domingo, 10 de junio de 2012
El capítulo V de Las uvas de la ira
miércoles, 23 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
Escala
Cafetería. Gente come. Periódicos. Yo estudio. Gente habla. Comparan compras. Pasan. Niños. Padres. Avión ("mira, papá, es el nuestro"). Hora de comer. El chico sale a recoger cosas de las mesas. Hay quien deja la mesa recogida, hay quien no. Llamadas telefónicas ("ya estoy en X, mi avión sale a tal hora"). Gente que ha llegado al final del trayecto y busca su equipaje. Madres cambian bebés antes de subir al avión, diferencias entre pilotos, azafatas y etc y pasajeros en la seguridad al moverse por el aeropuerto, cantidad y capacidad de los bultos, etc. Silencio y ruido por zonas. Diferencia en las consumiciones según va avanzando la hora. Redistribución en el contenido de los bultos en el caso de llevar más de uno. Libros, móviles, portátiles, periódicos, revistas. Colas de embarque. Megafonía. Pasajeros con movilidad reducida. Zonas infantiles. Campamentos según la cantidad de pasajeros. Actividad de pasajeros satélites. Baño. Hay quien se maquilla, quien se lava, etc. Hablan o no. Hay quien duerme. Quien se aburre, quien se entretiene. MIrar por los ventanales. Haber organizado más o menos el tiempo en el aeropuerto. Concepción de la estancia como algo habitual o extraordinario. Mirar por la ventana, al periódico o a ambos. Gente con más o menos prisa. Los trabajadores del aeropuerto se van a comer y saludan a los que llegan. Otra vez diferencias de comportamiento con los viajeros. Motivos del viaje: placer, trabajo, estudios. Solos, en familia, en bloque. Equipo de fútbol, reunión de empresa. Hay gente que observa a otra gente (y no sólo yo). Azafatas, camareros, etc, hablando entre ellos mientras te cobran, te atienden, etc. Gente que deambula, gente que se instala, el que dormía se despierta. Gente que hace tiempo, que tiene prisa. Llegan las limpiadoras. Gente que camina por la cinta transportadora. Gente que se queda quieta. Otro equipo de fútbol. Uno de gimnasia rítmica, con los aros. Los equipos embarcan en bloque. Los pequeños hacen más ruido. Los entrenadores/acompañantes explican lo de apagar el móvil. HAN PERDIDO UNA PASAJERA DE MOVILIDAD REDUCIDA!!!!! ("seguro que ya ha embarcado"). Un señor sin billete (o algo así) con dos críos de unos tres años. No le dejan embarcar. Dos chicos han perdido su avión. Gente que se pone a la cola antes de empezar el embarque. Gente que se levanta del asiento cuando empieza a moverse la cola. Calzado. Idioma(s).
Y aquí embarqué, me dormí viendo el Mediterráneo y me desperté viendo el Zurichsee.
Lo que haga con estas notas telegráficas ya es cosa mía, claro.
domingo, 29 de abril de 2012
Wind that shakes the barley
La letra, según la Wikipedia es esta pero Amanda cambia algunos versos:
I sat within a valley green
I sat me with my true love
My sad heart strove to choose between
The old love and the new love
The old for her, the new that made
Me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glade
And shook the golden barley
Twas hard the woeful words to frame
To break the ties that bound us
But harder still to bear the shame
Of foreign chains around us
And so I said, "The mountain glen
I'll seek at morning early
And join the bold United Men
While soft winds shake the barley"
While sad I kissed away her tears
My fond arms 'round her flinging
The foeman's shot burst on our ears
From out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love's side
In life's young spring so early
And on my breast in blood she died
While soft winds shook the barley
I bore her to some mountain stream
And many's the summer blossom
I placed with branches soft and green
About her gore-stained bosom
I wept and kissed her clay-cold corpse
Then rushed o'er vale and valley
My vengeance on the foe to wreak
While soft winds shook the barley
But blood for blood without remorse
I've taken at Oulart Hollow
And laid my true love's clay-cold corpse
Where I full soon may follow
As 'round her grave I wander drear
Noon, night and morning early
With breaking heart when e'er
I hear The wind that shakes the barley
jueves, 22 de marzo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
Declaración de pérdidas
Perder el pelo, perder la calma,
¿me explico?, perder el tiempo,
librar una batalla perdida,
perder peso y esplendor, perdón, no importa,
perder puntos, déjame terminar de una vez,
perder la sangre, perder al padre y a la madre,
perder el corazón, hace tiempo perdido
en Heidelberg, y ahora otra vez,
sin parpadear, el encanto de la
novedad, olvídalo, perder los
derechos civiles, me doy cuenta,
perder la cabeza, por favor,
si no puede evitarse,
perder el Paraíso Perdido, y qué más,
el empleo, al Hijo Pródigo,
perder la cara, que le vaya bien,
dos Guerras Mundiales, una muela,
tres kilos de sobrepeso,
perder, perder, y volver a perder, hasta
las ilusiones perdidas hace tanto tiempo,
y qué, no desperdiciemos una palabra más
en la tarea perdida del amor, digo que no,
perder de vista la vista perdida,
la virginidad, qué lástima, las llaves,
qué lástima, perderse en la multitud,
perderse en las ideas, déjame terminar,
perder la mente, el último céntimo,
no importa, termino en un momento,
las causas perdidas, toda sensación de bochorno,
todo, golpe a golpe,
¡ay!, hasta el hilo del relato,
el carnet de conducir, las ganas.
Hans Magnus Enzensberger, El hundimiento del Titanic
domingo, 22 de enero de 2012
In memoriam
sábado, 31 de diciembre de 2011
Me niego a llamarle balance: jamás he sabido balancear nada. Bueno, a mí misma en un columpio, pero ya.
El fin de la pelirrojez. Ir al pueblo de al lado a ver un Frankenstein delante del castillo de Madame de Stäel y limpiarse la navaja en la pierna porque no llevas pantalones. Más lago, más patos, más cisnes y ¡oh, sorpresa!, un fondo de piedras que maldices cuando te quejabas del fango.
2012 será lo que sea pero empieza con el fin del año de la petite Louise, sigue con los primeros exámenes de Antropología, pasa por un cambio de zona e idioma pero no de país y esperemos que termine con un título en Filología Portuguesa. El lago será más pequeño y juraría que las montañas están más a mano. Cambio Ginebra y Lausanne por Luzern y Zurich y los pañales por las barbies. Todo eso si no se acaba el mundo.
Y ya está, se terminó. Feliz año y circulen.
martes, 6 de septiembre de 2011
When will I see you again?
domingo, 1 de mayo de 2011
Lo he contado muchas veces y no sé si por aquí: ese libro me perseguía por las estanterías de mi casa: no es que los libros cambiaran tanto de sitio en las estanterías, pero ese sí. En mi recuerdo, los cambios de los libros están magnificados pero es sólo porque yo lo magnifico todo. Buscara lo que buscara, en el estante en que lo buscara, allí estaba. Con ese título que a mí toda la infancia me sonó a sinónimo de lo que ahora sé que se llama Antropología y que más de una vez me he planteado estudiar pero que entonces me sonaba a coñazo. O a la parte más árida de la Historia. O a lo que no sabía que se podía estudiar de la Literatura, si es que conocía esa palabra. A libro que no me iba a gustar. ¡Qué equivocada estaba!
La excursión fue... no sé. Sé que vi La Alhambra, La mezquita de Córdoba y, si lo pienso, puedo recordar con quién dormí en el hotel. Ok, no. Es probable que no pueda. Sé que éramos adolescentes y que estábamos de excursión, así que seguro que bebí más que bastante y dormí menos que poco y recuerdo que en todos los desplazamientos en autobús, iba leyendo por primera vez Sobre héroes y tumbas. Y digo por primera vez porque, hasta 2003, que murió mi madre, lo leí dos o tres veces todos los años. Cuando mi madre murió, determinadas cosas pasaron a estar bloqueadas y a Sabato sólo lo desbloqueé en 2008, cuando volví a hacer un Ferrol-Andalucía (Sevilla, esta vez) en autobús.
Si El túnel había sido una hostia emocional, Sobre héroes y tumbas consiguió que nunca más empatizara con aquello que no fuera sórdido. Y que Buenos Aires dejara de ser un sitio más que estaba en alguna parte y pasara a ser esa ciudad a la que quería ir ante todo y sobre todo para reconocer las calles por donde paseaban Martín y Alejandra. Es como ir a Corinto no en busca de pasas sino de Medea.
Y... hoy Sabato se ha muerto. No escribía novelas desde hacía mucho y de hecho, sólo tenía tres. Últimamente pintaba y hubo un tiempo en que, tras leerlo en alguna parte, pensaba que estaba ciego. La venganza de la Secta, ya me entienden.
Mi padre lo trajo de Argentina donde lo compró tras naufragar con no recuerdo qué barco (lo pone en la primera página de SU edición), mi tío José siempre discute que sea mío porque afirma (con razón) que él lo leyó y lo hizo suyo antes; mi hermano empezó por el "Informe sobre ciegos" porque estaba buscando información sobre no sé qué historia corrupta relacionada con la ONCE. Lo he prestado (tanto el ejemplar argentino de mi padre como el mío, edición de kiosko de El Mundo) a diestro y siniestro y lo he regalado más de una vez. Se lo he recomendado a todo el mundo y lo he amado más de lo que probablemente sea capaz de amar a ser humano alguno. Sí, algunos amamos más las historias que las personas y creo que todavía no está descrito como enfermedad psiquiátrica o psíquica o cómo se llamen esas enfermedades. Y si lo está, me da igual. Se ha muerto Sabato, no pueden esperar que nada más me afecte hoy. Sabato. Muerto. Para siempre. Nunca más va a volver, ya no escribirá la cuarta novela y no voy a volver a escucharlo hablar. Porque estuve en una conferencia suya, en primero. El que era mi profesor de literatura a la sazón le dio la mano (porque se conocían) y yo pensé "así te parta un rayo por atreverte a tocarlo". O algo así. Mitómana selectiva que siempre he sido.
Pero estábamos con mis dieciséis y los ciegos y la cabeza y Lavalle y no sé cuántos hombres y una mujer, y el loco Bebe tocando la trompeta y Alejandra y Martín y Bruno y madrecloaca, niña-murciélago, dragón-princesa. Y Fernando Vidal Olmos. Y los anarquistas de la imprenta. Y el parque Lezama de Buenos Aires y Alejandra diciéndole a Martín que parece como de El Greco y... mierda, y todo. Todo el Informe sobre ciegos del principio al fin y la sensación, la primera vez de "por qué me mete esto aquí y no sigue contándome la historia". La "Noticia preliminar" que me salté en la primera lectura, igual que me salté años atrás el marco de Frankenstein. Bueno, que me salté hasta el momento en que la leí. Pero para mí empezaba con Martín un par de años antes de a saber qué acontecimientos de Barracas paseando por el parque Lezama.
No es que no ame la historia de Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne. Ni que no entienda perfectamente por qué y cómo y no me dé pavor entenderlo y casi casi justificarlo. Ni que no me haya gustado, la única vez que lo leí (porque hay libros que no necesitas releer compulsivamente un par de veces al año y que puedes no releer en diez... o en veinte -supongo- o... nunca... o eso dicen) Abaddon el exterminador ni que no tenga pendientes los ensayos (pero ¿y si no me gustan? ¿podría soportarlo?) pero nada será nunca Sobre héroes y tumbas, por más que tenga partes que me sobren, por más que, joder, no sé: ¿saben cuando se enamoran de alguien y da igual X cosa que no les gusta porque... ya? Pues yo me enamoro de libros.
Y ahora, con su permiso, voy a seguir llorando. Y a dormir.
viernes, 11 de marzo de 2011
Los dos años son el principio del fin... ¿y los dieciocho?
En 36 horas me voy de aquí. No sé si para siempre porque eso nunca se sabe pero es más que probable. En diez días voy a estar viviendo en otro país, en otro idioma (que no sé pero a eso voy o eso se supone) y en un sitio totalmente de cuento, con un castillo blanco y todo. La próxima semana estaré en la casa y la ciudad a la que siempre se retorna pero siempre temporalmente y de la que por primera vez en casi diez años no volveré aquí sino que me iré a otro sitio. Y... bueno, no sé exactamente cómo estoy entre la cantidad de cosas que aún no he recogido, la emoción de irme a la aventura y la pena que me da irme.
Tenía dieciocho años, mi primera maleta de ruedas (dos, no cuatro) roja, que llené con libros (tenía ruedas), la mochila de acampada de todos los campamentos y creo que la guitarra. Venía a vivir a una residencia en la que nunca quise estar y en la que estudié toda la carrera y todavía estuve año y medio más (exactamente hasta hace tres, cuando me dieron la beca que terminó el día 28), a estudiar una carrera con muchísimas ganas y de la que me cambié al año siguiente (pero seguí en una filología). Viví el particular mayo de París que se montó en Compostela en 2001 y fui una de las dos "de primero" encerradas en la facultad. Salí mucho, conocí a mucha gente e hice muchísimas cosas distintas. Llevé una flor pintada en la cara durante años. Odié la residencia casi tanto como amigos hice en ella y buenos recuerdos guardo (porque una cosa no quita la otra), me salté todas las normas que pude, saqué todos los libros relacionados remotamente con la Filología Románica que había en la biblioteca (y tuve durante seis años el Corominas grande instalado en uno de los dos estantes que teníamos encima de la mesa) y bajé al cine casi siempre que estaba por allí después de cenar. Conocí gente de todo tipo, comí toneladas de patatas fritas (no me gustan las patatas fritas pero eran la guarnición estrella), dejé de comer carne por los excesos proteínicos (y auténtica escasez de vitaminas) a los que nos sometían, bebí litros y litros de café malísimo y cerveza fatal tirada (20 céntimos el primero; 45 la segunda) estuve en habitaciones que no eran la mía (o en la mía con más gente) hasta altas horas de la madrugada (hace un rato encontré una falta -o "reprensión escrita"- al respecto) e infinitas cosas más.
Fueron pasando los años, fui haciéndome mayor y me fui, por fin. Tenía, eso, una beca de tres años. El dinero era mío y podía hacer con él lo que me diera la gana. Vivir en aquella residencia no estaba dentro de "lo que me diera la gana". Empecé a vivir con los que seguirán siendo mis roomies (disculpen, es influencia del tuiter) hasta el sábado. Llegó Folerpa. Hacer mis comiditas, tener un sofá, no necesitar relacionarte con una media de veinte personas al día en "tu casa". Sitio de verdad para meter libros, comprar estanterías (clavarlas con Cris y una botella de tequila vacía), un frigorifico donde redescubrir los lácteos fríos y una habitación que no iban a entrar a revisar por sorpresa (¿he dicho ya que no me gustaba mi residencia?). Llegar de verdad a la hora que me diera la gana sin tener que estar dando explicaciones al portero o decirle a mi padre "a lo mejor te llega una carta diciendo que he llegado tarde más de tres veces, pero no pasa nada..." (afortunadamente en mis primeros años no mandaban cartas a casa porque si no...)
Y, bueno, aquí estaba. Resumiendo. Pasaron también un montón de cosas mis tres años fuera de Barroso. Compré más libros, tomé más whiskys y fui menos al cine que los seis años anteriores. Dejé de pintarme la flor y empecé a dejar de conocer a todo el mundo en la facultad o en los bares de siempre. Pasé a llevarle cada vez más años a la gente que iba llegando a la Universidad y la gente que empezó conmigo (o después) fue terminando y se fue marchando. Algunos volvieron, otros me los encuentro por la calle tras años sin verlos. O en algún examen. Todo sigue igual y todo cambia, año tras año. Santiago es una ciudad de paso y era MI ciudad de paso. Había llegado a los dieciocho y en julio cumplí veintisiete. Ya no llegaré nunca a una ciudad a los dieciocho años. He ganado muchas cosas y he perdido mucha inocencia (entre otras); he estudiado, he conocido gente y me he tirado en la hierba. Me he puesto margaritas en el pelo y he llevado faldas de muchísimos colores en primavera. Lloraba antes de irme en verano para casa. Los últimos tres años, me quedaba casi todo (o todo) el verano. Sin mar pero a mi aire. En la que era mi casa, no "la casa de mi padre".
Y ahora... me voy. Estoy deseando llegar a Suiza, no se crean. Ojalá pudiera empaquetar todo, mandarlo a Ferrol e irme directamente. Sería la única forma de irme ilusionada de Santiago. Aunque volviera el fin de semana que viene a Ferrol y en lugar de coger un autobús tuviera que tomar un vuelo. No es que no quiera pasar por allí, que sí. Lo que quiero es un modo de no pensar que "me voy de Santiago". Lo voy a echar de menos. Llegué en octubre (el 30 de septiembre, en realidad) de 2001. Me voy el 12 de marzo de 2011. Son casi diez años como supongo que habré dicho más arriba. Ah, es que me estoy cayendo de sueño, como es lógico a estas horas.
Pero sí, el sábado tempranito por la tarde me voy de Santiago. El sábado que viene empiezo (hago noche en Madrid para no llegar el domingo a las tantísimas a Ginebra) a irme a Suiza y estaré por lo menos tan emocionada como los niños el día antes de irse de excursión. Como lo estuve antes de todos los campamentos a los que fui todos los veranos y sin los que, hasta los dieciocho (ahí sólo fui de monitora), no me hubiera imaginado un verano. Y sobreviví. Sobreviviré a cambiar unas piedras por otras; el musgo de la catedral por la pintura blanca de un castillo, el que no haya mar por un lago que en las fotos engaña y los que fueron durante los últimos años mis amigos... olvídenlo, los amigos siguen siéndolo pero veré más a otra gente. No hablaré en gallego pero aprenderé francés y todo será durante un montón de tiempo totalmente nuevo. Habrá montañas y queso con agujeros y una criatura pequeña detrás de la que correr. Pasaré de doble de Janis Joplin a Mary Poppins con toque Heidi (no creo que haya leyes en Suiza que prohiban tirarse en la hierba a los seres que tengamos más -bastantes ya, a lo tonto, cada doce meses otro- de veinte años) e iré a Ginebra y no a Ferrol los fines de semana. O sea, que sí, que todo es MUY emocionante. Y estoy deseando que empiece. Lo que no quiero es la transición, el "me he ido de Santiago pero todavía no estoy en Suiza". Y paro de decirlo ya, que ni que lo estuviera expresando de una forma diferente cada vez que lo repito. Que (desafortunadamente) no soy ni Phillip Roth ni Bryce Echenique.
Y que todavía no he empezado a llorar pero no va a haber dios que me pare cuando empiece.
lunes, 28 de febrero de 2011
Rumbo a las montañas (bueno, a un sitio con muchas)
En unos días abandono probablemente para siempre la ciudad en la que (casi) pasé los últimos diez años y en tres semanas exactas, me voy a la aventura. No por el bosque como los caballeros medievales ni quiero para nada conquistar una doncella (al menos hasta donde yo conozco mi sexualidad), casarme con ella y conseguir un castillo sino a las orillas de un lago tamaño mar pequeñito.
Me voy de au pair a Suiza y sólo venía a contárselo y a dejarles el link del que será el sitio alternativo con aventuras y desventuras allí. Las primeras historias serán "no sé francés, los suizos son raros, los niños que acaban de aprender a andar corren mucho" pero espero contarlas con cierta gracia.
http://ensuizacomoheidi.blogspot.com/
El sitio no tiene todavía nada, ni siquiera foto detrás del título.
Por aquí, seguiremos. Aquí no caben (exactamente) crónicas suizas y allí lo que no caben son baterías de cuadros prerrafaelistas.
Sean buenos. Cuando acabe mi último (sin segunda parte próximamente en cines, por favor) examen, organizaré aquello mientras meto los últimos diez años de mi vida en cajas y vendré aquí a contarles la penita que me da irme de Santiago.
Eso. Se acabó. Más abajo está la última entrada de 2010. Ciau.
PS. Obsérvese la falta de entrenamiento que tengo usando el blog.
sábado, 11 de diciembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Te regalaré un abismo
pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás
cuando hayan pasado muchos años
y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás,
y ése no será
el final feliz,
pero sí un instante de vacío y de felicidad.
Y tal vez entonces te acuerdes de mí,
aunque no mucho.
jueves, 11 de noviembre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
A partir de aquí iba a salir un post
"Un huevo es un sueño y un gusano es un sueño que camina"
León Felipe
PS. ¿Veis? Dije que os iba a dar miedo. Y eso que no publico lo que tenía escrito.
PS2. Se agradece todo tipo de aportación sobre gusanos en la pintura. Yo estaba dándole vueltas a los gusanos en la literatura. Sí, partía de Poe (CLARO) y de este verso pero el resto daba pavor. Me estaba asustando yo...
PS3. Ok, no me asustaba pero vosotros sí. Creedme.
PS4. También iba a salir media historia familiar. Y terminaba con el cuento del sabio que no sabía si era un sabio que soñaba ser una mariposa o una mariposa que soñaba ser un sabio. Más poético que el narrador de Clarimonda pero prefiero las polillas. No, pero son nocturnas como los vampiros.
PS5. ¿He dicho ya que iba a ser un post tamaño novela decimonónica por entregas?
PS6. No, no he estado más sobria en toda mi vida. Ebria desvarío menos.
viernes, 20 de agosto de 2010
Erzsebeth
modo tan absoluto y definitivo
como si estuviese sentado.
El camino está nevado, y la sombría dama arrebujada en sus pieles dentro de la carroza se hastía. De repente formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada: la condesa la muerde frenética y le clava agujas. Poco después el cortejo abandona en la nieve a una joven herida y continúa viaje. Pero como vuelve a detenerse, la niña herida huye, es perseguida, apresada y reintroducida en la carroza, que prosigue andando aun cuando vuelve a detenerse pues la condesa acaba de pedir agua helada. Ahora la muchacha está desnuda y parada en la nieve. Es de noche. La rodea un círculo de antorchas sostenidas por lacayos impasibles. Vierten el agua sobre su cuerpo y el agua se vuelve hielo. (La condesa contempla desde el interior de la carroza). Hay un leve gesto final de la muchacha por acercarse más a las antorchas, de donde emana el único calor. Le arrojan más agua y ya se queda, para siempre de pie, erguida, muerta.
Alejandra Pizarnik, La condesa sangrienta
o
Valentine Penrose, idem
Ahora las seiscientas doncellas gimen todavía más alto cuando alguien se acerca al castillo.
jueves, 15 de julio de 2010
Porque os outros usam a virtude
Para comprar o que não tem perdão
Porque os outros têm medo mas tu não
Porque os outros são os túmulos caiados
Onde germina calada a podridão.
Porque os outros se calam mas tu não.
Porque os outros se compram e se vendem
E os seus gestos dão sempre dividendo.
Porque os outros são hábeis mas tu não.
Porque os outros vão à sombra dos abrigos
E tu vais de mãos dadas com os perigos.
Porque os outros calculam mas tu não.
Sophia de Mello Breyner Andresen
martes, 29 de junio de 2010
Bryce Cameron Liston































Es raro que ponga pintores vivos (no conozco pintores vivos, no les voy a mentir) y la única vez que lo hice, con Andrew Wyeth, se murió en dos semanas. Juro que si Bryce Cameron Liston muere, dejaré de hacerlo para siempre.
La cuestión es que acabo de descubrirlo y, como no podía ser de otro modo, me he enamorado.


