El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.Pero algo sucedió de golpe. Nació una arborescencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro. Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba. Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos. La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado. Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche. La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.
Antonin Artaud
Lamentablemente mi francés está bastante en huelga y no tengo tiempo para buscar el original. Sirva como excusa barata que a Artaud lo he leído siempre monolingüe. Esto es, (tristemente) traducido.
Pero es tan grande, pese a no haberlo leído nunca en francés!
(aunque se tuvo que morir para que yo supiera cómo se llamaba el autor de las mujeres sin ojos pero con pezones como tetinas de biberón y marcas de bikini)
(por cierto: qué mal queda debajo del grabado de Doré!!)
No one knows what it's like To be the bad man To be the sad man Behind blue eyes And no one knows What it's like to be hated To be faded to telling only lies
But my dreams they aren't as empty As my conscious seems to be I have hours, only lonely My love is vengeance That's never free
No one knows what it’s like To feel these feelings Like I do, and I blame you! No one bites back as hard On their anger None of my pain and woe can show through
But my dreams they aren't as empty As my conscious seems to be I have hours, only lonely My love is vengeance That's never free
When my fist clenches, crack it open Before I use it and lose my cool When I smile tell me some bad news Before I laugh and act like a fool
If I swallow anything evil Put your finger down my throat If I shiver, please give me a blanket Keep me warm, let me wear your coat
No one knows what its like To be the bad man, To be the sad man Behind blue eyes.
But I would rather be horizontal. I am not a tree with my root in the soil Sucking up minerals and motherly love So that each March I may gleam into leaf, Nor am I the beauty of a garden bed Attracting my share of Ahs and spectacularly painted, Unknowing I must soon unpetal. Compared with me, a tree is immortal And a flower-head not tall, but more startling, And I want the one's longevity and the other's daring.
Tonight, in the infinitesimal light of the stars, The trees and the flowers have been strewing their cool odors. I walk among them, but none of them are noticing. Sometimes I think that when I am sleeping I must most perfectly resemble them-- Thoughts gone dim. It is more natural to me, lying down. Then the sky and I are in open conversation, And I shall be useful when I lie down finally: Then the trees may touch me for once, and the flowers have time for me.
Javi y yo recordamos, a la vez y sin venir al caso el siguiente aforismo de Eduardo Mazo (que nos contaron a los dos a la vez, el verano de mi primero) y lo estuvimos comentando:
Te prefiero puta antes que nostálgica de otro hombre. Aquí no vienen al caso las conclusiones. Es sólo que lo acabo de volver a recordar, no sé por qué.
Me encantan ese tipo de conversaciones con Javi. Y con más gente.
Hay alguien que deja prácticamente todos los videos de El lado oscuro del corazón en youtube, para que yo me los vaya encontrando y los tenga que poner.
Cada uno tiene sus debilidades. Esta película es (y ya lo fue más, conste) una de las mías.
The skies they were ashen and sober; The leaves they were crisped and sere - The leaves they were withering and sere; It was night in the lonesome October Of my most immemorial year; It was hard by the dim lake of Auber, In the misty mid region of Weir - It was down by the dank tarn of Auber, In the ghoul-haunted woodland of Weir.
Here once, through an alley Titanic, Of cypress, I roamed with my Soul - Of cypress, with Psyche, my Soul. There were days when my heart was volcanic As the scoriac rivers that roll - As the lavas that restlessly roll Their sulphurous currents down Yaanek In the ultimate climes of the pole - That groan as they roll down Mount Yaanek In the realms of the boreal pole.
Our talk had been serious and sober, But our thoughts they were palsied and sere - Our memories were treacherous and sere - For we knew not the month was October, And we marked not the night of the year - (Ah, night of all nights in the year!) We noted not the dim lake of Auber - (Though once we had journeyed down here) - Remembered not the dank tarn of Auber, Nor the ghoul-haunted woodland of Weir.
And now, as the night was senescent, And star-dials pointed to morn - As the star-dials hinted of morn - At the end of our path a liquescent And nebulous lustre was born, Out of which a miraculous crescent Arose with a duplicate horn - Astarte's bediamonded crescent Distinct with its duplicate horn.
And I said - 'She is warmer than Dian: She rolls through an ether of sighs - She revels in a region of sighs: She has seen that the tears are not dry on These cheeks, where the worm never dies, And has come past the stars of the Lion, To point us the path to the skies - To the Lethean peace of the skies - Come up, in despite of the Lion, To shine on us with her bright eyes - Come up through the lair of the Lion, With love in her luminous eyes."'
But Psyche, uplifting her finger, Said - 'adly this star I mistrust - Her pallor I strangely mistrust:- Oh, hasten! - oh, let us not linger! Oh, fly! - let us fly! - for we must.' In terror she spoke, letting sink her Wings until they trailed in the dust - In agony sobbed, letting sink her Plumes till they trailed in the dust - Till they sorrowfully trailed in the dust.
I replied - 'This is nothing but dreaming: Let us on by this tremulous light! Let us bathe in this crystalline light! Its Sybilic splendor is beaming With Hope and in Beauty to-night:- See! - it flickers up the sky through the night! Ah, we safely may trust to its gleaming, And be sure it will lead us aright - We safely may trust to a gleaming That cannot but guide us aright, Since it flickers up to Heaven through the night.'
Thus I pacified Psyche and kissed her, And tempted her out of her gloom - And conquered her scruples and gloom; And we passed to the end of the vista, But were stopped by the door of a tomb - By the door of a legended tomb; And I said - 'What is written, sweet sister, On the door of this legended tomb?' She replied - 'Ulalume - Ulalume - 'Tis the vault of thy lost Ulalume!'
Then my heart it grew ashen and sober As the leaves that were crisped and sere - As the leaves that were withering and sere, And I cried - 'It was surely October On this very night of last year That I journeyed - I journeyed down here - That I brought a dread burden down here - On this night of all nights in the year, Ah, what demon has tempted me here? Well I know, now, this dim lake of Auber - This misty mid region of Weir - Well I know, now, this dank tarn of Auber, This ghoul-haunted woodland of Weir.'
Edgar Allan Poe
Me lo acabo de encontrar. El video. Ay!!
Ay, Poe! Mi primer amor. El único a quien todavía sigo siendo fiel.
Dieciséis años que está a puntito de hacer desde que tuve por primera vez a Poe en la mano. Ay!
La hija de Ryan es una de mis películas favoritas. De las más favoritas, debería decir. Y no sólo por lo que me pueda identificar (en lo que me podía identificar ya en el momento en que la vi) con la chica que idealiza y se decepciona, sino por, entre otras muchas cosas, esta secuencia de rescate de las armas. Y, la frase, la frase que siempre cito y que constituye lo más cerca que logro estar de algún tipo de patriotismo.
Mi hermano (mi hermano el que me deja libros y peliculas y demás) siempre dice que es irlandés. A Nadna ya se lo he contado. Realmente se lo he contado a mucha gente a lo largo del tiempo. Mi hermano declara también que La hija de Ryan es su película favorita. Cita siempre esta escena. Cita siempre (y nos hemos fijado los dos por separado, como en tantas cosas) el momento en que cogen al buscado (no recuerdo su nombre pero es el que capitanea la recogida de armas) y, tras encenderle un cigarrillo, le preguntan: "-¿Desea usted algo más? -Sí. Que os marchéis de mi país."
Repito. El concepto de patria y yo no nos llevamos bien. No nos hemos llevado bien nunca. Siempre me he declarado ciudadana del mundo (aunque también bastante más gallega que española, dado que cada día tengo más claro que no somos europeos. Ojalá!)
Pero, paradojas de la vida, me gusta la épica. Me gusta esta escena. Me encanta ese momento.
Y para mí, La hija de Ryan es mucho (pero mucho) más que la historia de la mimada hija del tabernero del pueblo que está enamorada del maestro, que no para hasta casarse con él y que, decepcionada por no escuchar campanas en su noche de bodas, se lía con un oficial inglés. Es tantísimo más, que la parte del amor, casi que me sobra. Pese a que para la mayor parte de la gente, la película sólo trate de eso.
Va video. Va el pueblo a luchar contra los elementos para liberarse.
No recuerdo lo que buscaba, pero no era ni cine ni a Visconti. La cuestión es que me acabo de encontrar con el final de Muerte en Venecia, una de esas obras (cualquiera de las dos) que me hacen dudar sobre si prefiero la novela o la adaptación. Por preferencias personales en abstrato, siempre que se da el caso, me quedo con la novela.
El video, ahí queda:
Del texto, dejo la traducción de Ciudad Seva. Me gusta más la mía (sobre todo porque a la de Ciudad Seva le faltan fragmentos -o a la mía le sobran, todo puede ser-) pero aquí estaba segura de encontrarla. Obviamente, Tadzio está incluído entre las nínfulas y constituye, por ello, una de mis mayores fascinaciones.
Algunos días después, Gustavo von Aschenbach, que se sentía mal, salió del hotel por la mañana más tarde de lo acostumbrado. Tenía que luchar con vértigos, sólo a medias corporales, acompañados de cierto terror violento, de cierto sentimiento de encontrarse sin salida y sin esperanza, y que no sabía claramente si se referían al mundo exterior o a su propia existencia. En el vestíbulo vio una gran cantidad de equipaje dispuesto para el transporte. Preguntó a un portero quiénes eran los viajeros y le respondieron que era la familia polaca por quien él se interesaba. Oyó la noticia, sin que los desfallecidos rasgos de su rostro se contrajesen, con aquella ligera inclinación de cabeza con que uno se entera distraídamente de algo que no le interesa, y preguntó: «¿Cuándo?» Le respondieron: «Después de comer.» Dio las gracias y se fue hacia el mar.
La playa presentaba un aspecto desagradable. Sobre la ancha y plana superficie de agua que separaba la playa del primer banco de arena, se rizaban estremecidas y tenues olas que corrían de delante hacia atrás. Otoño y decadencia parecían abrumar al balneario días antes animado por tanta profusión de colores, y en aquel instante ya casi abandonado, tanto que ni siquiera la arena estaba limpia. Un aparato fotográfico, cuyo dueño no apareció por ningún sitio, descansaba junto al mar sobre su trípode, y el paño negro que habían echado sobre él flotaba al viento.
Tadrio, junto con los tres o cuatro compañeros de juego que le habían quedado, corría a la derecha de su caseta; luego se puso a descansar en su silla de tijera, a mitad de camino entre el mar y la hilera de casetas, con una manta sobre las piernas. Aschenbach lo contemplaba por última vez. El juego, que no estaba ya vigilado, pues las mujeres debían de andar ocupadas con el equipaje, era más violento que de costumbre. Aquel chico robusto, con traje de marinero y cabello negro y liso a fuerza de pomada, a quien llamaban Saschu, excitado y cegado por un puñado de arena que le habían tirado a la cara, se dirigió hacia Tadrio y comenzó una lucha que pronto terminó con la caída del polaco, que era el más débil. Después, como si en el instante de la despedida ese sentimiento de humillación que suele poseer el inferior se trocase en cruel brutalidad y quisiera tomar venganza de una larga esclavitud, el vencedor no dejó libre al vencido, sino que, apoyando sobre la espalda de éste sus rodillas, le oprimió la cara tan largo rato contra la arena, que Tadrio, a quien la caída había dejado ya casi sin aliento, parecía a punto de ahogarse. Sus intentos de desembarazarse de su opresor eran contracciones, que cesaban a ratos y sólo sobrevenían como una convulsión. Espantado, Aschenbach se disponía a intervenir en el instante en que el brutal Saschu soltó a su víctima. Tadrio, muy pálido, se incorporó a medias, y apoyándose en un brazo estuvo unos minutos inmóvil, el cabello en desorden y los ojos húmedos. Luego se levantó para alejarse lentamente. Sus compañeros lo llamaron alegremente al principio, luego temerosos y suplicantes. El moreno, que sin duda sintió en seguida el remordimiento de su falta, le alcanzó y quiso reconciliarse con él. Pero aquél lo rechazó con un movimiento de hombros. Tadrio se dirigió en diagonal hacia el mar. Iba descalzo y vestía su traje listado con una cinta roja.
Deteniéndose al borde del agua, con la cabeza baja, empezó a dibujar en la arena húmeda con la punta del pie; luego entró en el agua, que en su mayor profundidad no le llegaba ni a la rodilla, la atravesó dudando, descuidadamente, y dejó el banco de arena. Allí se detuvo un momento, con el rostro vuelto hacia la anchura del mar, luego empezó a caminar lentamente, por la larga y angosta lengua de tierra, hacia la izquierda. Separado de la tierra por el agua, separado de los compañeros por un movimiento de altanería, su figura se deslizaba aislada y solitaria, con el cabello flotante, allá por el mar, a través del viento, hacia la neblina infinita. Otra vez se detuvo para contemplar el mar. De pronto, como si lo impulsara un recuerdo, bruscamente, hizo girar el busto y miró hacia la orilla por encima del hombro. El contemplador estaba allí, sentado en el mismo sitio donde por primera vez la mirada de aquellos ojos de ensueño se había cruzado con la suya. Su cabeza, apoyada en el respaldo de la silla, seguía ansiosamente los movimientos del caminante. En un instante dado se levantó para encontrar la mirada, pero cayó de bruces, de modo que sus ojos tenían que mirar de abajo arriba, mientras su rostro tomaba la expresión cansada, dulcemente desfallecida, de un adormecimiento profundo. Sin embargo, le parecía que, desde lejos, el pálido y amable mancebo le sonreía y le saludaba.
Pasaron unos minutos antes de que acudieran en su auxilio; había caído a un lado de su silla. Le llevaron a su habitación, y aquel mismo día, el mundo, respetuosamente estremecido, recibió la noticia de su muerte.
No sé si he dicho ya que Marilyn Manson es un señor capaz de hacer versiones de canciones que no me gustan nada (o que, en el mejor de los casos, me resultan indiferentes) y lograr que me gusten mucho. Pasa con el Like a Virgin, pasa con el This is Halloween, con Sweet Dreams y pasa, sobre todo, con esta. Una canción que, cuanto más la escucho, más me gusta.
Through early morning fog I see Visions of the things to be The pains that are withheld for me I realise and I can see...
That suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please.
I try to find a way to make all our little joys relate Without that ever-present hate But now I know that it's to late, and... That suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please.
The game of life is hard to play I'm going to lose it anyway The losing card I'll someday lay So this is all I have to say That suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please.
The only way to win is cheat and lay it down before I'm beat and to another give my seat for that's the only painless feat That suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please. The sword of time will pierce our skins It doesn't hurt when it begins But as it works its way on in The pain grows stronger...watch it grin but... That suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please. A brave man once requested me To answer questions that are the key Is it to be or not to be and I replied 'oh why ask me?
Cause suicide is painless It brings on many changes and I can take or leave it if I please ... and you can do the same thing if you please.
CIERRA los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados. Húndete en esas espirales del sonido que zumba y cae y suena allá, remoto, hacia el sitio del tímpano, como una catarata ensordecida. Hunde tu ser a oscuras, anégate en tu piel, y más, en tus entrañas; que te deslumbre y ciegue el hueso, lívida centella, y entre simas y golfos de tiniebla abra su azul penacho el fuego fatuo. En esa sombra líquida del sueño moja tu desnudez; abandona tu forma, espuma que no se sabe quién dejó en la orilla; piérdete en tí, infinita, en tu infinito ser, mar que se pierde en otro mar: olvídate y olvídame.
"¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sea sólo sea un momento, de su aparato crítico, de sus exegetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla. Que el traductor no sea una lumbrera. Hay que arrancarle páginas al azar. Hay que dejarla tirada en un desván. Si después de todo esto aparece un joven y la lee, y tras leerla la hace suya, y le es fiel (o infiel, que más da) y la reinterpreta y la acompaña en su viaje a los límites y ambos se enriquecen y el joven añade un gramo de valor a su valor natural, estamos ante algo, una máquina o un libro, capaz de hablar a todos los seres humanos: no un campo labrado sino una montaña, no la imagen del bosque oscuro sino el bosque oscuro, no una bandada de pájaros sino el Ruiseñor."
El primero, es de mis cuadros favoritos. Ya lo había puesto, creo. En los dos meses que lleva mi segundo Once Upon a Midnight Dreary. También lo había puesto en el difunto annabel lee.
Me fascinan las nínfulas y me entusiasman las de Balthus. Son tan... inquietantes.
¿Fue posible que yo no te supiera cerca de mí, perdido en las miradas?
Los ojos me dolían de esperar. Pasaste.
Si apareciendo entonces me hubieras revelado el país verdadero en que habitabas!
Pero pasaste como un Dios destruido.
Sola, después, de lo negro surgía tu mirada.
Jaime Gil de Biedma
Gil de Biedma era una de las lecturas de literatura española de COU. Había que leer una antología, no importaba cuál. La primera impresión, tampoco fue demasiado emocionante. Al menos no los poemas seleccionados por el profesor. Creo que fue la primera lectura obligatoria de mi vida que no haya abierto antes de las clases. No recuerdo muy bien por qué, pero fue así. Las otras dos de poesía eran Lorca y Machado, dos de mis poetas favoritos. Las de novela, Cela, García Márquez, Baroja (ay!) y... y? cuál era la otra?. Teatro, Buero Vallejo (que murió aquel año, si mal no recuerdo y que entonces era de mis dramaturgos favoritos) y Valle. Ay!, también.
Teníamos también literatura gallega. Otero Pedrayo (no soporto a Otero Pedrayo), Castelao (uno de mis más grandes amores), Carlos Casares (ese sí que recién muerto), Manoel Antonio (ay!), Ferrín, Cunqueiro, la petarda de Luz Pozo y... nuevamente me falta uno.
No importa. Los recordaré. Hace ocho años de esto ya.
A Gil de Biedma lo he retomado hace unos meses. Allá por mayo, cuando mi adolescencia se encontraba en estado superlativo por el mal de amores. Lo he recuperado tanto que me planteo traérmelo de Ferrol. Es pequeñito, es manejable, es poesía. Hay días que me planteo traerme todos los libros de poesía que tengo todavía en Ferrol. No son demasiados. Son sólo dos estantes de los no muy grandes. Si selecciono un poco y dejo algunos, pueden convertirse en un estante de los de mis estanterías de aquí. Más los de aquí, que aún no están convenientemente ordenados, claro. Soy caótica para todo.
Este texto, no lo conocía. O no lo recordaba. Mi vida ha cambiado mucho desde los diecisiete, claro. No me marcan los mismos textos, las mismas cosas. O sea, sí. Pero de otra forma. Es igual pero distinto.
Probablemente entonces no lo hubiera interpretado como ahora. Hace seis meses no lo hubiera interpretado como ahora.
Ahora lo interpreto ad contrarium. Y cobra sentidos nuevos. Nuevos en el sentido de que no me lo había planteado aunque sí. Al igual que una persona concreta llegó siendo de un modo concreto a un momento concreto de mi vida, cuántos no habrán pasado, estarán pasando (tanto o más interesantes que él, sin duda) sin que sea el momento. Lo había pensado, repito. Pero no. No como lo estoy notando ahora. Y más, hoy, que me he estado acordando de tantas cosas que por un momento el punto final parecía un sueño.
Y ya está.
Estoy contando demasiadas cosas. Más de las que tenía pensado contar nunca así y en mundos virtuales.
He repetido también determinadas palabras mucho. A estas horas, mi retórica me ha abandonado y ni siquiera estoy segura de que se pudiera llamar anáfora. Pero así queda.
Estuviste tú acá, ¿no lo recuerdas? Supiste del amor y la desdicha. Fuiste mezquino, cruel, torpe, dañoso, magnánimo, sensible, bondadoso. Y de nada sirvió que tú existieras. Nada quedó de ti, todo fue inútil. Preguntar si recuerdas tampoco tiene caso. Es un lugar común para decir que ahora el mundo está sin ti pero no importa.
Sólo Tarantino es (era) capaz de cambiar de esta forma los significados de las cosas.
También acaba de sonar.
Ay, Uma Thurman!
Aunque, para mí, en Pulp Fiction, como en Terminator, como en todas las del Oeste que no vi y en tantas otras, hablan en gallego. Y el batido de cinco dólares está caralludo y Terminator se despide diciendo deica logo, raparigo.
Ay, la adolescencia y Tarantino!
Esta letra es casi trovadoresca... si hoy hubiera trovadores (no cantautores, trovadores) seguro que trovaban así:
Girl, you'll be a woman soon
Love you so much can't count all the ways I'd die for you girl and all they can say is "He's not your kind"
They never get tired of puttin' me down and I never know when I come around what I'm gonna find
Don't let them make up your mind don't you know
Girl, you'll be a woman soon Please, come take my hand Girl, you'll be a woman soon Soon you'll need a man
I've been misunderstood for all of my life but what they're saying girl just cuts like a knife "The boy's no good"
Well I finally found what I've been looking for but if they get the chance they'll end it for sure, sure they would
Baby, I've done all I could It's up to you
Girl, you'll be a woman soon Please, come take my hand Girl, you'll be a woman soon Soon you'll need a man
Yo necesito descansar de este tipo de historias, que luego voy y me las creo. Bien, Quentin, bien! Desmitifica...
Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía ora a su afán ansioso, lisonjera;
mas no desotra parte, en la ribera perderá la memoria en donde ardía: nadar sabe mi llama la agua fría y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, más tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado.
Francisco de Quevedo y Villegas
Quevedo (y tantos otros) fue causa de mi frustrado y frustrante paso por hispánicas. Más frustrante que frustrado y es probable que algún día retome las asignaturas que me quedan. Primero debería acabar portuguesa. Y entregar el TIT. Y aprender alemán, aunque eso se puede simultanear. Y preparar las oposiciones. Y de todo...
Pero es factible que algún día haga las ¿nueve? ¿diez? ¿ocho? asignaturas que, entre convalidaciones y cursadas, me quedan para hispánicas.
Hubo un tiempo en que me creí todo lo que contaba. Hubo otro en que quise ser quevedista. Vale, fue antes de empezar la carrera. Me desilusionó tanto la única asignatura de literatura española de primero! Casi tanto como me desilusionó (me desilusionaron mis profesores, más bien) la Teoría de la Literatura. Casi tanto como me gustó la Lingüística, contra todo pronóstico. Más, incluso de lo que me gustó la asignatura de Literatura Románica Medieval en la que me matriculé en segundo en lugar de en tercero porque "cuanto antes liquidara las de medieval, mejor". Uno no sabe las vueltas que da la vida. Hubo un tiempo en que quería hacer matemáticas. Luego, descubrí que me daban un título por leer. Me cambié de carrera para huir de las lenguas (de la sintaxis, de la morfología, de la fonética) y escogí románicas porque cabían más optativas. Optativas que iban a ser (en principio) todas de teoría de la literatura, de lingüística y de literaturas modernas y contemporáneas. En todas las lenguas imaginables. Poco me interesaba (creía yo, en realidad era lo que me había llamado siempre de la filología) la romanística. Poco. La literatura medieval, psche... me gustaba el romancero (a quién no?), las cantigas de amigo (a quién no?), el Arcipreste de Hita (a quién no?) y odiaba profundamente el Cid. No sé cuántas lecturas después, sigue sin convencerme. Menos desde que conozco la épica francesa. Pero la literatura, aún cuando medieval, seguía siendo literatura.
Y descubrí un mundo nuevo. Tan nuevo y tan fascinante, que necesito otra entrada para contarlo. Probablemente necesitaría otro blog.
Volviendo al soneto (mi soneto preferido, repito), está citado de memoria. Como me lo aprendí en la primera adolescencia. ¿Cómo me lo aprendí en la primera adolescencia? No (una pequeña aldea gala... son las horas, estoy freak). Casi como me lo aprendí en la primera adolescencia. En las primeras clases de Literatura, en las que parecía que nos estaban enseñando a ser filólogos para luego hablarnos de literatura pero el luego se quedó en una tediosa historia de la misma extraída directamente de los manuales de clase, nos contaron la trampa. Generaciones de críticos, de antologías, de todo transcribiendo los tres últimos versos en plural. No! El primero se refiere al alma, el segundo a las venas, el tercero a las médulas. Las venas y las médulas no dejarán el cuerpo. Cómo iban a dejarlo? Es sólo el alma la que lo hará. A su vez, ésta ni arderá ni será polvo.
Ay! Felices tiempos aquellos en que soñaba con ser filóloga de verdad! Ahora dicen que lo soy, pero yo no me lo creo del todo.
P.S. Acabo de recordar (y necesito dormir, casi digo lembrar) que no fue en las tediosas clases de Introducción a la Historia de la Literatura Española (con ese nombre!) sino en las más lentas y aburridas del primer cuatrimestre de Teoría de la Literatura. Y que ni siquier fue en clase (no podría olvidar la lentitud del profesor) sino en una de las primeras lecturas que hubo que hacer. Acabo de visualizarlo (y es igualito que el frutero de Amèlie, película que se estrenó aquel año) contando una anécdota paralela. El romance castellano "marinero de Tarpeya / a Roma como se ardía"... si en Tarpeya no hay mar! Mira Nero de Tarpeya...
Lectio facilior, siempre...
A veces pienso lo feliz que podría llegar a ser editando textos...
Otras lo que hubiera podido ser tener buenos profesores de Teoría de la Literatura.
Y, otras más, lo feliz que estoy con mi condición de romanista y sigo pensando que cambiar de carrera ha sido lo mejor que he hecho en mi vida.
Buenas noches
P.S.2 Acabo de releer y, definitivamente, cuando tengo sueño no sé puntuar. La culpa la tiene la Edad Media.
En su latir latía el pez del légamo y yo latía en ti. Me respiraste en tu vacío lleno y yo latía en ti y en ti latían la vulva, el verbo, el vértigo y el centro.
El texto es una variante de un poema de Oliverio Girondo. La película se llama El lado oscuro del corazón y últimamente me acuerdo mucho de ella. Lo que quiere decir que tengo que volver a verla. Y que tengo que seguir diciendo determinadas palabras para que la Muerte no me lleve.
Por lo demás, que a Benedetti lo amo y que a Oliverio Girondo lo descubrí allá en primero de carrera, en el cine de Barroso, viendo esta película. Cuando el cine de Barroso todavía funcionaba. Y podíamos poner (podían, yo aún no estaba en la Comisión) cualquier cosa. Fue el principio del fin, también. El año de Braindead, Fóllame y La Isla el mismo fin de semana. Pero aquello era lógico. A mí me llamaron la atención por poner La noche de los muertos vivientes. Y El tren de Zhou Yu. La primera por gore y la segunda por desconocida. Al grito de "además, tú que siempre pones películas clásicas". Así que tuve que seguir poniendo Ciudadano Kane y Rebelde sin causa. Y tantas por el estilo que ahora no recuerdo si fui yo o no quién las ponía. Pero me gané a pulso ser "la del cine clásico". Y tenía un público selecto que bajaba siempre que era yo quien ponía una película.
Hay veces que se me hace raro no vivir todavía allí. Pero ¡qué bien se vive fuera!