieron que de Blancanieves, La Bella Durmiente, La Cenicienta y demás sólo nos quedáramos con que algún día vendría un príncipe, sería muy guapo y nos cambiaría la vida y se rumoreó, hace muchos, muchos años, que pretendían adaptar Aida.

Pero lo que nunca les perdonaré es que convirtieran a la nínfula de ocho años que enloqueció a un profesor de matemáticas tímido, cojo y bastante raro en una insulsa y hostiable criatura rubia que más que incitar a la lectura freudeana del País de las Maravillas, nos provoca gritar "¡que le corten la cabeza!" refiriéndonos a Walt. ¿Por qué? ¿Por qué las nínfulas? ¿No te llegaba, cabrón, con quitarnos a Shakespeare? ¿Con eliminar la tragedia de Ofelia porque la puta leona no sólo no enloquece y no se suicida sino que retoza con el otro media película y seguro que tienen leoncitos y lo he olvidado? No, tenías que convertir a Alice Liddell en una barbie en formato infantil, con su delantal impecable. De los ojos y las greñas de la foto de vagabunda que le sacó el propio Carrol a esa melena tan rubia, tan lacia, tan... grrrrrrrrrrrrrrrr

Podemos seguir suavizando cosas. Todavía nadie le ha contado a los niños Anna Karenina. Puede volver a ser feliz con su marido en lugar de tirarse al tren. Si mis sobrinos tienen una película de dibujos (y esta vez no fue la Disney) sobre Tristán e Iseo (Tristán e Isolda se llama, claro: antes de Wagner no hay nada) en la que Marco y sus orejas de burro se van al carajo y Tristán e Iseo son dos "novios" que van por los bosques en busca de aventuras, todo es posible. Sí, señores. Tristán e Iseo no huyen al bosque, Marco no los encuentra y los perdona porque no sale. No hay leprosos que quieran aliviar su lujuria con la adúltera. No hay harina ensangrentada ni un filtro de amor para que Iseo se enamore del que será su marido y que bebe con su sobrino (de él) por error. No. El adulterio que conmocionó a la Edad Media, convertido en una puta peli para críos. Supongo que habrá juglares dando volteretas y trovadores con mallas, pero sé que ninguno es Tristán para ver a la Rubia. Que no mueren por culpa de la otra, con la que siempre simpatizo. No. Van por el bosque y corren aventuras. Joder. Joder, joder, joder.

Bien. Respiro hondo. No sé por dónde voy ni por qué he empezado. Las sirenas, claro. De pequeña quería ser sirena. Me encanta el mar y me encanta estar en el agua.

También hubo un tiempo (y que tuviera una amiga con ese nombre y estuviera a punto de caer para siempre en las garras de la Edad Media influye mucho) en que decía que si algún día tenía una hija, quería llamarla Iseo.

Ahora tengo cada día un poco más claro que no quiero tener una hija y dicen que dicen que Iseo anda por el mundo adelante estudiando Antropología. Entonces teníamos dieciocho años, íbamos en la misma clase y me quedaba a dormir en su casa un par de veces a la semana.

Y no, no sé cómo he derivado a esto, pero me voy a dormir. Antes de borrar todo y escribir lo que fuera que iba a escribir al principio, cuando descubrí el cuadro.

P.S. Que lo mío sea la literatura artúrica y los cuentos de hadas de verdad es pura coincidencia, claro.

Y antes de darle a publicar, la foto de Alice. Ocho años y esos ojos. No es justo que la dibujaran rubia, no lo es.



lunes, 16 de febrero de 2009

Max Klinger y sus sirenas (entre otras cosas)





















domingo, 11 de enero de 2009

Burne-Jones (inexplicablemente no estaba)























































Sí, es imperdonable pero Sir Edward Burne-Jones no estaba todavía aquí. Para compensar, son muchos. Y, como soy vaga y es tarde, sin orden, ni títulos, ni nada.

Ay!

martes, 6 de enero de 2009

Una de Waterhouse...


Pese a que es de los primeros pintores que subí, uno de mi favoritos, mi eterno pintor de imagen de perfil, el de la imagen del fondo del blog y es probable que cuente con una de las etiquetas (de pintores) más nutridas, todavía no había hecho un post única y exclusivamente de cuadros de Waterhouse. Intento no repetir (y es difícil: hay varios que me gustan demasiado como para no repetirlos) pero no prometo ir a repetir algunos más adelante. Me gustan demasiado varios, ahora sí. Y no pienso eliminarlo si alguna vez hago un post de, pongamos por caso, representaciones de Medea. O de Tisbe. Ya tuve que eliminar Circes, Ofelias, doncellas de Escalot... y me duele, me duele lo indecible.

Ahí van. Mi última foto de perfil, la penúltima y varios temas mitológicos. Así, mezclados. La última, no tengo ni idea de cómo se titula, pero me gusta.

Casi todas son bastante grandes, así que se amplían muchísimo al pinchar. No todas porque cogí imágenes que ya estaban. Pero prometo que cualquier día empiezo a escanear.





Las opiniones están divididas en torno a si, cuando me recojo el pelo me parezco a algunas imágenes de esta modelo de Waterhouse. Yo digo que, aunque ella sea más guapa y yo pese unos cuantos kilos más y tenga, por ejemplo, más nariz, la expresión es mía. Y varios seres que me conocen desde hace mucho están de acuerdo. Y que el susto con la coleta, el marcapáginas de Echo y Narciso (más abajo) y el espejo detrás, no me lo quita nadie.



Mi penúltima foto de perfil. La de arriba es la última, claro.



Una ondina



Santa Cecilia



Hylas y las ninfas



Danaides



Ulises y las sirenas



Un estudio sobre Dante y Beatrice



Diógenes



Tristán e Iseo (y el filtro)



El Decameron (que no me gusta especialmente por las expresiones)



Echo y Narciso



Medea y Jasón



El hada Rosamund



Flora



Tisbe



No tengo ni idea: una chica en el espejo.


Y, antes de que se me olvide, del 27 de Junio al 13 de Septiembre, cuarenta cuadros de Waterhouse (cuarenta!!!) todos juntitos en la Royal Academy of Arts. Yo espero ir que, además, nunca estuve en Londres.