jueves 9 de julio de 2009

Sophia de Mello Breyner Andersen

Acabo de descubrir que Sophia de Mello Breyner Andersen (que seguía viva cuando yo empezaba a estudiar portugués) murió hace ya cinco años. En aquella asignatura de lengua portuguesa, de portugués (sobre todo los que ya éramos reintegracionistas y no necesitábamos que nos convencieran) no debimos aprender demasiado, pero yo recuerdo descubrir cada día de clase media docena de autores que quería leer (y alguno más que no), además de todos aquellos mapitas sobre la lusofonía, qué es el crioulo caboverdiano, cómo se acentúa en portugués, por qué ser reintegracionista, por qué ser reintegracionista y por qué ser reintegracionista. Todo mezclado, claro. Y, nunca, nunca, nunca (algo que nunca le agradeceré lo suficiente a José Luis) nada sobre cuestiones políticas o territoriales, algo que el resto de profesores de portugués (casi todos) deberían aprender e imitar. Que yo fui la tocapelotas que levantó la mano y dijo "eu nom" cuando el que me parece el mejor profesor de literatura del área preguntó si partíamos todos del nacionalismo (gallego, claro). La que declaraba que hablaba muchísimo en español y que si hablaba en gallego era porque le salía de los cojones y no por cuestiones políticas. La que un par de veces explicó que, además de no ser nacionalista tampoco era comunista (y no agregó de milagrito un "y ya empiezo a hartarme de que sean los profesores en lugar de los alumnos los que se empeñen en hacer la lectura política de TODO lo que se estudia en clase") y a ver si simplificábamos menos y nos guiábamos por menos clichés en lo que a la izquierda se refiere. La que se mordió la lengua (el mismo día que declaró no ser nacionalista) cuando el buen señor estaba todo preocupado por si los coruñeses (como si no les llegara con ser coruñeses, también se sienten españoles, ¡pobrecitos!) llevaban banderas de España a un Dépor-Oporto. Que lleven lo que les dé la gana, joder. Y conste que el último paréntesis es mío y que las banderas me dan alergia desde que tengo un padre que cree que son un símbolo de la patria (¿qué coño es la patria además de la mierda que simboliza la bandera?) por el que hay que morir o matar. Además, la bandera española es fea de cojones y ser patriota gallego es tener ganas de que te miccionen por encima (por eso tan bonito de "mexan por nós e hai que dicir que chove") más todavía que si eres gallego a secas. Y yo soy práctica (para pocas cosas, pero lo soy), individualista, anarquista y simpatizante de seres sin raíces de todo tipo, de los vampiros a los piratas, pasando por León el Profesional. De esos alumnos que sí son conscientes de la incongruencia del profe independentista progre que es funcionario del Estado Español y que intenta convencerte de que no te dejes alienar por los demás para poder alienarte él a su gusto. No quiere que seas indepe porque piensas sino porque él te dice que es lo mejor. Y no tengo nada contra los indepes pero sí mucho contra la gente que no piensa y sólo sigue consignas. Pensar es bonito, sano y, además, provoca actividad en el cerebro. A él no sé lo que le daban por alienarnos de forma rara en lugar de de esa sana forma en la que nos aliena la tele, pero debía ser mucho, por el interés que ponía.

Sophia de Mello Breyner Andersen murió el 2 de julio de 2004 y yo, antes de soltar mi discurso digno de los mejores mítines de algunas de mis asignaturas de portugués (con la salvedad de que esto es mi blog y aquello era una clase), ya había seleccionado estos dos textos. Lo juro. Debo tener el día así porque, ahora que lo pienso, ni siquiera son de los mejores. El primero es el que venía en un taco de fotocopias.

RETRATO DE UMA PRINCESA DESCONHECIDA

Para que ela tivesse um pescoço tão fino

Para que os seus pulsos tivessem um quebrar de caule

Para que os seus olhos fossem tão frontais e limpos

Para que a sua espinha fosse tão direita

E ela usasse a cabeça tão erguida

Com uma tão simples claridade sobre a testa

Foram necessárias sucessivas gerações de escravos

De corpo dobrado e grossas mãos pacientes

Servindo sucessivas gerações de príncipes

Ainda um pouco toscos e grosseiros

Ávidos cruéis e fraudulentos

Foi um imenso desperdiçar de gente

Para que ela fosse aquela perfeição

Solitária exilada sem destino


Sophia de Mello Breyner Andersen




AS PESSOAS SENSÍVEIS


As pessoas sensíveis não são capazes
De matar galinhas
Porém são capazes
De comer galinhas


O dinheiro cheira a pobre e cheira
À roupa do seu corpo
Aquela roupa
Que depois da chuva secou sobre o corpo
Porque não tinham outra
O dinheiro cheira a pobre e cheira
A roupa
Que depois do suor não foi lavada
Porque não tinham outra


"Ganharás o pão com o suor do teu rosto"
Assim nos foi imposto
E não:
"Com o suor dos outros ganharás o pão."


Ó vendilhões do templo
Ó constructores
Das grandes estátuas balofas e pesadas
Ó cheios de devoção e de proveito


Perdoai-lhes Senhor
Porque eles sabem o que fazem.

Sophia de Mello Breyner Andersen



¿Dije algo de estar adolescente hoy? ¿No? Pues lo digo ahora...

viernes 3 de julio de 2009

Doctor Zhivago y otros demonios

(Aviso para navegantes: como cualquier post en el que hable de películas, de novelas o de lo que sea, hay innúmeros spoilers. Si todavía no has visto Doctor Zhivago, ¿a qué coño esperas? ¿a soñarla? corre, vela, vuelve y me cuentas)

Ahora sí. Justo en la primera palabra del párrafo siguiente empezaba este post.

Circuló durante un tiempo el falso mito de que Doctor Zhivago es mi película favorita. No lo es. Es de mis absolutas favoritas, pero ni siquiera es mi favorita de David Lean. La culpa la tiene La hija de Ryan que probablemente sea un poco menos buena, pero a mí me gusta mucho más. No sólo por identificaciones múltiples (me identifico con lo hostiable de Rose Ryan y lo "adolescente con inquietudes" de Yuri Zhivago a partes iguales) ni porque, aunque Omar Shariff sea más guapo, a mí me ponga infinitamente más Robert Mitchum (de eso tienen la culpa La noche del cazador y El cabo del terror); se trata de algo irracional e indefinible, como lo son siempre filias y fobias.

Mi película favorita hace (ahora ya casi sí) diez años que es La naranja mecánica y Doctor Zhivago (por qué Doctor Zhivago pasaba la censura paterna es de los mayores misterios de la Humanidad) la recuerdo como la mayor tortura de infancia. Me la soplaba profundamente que hubiera sido rodada por aquí, la fotografía maravillosa, que a Omar Shariff le retiraran los pómulos hacia atrás y tantas otras cosas. Creo que todo menos la banda sonora. Es probable que las doscientas primeras veces que intenté verla, me haya dormido. Claro que Geraldine Chaplin bajando del tren con un pompón rosa por sombrero es algo que una niña pequeña no sabrá nunca apreciar. Y eso que la escena, pese a lo terrible del pompón, del abrigo, del manguito (me da igual que viniera de París, lo hortera lo es siempre) es de mis favoritas. No sólo de la película, de la historia del cine. No he dicho de las mejores, he dicho de mis favoritas.

Podría ir contando cómo y por qué pasó de resultarme un coñazo a ser una película que me encanta pero no se trata de eso. La cuestión es que buscaba una cita que recordaba memorable y que, o no existe o no lo es tanto. Y no porque la película no las tenga, sino porque yo la había inventado. Como había inventado que él dice "¡Lara, Lara!" en el tren cuando (además de no ser ella) no es capaz de decir nada. ¡Con la de años que llevo yo gritando "¡Lara, Lara!" cada vez que veo a Julie Christie!

Mi famoso TIT va (lo he contado más veces) de la figura del caballero entre dos damas en la narrativa cortés. Mayormente artúrica, claro. No me sale un caballero entre dos damas mejor retratado que el bueno de Yuri Zhivago. En la película. La novela es de esas que justifican que algunos (independientemente de que prefiramos cine o literatura) queramos morder cada vez que alguien dice que "una película está siempre peor que un libro." Una mala película está siempre peor que un buen libro, claro. Pero todas las demás combinaciones son imprevisibles. Véase La naranja mecánica (el libro es maravilloso, pero no tanto), El exorcista (la novela más aburrida de la Historia) o el género negro. Doctor Zhivago justifica esa otra frase contra la que llevo también media vida luchando: "una imagen vale más que mil palabras." Coged cualquier escena de la película (cualquiera). ¿Es evocadora? Perfecto: en la novela no lo es. En absoluto. Seguro que la traducción tiene mucho que ver, pero no puede ser sólo eso. Es insoportable. Hiriente. Como si hubieran escrito (mal) la novela después. La empecé hace un tiempo y no la terminé. Porque tengo más cosas que leer y porque era una tortura: dolía identificar escenas y ver que lo maravilloso de la historia es todo por obra y gracia de David Lean. El entierro, la rama que golpea en la ventana, la manifestación, Lara disparando a Komarowski, Tonya llegando, la vela en la ventana de Lara... todo tan inocuo como si en una conversación de peluquería dos imitaciones autóctonas de Paris Hilton se comentaran una a la otra "jo, tía, ¡qué fuerte!, ¿sabes la chiquita esa rubia? sí, tía, sí... esa que desvirgó el amante de su madre, el tío este que ni está bueno ni es tan rico, ¿cómo se llama? Victor algo... Victor, Victor, Victor Hipolitovich, ¿sabes? bueno, pues resulta que el otro día ella entró en una fiesta y le pegó un tiro. Sí, como lo oyes. Y estaba el médico este tan guapo con un nombre tan raro. Sí, ese que sale con la que tiene un abrigo rosa terrible que se trajo de París y los dientes tan grandes. Que ni que no hubiera ortodoncistas hoy en día. Sí, tía, ¡superfuerte! Pues resulta que el médico ya la conocía porque atendió a la madre de ella cuando se quiso suicidar porque se enteró de que el Victor lo que sea se la tiraba. Si es que ¿a quién se le ocurre, con lo mona que es ella, dejarla ir solacon él? que la madre no está mal, pero es ya tan mayor..." Lo que dice Sabato de la historia de un joven que mata a una vieja para robarle, que puede ser una mera anécdota en la crónica policial o Crimen y castigo. Al señor le dieron el Nobel, pero leí alguna vez en alguna parte que lo que era es buen poeta. La historia del médico que tiene mujer e hijo en Varikino y una amante en Yuriatin es la hostia, pero sólo la historia. Y llegó David Lean y la convirtió en una maravilla.

Mis caballeros se debaten entre dos damas de diversas formas. Ninguno como Yuri. Los tiempos han avanzado mucho desde el siglo XII cuando los trovadores inventaron el amor. Habían, antes, retrocedido mucho desde los siglos anteriores, cuando el amor no existía y la moral judeo-cristiana tampoco. El siglo XII (junto con el XIX el campeón del adulterio, decía Duby) era un siglo cojonudo para estar casado con una persona y enamorado de otra, pero todavía no estaba tan claro lo de poder estar enamorado de las dos. Salvo Tristán por breves instantes, cuando se casa con la segunda Iseo porque se parece a la primera y se llama igual. Yuri quiere a Tonya, quiere a su niño y es capaz de tirarse seis meses con Lara sin hacer lo propio. Pese a que la mencione en todas las cartas a su mujer. Vuelve a Moscú, es feliz con Tonya, huye de Moscú, se encuentra con Lara, se lía por fin con ella, Tonya está embarazada, deja a Lara (y, sin pretenderlo, a su familia, porque es reclutado a la fuerza por partisanos rojos), vuelve con Lara pero teniendo delirios en los que ve a Tonya, quien le escribe a casa de Lara (antes había ido allí a buscarlo) contándole que los deportan de Rusia, se separan por una serie de motivos que no vienen al caso aquí, no vuelve a ver a ninguna de las dos y muere intentando llamar a alguien que cree es Lara.

Y, sin embargo, a Meryone, que es así, siempre le ha parecido que hay algo que no termina de ser amor en la relación de Yuri, de Lara, de Tonya. Aquello que sabíamos de otra forma antes de que Sabina escribiera "que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Lo sabíamos (algunos) entre otras cosas por Doctor Zhivago. Doctor Zhivago es una lucha por la felicidad, por la individualidad (no lo he declarado antes, pero me salto el análisis anticomunista, que está demasiado trillado) y una búsqueda errada. Hay retornos a lugares y a personas. Los retornos a los lugares son siempre desastrosos. La vuelta a Tonya aburre, la vuelta a Lara culpabiliza. Lara parece, a veces, una solución a todo. Una Lara que (ella misma lo dice al leer los poemas que él le dedica) no es ella sino él. No como él la ve: él. Y siempre está Tonya. No vuelve a Tonya y delira recordando a Lara, eso sería lo esperable de un amor adúltero ficcional al uso, pero no es lo que sucede. No es cuando "abandona" a Tonya que es "castigado" y se queda sin nada*; es cuando abandona a Lara. Abandona a Lara al sentirse un monstruo porque sabe más de la vida de Katia que de la de su hijo, porque Tonya está embarazada, porque sí tiene cierto sentido del deber. Y lo cogen los partisanos. Al desertar es a Tonya a quien cree ver entre la nieve. Al delirar, en casa de Lara, es en Tonya en quién piensa. Está arrepentido pero ha habido algo más fuerte que él que le ha impedido "cumplir con su deber". Ha sido otro retorno a lo que él no esperaba. Siempre retorna y siempre hay algo que no es como esperaba. A veces es contra su voluntad, pero casi siempre quiere hacerlo. Y su error está en ir a Varikino con Lara. Porque en Varikino descubre que tampoco con Lara va a ser feliz. Y renuncia a huir con ella, no por no ir con Komarowski, sino porque salir del país sería tener una oportunidad para encontrarse con Tonya. Con su familia. Por segunda vez tiene que elegir entre las dos; por segunda vez no se queda con ninguna. Hubo un amago anterior. Un momento en que preguntó a Komarowski qué pasa con una muchacha como esa cuando un hombre como él ha terminado con ella y él dice algo así como que "si la quiere". Ese es uno de los fragmentos que no vi hoy buscando la maldita cita inexistente.

Pero, además, hay otro motivo por el que Meryone (que no en vano creció leyendo cosas como 1984 y viendo películas de Serie B -y pienso en las vainas ahora mismo-) sabe que realmente no es amor. No sólo por los abandonos (a las dos), no sólo porque no intente (nunca) buscar a Tonya, pese a aquellos delirios, no. Por algo mucho más importante. Cuando no grita "¡Lara, Lara!" y se muere, cree haber visto a Larissa Antipova. Sólo lo cree. No la ha visto. Y todos sabemos (gracias a los trovadores y todos los que vinieron después) que, si realmente fuera amor, no podría equivocarse. ¿He dicho si realmente fuera amor? Perdón. Pretendía decir si realmente existiera ese amor del que hablan los trovadores, del que pretenden hablar tantas películas del Hollywood clásico. Es simplemente una historia de relaciones humanas. Erradas, como suelen serlo siempre. O no del todo idílicas, como pretenden serlo en tantas películas en Technicolor. Como en situaciones particulares, como 1984, como todas las variantes de la película de las vainas. Cuando no hay más que otra persona que pueda entenderte (qué sospechoso: siempre son heterosexuales, siempre es del sexo opuesto) y el autor utiliza el más simple de los recursos para hacerte ver que lo que nos hace humanos nos hace individuales. Creo que, en cierta medida, aparte de todo lo demás, la grandeza de Doctor Zhivago (o lo que hace que yo la ame sobre tantas otras películas pretendidamente de amor) está en que no sólo no hay happy end sino que nunca hubiera sido posible por la naturaleza misma del personaje que da título a la historia. Independientemente de la historia que se cuente.

Además está la música, la fotografía, Julie Christie, Omar Shariff, Geraldine Chaplin, Alec Guinness...








Youtube tiene sus ventajas pero no siempre encontramos lo que queremos como queremos. Y el principio ya lo había puesto en otro lado.

*Dije que no iba a hablar de los aspectos anticomunistas, pero esto tiene que ver con otro tipo de moral que también planea inquietantemente sobre la historia.

martes 30 de junio de 2009

A una hora de las vacaciones

A una hora de las vacaciones y de una en absoluto envidiable intensidad académica (si es que cuando eres pequeño y te dicen que compensa estudiar durante el curso para no tener que quedarte sin vacaciones, tienen razón), a cuatro días (y un poquito) de cumplir los veintiséis, minutos después de haber enviado la primera versión definitiva de mi famoso y odioso lemario, os dejo a Marlene cantando "Luar do Sertão". (¡Ay!)

La letra de la original es más larga.





Não há, ó gente, ó não
Luar como este do sertão...
Não há, ó gente, ó não
Luar como este do sertão...

Se a lua nasce por detrás da verde mata
Mais parece um sol de prata prateando a solidão
A gente pega na viola que ponteia
E a canção é a lua cheia a nos nascer no coração

Não há, ó gente, ó não
Luar como este do sertão...
Não há, ó gente, ó não
Luar como este do sertão...

También os regalo la última imagen de Marlene que encontré. (Otro ¡ay!) Para compensar que las vacaciones no son reales y no puedo dejar a la sirenita de Waterhouse.



No sé hasta que punto mi intensa vida académica va a ser compatible con el blog. Dependiendo de lo intenso que sea el ocio paralelo, como siempre. Probablemente más de una entrada sobre caballeros y doncellas caiga, me temo.

sábado 20 de junio de 2009

Celso Emilio Ferreiro

Llevo muchos muchos años enamorada de Celso Emilio Ferreiro y es probable que el amor empezara más o menos cuando leí este texto, en un libro de clase. De Celso Emilio, por casa, sólo había una versión bilingüe (aquellos tiempos tan simpáticos en los que se presuponía que los gallegos que sabían leer no sabían gallego porque era la lengua de hablarle a las vacas y esas cosas) de Longa noite de pedra. Años después, en mi COU, llegó O soño sulagado, que era una de las lecturas obligatorias de Literatura Gallega (y yo siempre mantendré que me gusta más Longa noite de pedra, pero allá quienes seleccionaran el temario), pero no tenía más. Hasta hace unos meses que me compré la Obra Completa (¡sí!) y que por fin he leído los libros que no estaban en la Biblioteca ni tenían las librerías de Ferrol cuando yo era una adolescente enamorada de muchas cosas y de muchos autores.

Este poema pertenece a Cemiterio Privado y hace muchos, muchos años que me pone los pelos de punta:



EPITAFIO SEN SARTEGO

Existen monumentos ó soldado descoñecido
pero ninguén se lembra do labrego que labra a terra
no campo onde naceu o soldado descoñecido,
nin do obreiro que construíu a casa
onde viviu o soldado descoñecido,
nin da nai que pariu un meniño loiro
que despois chegou a ser soldado descoñecido,
nin do poeta que canta, morrendo de noxo,
para que no mundo non haxa soldados descoñecidos.

Celso Emilio Ferreiro


Y, como me siento inspirada y no quiero titear, os lo voy a traducir:


EPITAFIO SIN SARCÓFAGO

Existen monumentos al soldado desconocido
pero nadie se acuerda del labrador que labra la tierra
en el campo donde nació el soldado desconocido,
ni del obrero que construyó la casa
donde vivió el soldado desconocido,
ni de la madre que parió un niñito rubio
que después llegó a soldado desconocido,
ni del poeta que canta, muriéndose de asco,
para que en el mundo no haya soldados desconocidos.

Celso Emilio Ferreiro


Hoy paseaba mi edición de Celso Emilio. Amo profundamente a Celso Emilio y os lo recomiendo encarecidamente. Hay mucho por internet y, si bien suele tener palabras difíciles, tampoco es difícil entender el sentido.

PS que no viene al caso: Lindt tiene un chocolate supuestamente negro (para mi gusto le falta más o menos un 40% de cacao porque sólo tiene un 47%) con sal marina que está cojonudo. Y que anima a titear que da gusto. Vale, el post scriptum era sólo para postergarlo dos minutos más. Ya voy.

jueves 18 de junio de 2009

Summertime




Summertime

And the livin’ is easy

Fish are jumpin’

And the cotton is high


Oh your daddy’s rich

And your mamma is good lookin’

So hush little baby

Don’t you cry


One of these mornings

You’re goin’ to rise up singin'

Then you’ll spread your wings

And you’ll take the sky


But till' that mornin'

There’s a nothin’ can harm you

With daddy and mammy

Standin’ by




A veces (muchas) Jose tiene razón al compararme con Janis Joplin. No sólo porque en cuanto empieza el buen tiempo parezco recién salida de Woodstock, sino por infinitas cosas que él, yo y media docena de seres más, sabemos.

Razón tenía Alejandra Pizarnik cuando escribió EL POEMA a Janis Joplin. Desde que lo conozco quiero hacer una entrada con él en el blog.


Para Janis Joplin (fragmento)

a cantar dulce y a morirse luego

no:
a ladrar.

así como duerme la gitana de Rousseau
así cantás, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña mostruo



Este verano, por fin, no me voy a la ciudad en la que crecí y que tanto odio, sino que me quedo aquí. Me quedo a terminar el TIT (hacer, mejor dicho) a trabajar y a no estar allí. Aquí no hay mar, pero hasta eso es soportable. Es llegar a Ferrol y que todo lo que se parezca remotamente a la estabilidad (si es que se puede hablar de estabilidad en lo que a mí respecta) se vaya al carajo. De un momento a otro y sin avisar. Un fin de semana, unos días, es tolerable. Más, es una tortura.

Cuando tenía quince años (o trece, o catorce, o dieciséis o los que fueran) no era esta exactamente la concepción de desplegar las alas e irme lejos que tenía. Aunque supongo que el tener que quedarse en casa escribiendo sobre la figura del caballero entre dos damas en la narrativa cortés compensa el hecho de no ir a morir de sobredosis a los veintisiete. Porque creo que, de todas las maneras imaginables de las que puedo morir joven, la heroína es la menos probable. Seguida de cerca por un ataque terrorista sobre la catedral justo cuando vaya hacia la facultad y pase por delante.

Estos días, mientras redacto o no el TIT y escucho a Janis Joplin sigo maravillándome de estar (y llevo ya varios meses y nada parece indicar que vaya a terminarse pronto) en uno de esos rarísimos momentos en que el optimismo desborda y las canciones tristes (o no) y los poemas y todo aquello con infinitas dosis de desesperación y altas probabilidades de catarsis son sólo eso: poemas, canciones, películas, cuadros, lo que sea, pero no las señales que me fueron dejando otros para seguir adelante. El optimismo es cojonudo. ¿Por qué los largos periodos de tiempo que estoy en crisis no lo recuerdo?


sábado 13 de junio de 2009

Sabela

Cando eu andaba no estudo era un mozo das romerías, bailador e divertido. Non había festa na vila, nin nos arredores, onde non aparecese danzando como un trompo esgarabelleiro. Ai, aqueles valses, aquelas mazurcas, aquelas polcas e aquelas habaneras!
Entón o agarradiño aínda era un pecado venial, e bailábamos con tino, para que os vellos non refungasen.
As mozas acorazaban o corpo cos xustillos e non consentían o arrimo; pero arrecendían a roupa gardada con mazás e a carne lavada con xabrón de rosas. Os mozos bailábamos por darlle gusto ás pernas, e contentábamonos co cheiro...
Había na vila unha rapaza do meu tempo, xeitosa de corpo, feitiña de cara, leda de xenio, traballadora de condición, pescantina de oficio e limpa de conducta, pero picante nos decires.
As súas verbas tiñan o labio salgado dos mariscos. Os decires escentilaban contentamento, e nos seus arredores non podía medrar a tristura. A risa facíalle goios de amor nas fazulas, poñíalle pintiñas de malícianos ollos e brilo de nacra nos dentes. Os andares, arfados e velaíños, facían no aire ronseis de gracia. Andaba descalza, e os engados da súa carne non tiñan segredo para os ollos de ninguén. Os pés lenes, as pernas brancas, os brazos redondiños. O corpo era un gran corazón prisado. Cantaba coma un xílgaro e bailaba coma un argadelo.
Era a rapaza máis fermosa da vila, e dábase conta do seu poderío. Escarolábase, bulrona, cando os señoritos forasteiros lle facían a rosca e revíase, compasiva, cando os mozos do seu igoal criaban o pasmo.
Ela gustaba de contar na ribeira os perigos en que se metía, e as pescas estordegábanse de risa cos ditos da rapaza, que descobría, de miúdo, tódalas súas enchoiadas amorosas. Ela gustaba de alcender fogueiras e logo apagalas, e nos seus feitizos de serea morrían os fumes dos señoritos e as olladas dos mozos mariñeiros. Era dona de si e viveu sempre ceibe de marmuracións.
Nos días de festa parecía outra. A saia longa, a chambra de froles, o pano de oito puntas. Unha lazada verde na trenza do pelo. A cara con certo remilgo de señoritinga. Os andares coutados, por mor dos zapatos... Deica bailar tres veces non xurdía na súa face a risa escachada dos días soltos. No retorno da festa entraba na casa cunha cantiga nos beizos e cos zapatos na man.
A primeira vez que bailei foi con ela.
Eu adicábame, nos meses de vacacións, á vida de gandaia, e cando me fixen mozo quixen ser un tunante; pero non sabía bailar de modo. Eu reloucaba por deprender ben o agarradiño e locirme nas romerías; pero non lle daba xeito ás pernas.
Un día atrevinme:
-¿Qués que botemos esta polca?
-E ti sabes?
-Imos ver.
A rapaza comprometeuse a enseñarme, i eu pagáballe coa miña ledicia de estudante. Empecei dando voltas á dereita. Ela levábame... “Agora dous pasiños de lado”. “Agora outra volta”. “Dálle máis aire ó corpo”. “¡Non saímos do sitio!”. “¡Ai, qué burro!”. “Así, home, así”. “Agora vai ben”.
Pouco a pouco fun deprendendo, e non tardei en bailar valses e mazurcas con certa maestría. Dispóis xa me fixen bailador e aproveitaba tódalas tocatas; pero afeito á miña compañeira non tiña gusto en bailar con outras. De remate os dous fixemos unha das mellores parellas.
A rapaza e máis eu estábamos unidos polo baile, i eu ríame, a cachón, dos seus ditos. Queríamonos ben; pero non sentíamos desacougos amorosos. Se chegase a poñer ollo na súa fermosura burlaríase de mín coma dos demáis.
Con todo a miña nai reprendíame:
-Ti non es quen para comparar coa Sabela. ¿Por qué non bailas con todas? Sempre coa mesma, sempre coa mesma! oles nen ti lle fas favor a ela nen ela cho fai a ti.
-Baila moi ben, ¿sabe, miña nai?
-Bailará; pero ela é unha pesca e ti es un estudante. O baile é cousa do demo e Sabela é unha boa rapaza. Probe de ti como non a respetes.
Miña nai, como tódalas nais, coidaba que o seu fillo era un Tenorio; pero a honradez de Sabela gardábase detrás de catro muros de canteiría.
Marchéime da vila cangando cun tiduo universitario, e as preocupacións do meu vivir arredáronme das troulas. Perdín a mocedade, fíxenme home; o baile chegou a parecerme cousa de parvos, e fai moitos anos que nin tansiquera vexo bailar.
Do tempo de estudante non gardei un recuncho para as lembranzas de romería, e Sabela esvaéuseme da memoria.
Cando se proclamou a República lanceime á política e saín diputado das Constituíntes. A miña vila quixo agasallarme e alá fun eu.
Desembarquei baixo o estrondo das bombas e antre o entusiasmo dos vellos amigos, que acugulaban o peirán e a ribeira. O azougamento non me deixaba camiñar, e se sodes sentimentaes comprenderedes a miña emoción, porque a vila natal non é coma tódalas vilas.
Cheguei á casa de meus pais, e na veira da porta vin a unha muller... Era gorda de ventre, de pernas e de brazos; a cara inflada e bermella; a boca sen dentes; a postura de regateira.
Miroume, fite a fite, cos ollos mergullados en bágoas, e ó pasar acarón dela, sióume con voz estremecida estas verbas: "Meu bailador"


Castelao


No encontré una traducción y sé que lo destrozaría demasiado haciéndolo. Recordé "Sabela" (una de las primeras cosas que leí de Castelao en a saber el libro de texto de qué año) enviando un mail a Rosalie que está haciendo un trabajo sobre Manolo Rivas y quería información sobre Castelao.

Supongo que no entenderéis todas las palabras, puede que sólo la mitad, pero es lo bastante corto como para intentarlo. También lo bastante bonito y lo bastante triste. Amar a Castelao debería ser imperativo. Aunque se sea de fuera y no se le entienda del todo.

miércoles 10 de junio de 2009

Más Courbet (la cuarta, ya)

Courbet, aunque lo ponga poco y de pocos en pocos cuadros, es uno de mis pintores favoritos. No sólo por "El origen del mundo" (si no conocéis el cuadro, dadle a la etiqueta Courbet y bajad hasta el final) sino por todo en general. Me gustan incluso las de barquitos.

Hoy, por fin, he puesto "El sueño". No sólo porque no he dormido nada ni de noche ni por la tarde y sueño con mi cama, sino porque hoy sí que tocaba.

Es el blog quien decide lo que toca, no yo.