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lunes, 23 de febrero de 2009

Titularía esto como "de re varia" si "de re varia no fuera ya una etiqueta"



Knut Ekwall


Pasé toda la infancia queriendo ser sirena para poder vivir siempre en el agua. Que tuviera siete u ocho años cuando Disney violó a Andersen puede tener algo que ver. Podría hablar mucho del daño que hizo Disney a la literatura y del que nos hizo a todos (y a todas), pero siempre hay quien viene a decir "¡pero las películas son tan bonitas!". Sí, yo también tengo cinco años mentales y a mí también me parecen bonitos los cuentos de hadas. Cuando tengo la regla y necesito inyectarme el chocolate en vena en lugar de comerlo como todo el mundo, pero los tengo. Sí, si andan mis sobrinos por casa (o yo en la suya) y cae un Disney, confieso que sí que lo veo. Que sí que lo disfruto. Que voy a los estrenos de Pixar sistemáticamente. Que de pequeña lloré con la muerte de la madre de Bambi, como todo el mundo. Claro. Pero si Bambi era un relato verdaderamente cruel que Disney convirtió en el de un tierno cervatillo huérfano, yo me lo perdí. Sé que se cargaron (fuera de los dibujos) uno de mis libros favoritos de infancia: El león, la bruja y el armario. Destrozaron Hamlet y El jorobado de Notre-Dame antes de que tuviera edad para leerlos.

Me subleva que Wendy sea casi simpática y que Campanilla no sea fatale. Por no mencionar que Peter no hace prácticamente nada más que aparecer en la ventana y luchar contra los piratas. Que todos los demás personajes simplemente pasaban por allí. Por no hablar de lo que le hicieron a Arturo, a Merlín, a Excalibur y, de paso, a toda la Edad Media.

Pusieron un final feliz a "La sirenita" de Andersen (y alguien que pone un final feliz a Andersen merece arder para siempre en las llamas del infierno); hicieron que de Blancanieves, La Bella Durmiente, La Cenicienta y demás sólo nos quedáramos con que algún día vendría un príncipe, sería muy guapo y nos cambiaría la vida y se rumoreó, hace muchos, muchos años, que pretendían adaptar Aida.

Pero lo que nunca les perdonaré es que convirtieran a la nínfula de ocho años que enloqueció a un profesor de matemáticas tímido, cojo y bastante raro en una insulsa y hostiable criatura rubia que más que incitar a la lectura freudeana del País de las Maravillas, nos provoca gritar "¡que le corten la cabeza!" refiriéndonos a Walt. ¿Por qué? ¿Por qué las nínfulas? ¿No te llegaba, cabrón, con quitarnos a Shakespeare? ¿Con eliminar la tragedia de Ofelia porque la puta leona no sólo no enloquece y no se suicida sino que retoza con el otro media película y seguro que tienen leoncitos y lo he olvidado? No, tenías que convertir a Alice Liddell en una barbie en formato infantil, con su delantal impecable. De los ojos y las greñas de la foto de vagabunda que le sacó el propio Carrol a esa melena tan rubia, tan lacia, tan... grrrrrrrrrrrrrrrr

Podemos seguir suavizando cosas. Todavía nadie le ha contado a los niños Anna Karenina. Puede volver a ser feliz con su marido en lugar de tirarse al tren. Si mis sobrinos tienen una película de dibujos (y esta vez no fue la Disney) sobre Tristán e Iseo (Tristán e Isolda se llama, claro: antes de Wagner no hay nada) en la que Marco y sus orejas de burro se van al carajo y Tristán e Iseo son dos "novios" que van por los bosques en busca de aventuras, todo es posible. Sí, señores. Tristán e Iseo no huyen al bosque, Marco no los encuentra y los perdona porque no sale. No hay leprosos que quieran aliviar su lujuria con la adúltera. No hay harina ensangrentada ni un filtro de amor para que Iseo se enamore del que será su marido y que bebe con su sobrino (de él) por error. No. El adulterio que conmocionó a la Edad Media, convertido en una puta peli para críos. Supongo que habrá juglares dando volteretas y trovadores con mallas, pero sé que ninguno es Tristán para ver a la Rubia. Que no mueren por culpa de la otra, con la que siempre simpatizo. No. Van por el bosque y corren aventuras. Joder. Joder, joder, joder.

Bien. Respiro hondo. No sé por dónde voy ni por qué he empezado. Las sirenas, claro. De pequeña quería ser sirena. Me encanta el mar y me encanta estar en el agua.

También hubo un tiempo (y que tuviera una amiga con ese nombre y estuviera a punto de caer para siempre en las garras de la Edad Media influye mucho) en que decía que si algún día tenía una hija, quería llamarla Iseo.

Ahora tengo cada día un poco más claro que no quiero tener una hija y dicen que dicen que Iseo anda por el mundo adelante estudiando Antropología. Entonces teníamos dieciocho años, íbamos en la misma clase y me quedaba a dormir en su casa un par de veces a la semana.

Y no, no sé cómo he derivado a esto, pero me voy a dormir. Antes de borrar todo y escribir lo que fuera que iba a escribir al principio, cuando descubrí el cuadro.

P.S. Que lo mío sea la literatura artúrica y los cuentos de hadas de verdad es pura coincidencia, claro.

Y antes de darle a publicar, la foto de Alice. Ocho años y esos ojos. No es justo que la dibujaran rubia, no lo es.



viernes, 6 de febrero de 2009

O ladrón de palabras

De Séchu Sende "Made in Galiza", Ed. Galaxia.

Era un país hai moito tempo no que as palabras eran valiosas como o pan ou a auga, como en todos o so países do mundo.
Un día chegou un estranxeiro e parou a falar cunha muller nun camiño. Aquel home levaba un coitelo ao cinto e un dente de ouro. Estiveron falando e falando e, nun momento dado, o estranxeiro fixo así coa man e rouboulle unha palabra á muller e saltou ao cabalo e marchou a galope.
O ladrón de palabras seguiu galopando até que chegou a unha aldea. Alí entrou nunha pousada e púxose a falar cun médico que viña de curar a un enfermo. O ladrón sacou unha moeda de ouro e dixo:
- Cámbioche esta moeda de ouro polas tres últimas palabras que acabas de dicir.
O médico dixo que non, As palabras non son miñas, que son de moita outra xente. Mais o ladrón de palabras agardouno no bosque e púxelle na gorxa o coitelo e rouboulle aquelas tres palabras sen perder o sorriso dourado.
Ao día seguinte o ladrón chegou a unha cidade e entrou nun pazo. Nunha man levaba unha bolsa con ouro e noutra, unha bolsa con palabras.
Díxolle ao señor mostrándolle o ouro:
- Mércoche todas as palabras que pronunciaches hoxe.
- Non -dixo o nobre-, as plabras non se venden.
Mais o estranxeiro ameazouno co coitelo e rouboullas unha a unha.
Máis adiante, o ladrón de palabras asaltou a un home que viaxaba a cabalo. Era un poeta especialista en cancións de amor. O ladrón sacou a daga e díxolle:
-As palabras ou a vida.
O poeta respondeu:
-As palabras non son miñas, son do meu pobo. Eu nunca as vendería.
Mais o ladrón de palabras foi contra el e arrincoulle as palabras do corazón.
Axiña correu a voz por todo o país de que lles estaban roubando as palabras. E moita xente botou man das armas para defendelas. Cóntase que, de entre toda a xente da vila, os que mellor protexeron as palabras foron os labregos coas gadañas e as fouciñas, e os mariñeiros, cos coitelos e os arpóns. E que as mulleres máis valentes as escondían nas faldriqueiras ou nas camisas de liño.
Mais o ladrón de palabras continuou roubándolles as palabras mesmo ás nenas que aprendían a ler e aos nenos que ían mercar zapatos. E aos mestres nas escolas e aos avogados que sabían de leis. E pouco a pouco aquel país seguiu perdendo moitas das súas palabras e foise facendo día a día cada vez máis pobre porque era o país ao que lle roubaban as palabras.
Dise que a xente para protexer as palabras e gardalas en segredo mesmo as deixou de escribir. E que por medo ao ladrón de palabras moitas persoas, desconfiadas, durante séculos só pronunciaban as súas palabras coa familia ou entre a xente amiga.
Así pasaron os anos e cóntase que naquel país aínda hai xente que segue tendo medo do ladrón de palabras. E hai quen di que ás veces o ladrón segue aparecendo nunha parada de bus ou nunha floristería sou nunha escola cunha bolsa e un coitelo e un sorriso cun dente de ouro.

ESTA FIN DE SEMANA HAI UNHA MANIFESTACIÓN EN COMPOSTELA DA SANTA
COMPAÑA DA LINGUA. SE TE CRUZAS CON ELA DÁLLE AS COSTAS E AMÓSALLE O
TEU REXEITAMENTO!!!!.



As palavras nom sobram. Nunca.

E a contra-manifestaçom promete ir a ser tam, pero tam divertida...

Y (y ahora se me fue y he vuelto a mi lengua materna, que para algo lo es), no olvidemos que las lenguas, por más que nos empeñemos en lo contrario, afortunadamente no entienden de política ni de fronteras.

Y que algunos, pese a que esta sea nuestra lengua materna, no estamos de acuerdo en absoluto con los papis que pretenden que sus hijos puedan no aprender la lengua "para hablarle a las vacas", como se dijo tanto tiempo. Es más, consideramos que los hijos de papis que no hablan gallego (eso lo considero yo), deberían aprender más en el cole. Para compensar. Porque seguro que tampoco ven el Xabarín (y ese no era mi caso) ni leen absolutamente nada en gallego (ese tampoco, pero es que yo siempre fui rarita y atípica)

Y, repito. Las palabras nunca sobran. Y cuantas más se saben en cuantas más lenguas, más fácil es deducir otras nuevas. Palabrita de filóloga. Romanista, para más INRI.

El texto acaba de llegarme por mail. No es una maravilla, pero me gustó.

miércoles, 28 de enero de 2009

El derecho de vivir en paz



Pues eso. Que nunca está de más reivindicarlo. Y últimamente está el mundo pa'l tinte.

Offtopic: podían pagarme por no trabajar y darme un título sin tener que hacer exámenes... del doctorado mejor ni acordarse.

martes, 23 de diciembre de 2008

Para empezar, Marley estaba muerto


Para empezar, Marley estaba muerto. No había ninguna duda sobre ello. El certificado de su entierro fue firmado por el clérigo, por el escribano, por el empresario de pompas fúnebres y por el que preside el duelo. Scrooge lo firmó también, y cualquier cosa que en la bolsa tuviese su nombre debajo, era buena. Marley había muerto. Esto debe quedar claro, porque de lo contrario no puede resultar nada extraordinario de la historia que voy a contar.
Scrooge nunca borró el nombre del viejo Marley. La firma era conocida como "Scrooge y Marley", unas veces le llamaban Scrooge y otras Marley, pero él contestaba a ambos nombres. Le daba igual.
Era tacaño el viejo Scrooge, duro y cortante como un pedernal; gruñón, reservado y solitario como una ostra. El frío que llevaba dentro helaba sus viejas facciones, mordía su nariz afilada, arrugaba sus mejillas, endurecía su forma de
andar, enrojecía sus ojos, ponía azules sus labios delgados y salía al exterior en su voz ronca.
Una vez, el mejor día del año, es decir la víspera de Navidad, el viejo Scrooge estaba sentado, muy atareado en su despacho. El tiempo era crudo, frío y nevaba. Los relojes acababan de dar las tres, pero ya había oscurecido. La puerta del despacho de Scrooge estaba abierta para poder echar el ojo a su escribiente, que copiaba cartas más allá. Scrooge tenía un fuego raquítico, pero el del escribiente era un solo carbón.
¡Felices Navidades, tío! ¡Dios te guarde! -gritó una voz animada.
Era el sobrino de Scrooge.
- ¡Bah! -dijo Scrooge-. ¡Paparruchas!

El sobrino estaba resplandeciente, la cara rubicunda y hermosa.
-¿La Navidad una paparrucha, tío? No quieres decir eso, ¿verdad?
- ¡Sí! -dijo Scrooge- ¡Felices Navidades! ¿Qué razones tienes tú para ser feliz? Eres tremendamente pobre.
-Entonces -replicó el sobrino-, ¿qué derecho tienes tú de estar triste? Eres tremendamente rico.
Al no tener respuesta apropiada, Scrooge dijo de nuevo:
- ¡Bah! ¡Paparruchas!
-No seas arisco, tío -dijo el sobrino.
-¿Qué otra cosa puedo ser cuando vivo en semejante mundo de idiotas? -contestó-. ¡Fuera con las felices Navidades! ¿Qué es para ti el tiempo de Navidad sino el de pagar facturas sin tener el dinero, de encontrarse un año más viejo y ni una sola hora más rico? Si pudiera hacer mi voluntad -continuó indignado- habría de cocer en su propia salsa a todos los necios que van por ahí con el "Felices
Navidades". ¡Vaya que sí!
- ¡Tío! -suplicó el sobrino.
- ¡Sobrino! ¡Festeja las Navidades a tu modo y déjame a mí el mío! ¡Mucho bien
pueden hacerte y mucho te han hecho! -dijo con ironía.
-Considero a las Navidades una buena época -contestó el sobrino-, amable, llena de perdón y caridad; el único momento, que yo sepa, en que los hombres parecen abrir de par en par sus corazones cerrados. Y por eso, tío, aunque las Navidades nunca me han metido ni una raspadura de oro en el bolsillo, creo que me han
hecho bien y que me lo harán en el futuro, así que digo: ¡Que Dios las bendiga!
El escribiente aplaudió sin querer.
-Si le vuelvo a escuchar -dijo Scrooge-, celebrará las Navidades perdiendo su empleo.
No te enfades tío. Vamos, ven a comer con nosotros mañana. Scrooge dijo que prefería verlo en el infierno.
-Pero, ¿por qué?
-¿Por qué te casaste?
- ¡Porque estaba enamorado!
- ¡Porque estabas enamorado! -gruñó Scrooge, como si eso fuese la única cosa en el mundo más ridícula que unas felices Navidades-. "Buenas tardes".
-Nunca fuiste a visitarme antes de que me casara. ¿Por qué ahora lo das como razón para no venir?
_" Buenastardes".
-Siento, de corazón, verte tan obstinado, pero en homenaje a la Navidad conservaré mi espíritu navideño, así que: ¡Felices Navidades!
-"Buenas tardes".
El sobrino dejó el despacho sin una palabra de enfado. Felicitó al dependiente y salió, dejando entrar a dos caballeros que llevaban libros y papeles.
-¿Tengo el placer de dirigirme al señor Scrooge o al señor Marley?
-El señor Marley lleva siete años de muerto -replicó Scrooge.
-No dudamos que su generosidad estará representada por el socio superviviente.
Al oír la palabra "generosidad´ Scrooge frunció el ceño.
-En esta época de fiestas, señor Scrooge, es de desear que hagamos alguna provisión para los pobres y desvalidos. Muchos niños carecen de lo elemental.
-¿No hay cárceles? -preguntó Scrooge-. ¿Funcionan los asilos?
-Sí, todavía. Me gustaría poder decir que no.
- ¡Vaya! Me satisface escuchar esto.
-Nos estamos esforzando en recabar fondos para los pobres y elegimos esta época porque es cuando se siente más la necesidad.
¿Por qué cantidad quiere que lo anote?
-Por nada.
-¿Desea ser anónimo?
-Deseo que me dejen solo -dijo Scrooge-. Yo no me divierto en la Navidad y no puedo permitirme el lujo de que lo haga la gente ociosa.
Contribuyo a sufragar los establecimientos mencionados. Cuestan bastante, y los que se encuentran en mala situación allí deben de ir.
-Muchos no pueden y otros preferirían morir antes.
-Si prefieren morir, es mejor que lo hagan y así aliviarán el exceso de población. ¡Buenas tardes, caballeros! Viendo que era inútil persistir, los caballeros se retiraron.
Por fin llegó la hora de cerrar el despacho. Scrooge se marchó y tomó su melancólica cena de costumbre y después de haber pasado agradablemente la velada con su libro de balances, se fue a dormir. Vivía en unas habitaciones que en otros tiempos pertenecieron a su difunto socio. Era un conjunto tenebroso y de aspecto amenazador, al fondo de un edificio de oficinas.
Scrooge tenía tanta fantasía como cualquier otra persona del barrio comercial de Londres, y hay que tener presente que no había concedido a Marley otro pensamiento desde que lo mencionó por la tarde. Así quisiera que alguien me explicase cómo Scrooge, que ya tenía la llave en la cerradura, sin que nada hubiese cambiado, contempló la cara de Marley en lugar del aldabón. Su cara, ni furiosa ni enfadada, sólo miraba a Scrooge como Marley solía hacerlo, con una expresión de horror que parecía existir a pesar de la cara y más allá de su voluntad.
Cuando Scrooge volvió a mirar fijamente sólo se encontró con el aldabón.
Sería mentir decir que no se sorprendió o que su sangre no experimentó una terrible sensación, olvidada desde la infancia. Sin embargo abrió y entró.
Encendió una vela y miró con cautela. Pero en el interior de la puerta no había nada.
- ¡Bah! ¡Bah! -dijo y cerró la puerta de un golpe.
Sala de estar, dormitorio, cuarto de trastos, todo estaba como tenía que estar. Nadie debajo de la cama, nadie debajo del sofá. Satisfecho por completo, se sentó a fin de tomar una sopa de avena. Después, dio varias vueltas por la habitación y se volvió a sentar. Al reclinar la cabeza hacia atrás, su mirada descansó por casualidad en una campana que no se usaba, y fue entonces cuando, con terror extraño e inexplicable, contempló cómo la campana empezaba a oscilar. No duró más de medio minuto, pero pareció una hora. Siguió un ruido metálico en las profundidades, como si alguien arrastrase una cadena. El ruido fue subiendo las escaleras yendo directamente hacia la puerta.
- ¡Paparruchas! -dijo Scrooge-. No creo en nada de esto.

Pero cambió de color cuando el ruido atravesó la puerta y se introdujo en la habitación.
Era Marley. En la cintura llevaba una cadena que se enroscaba como un rabo. Scrooge observó detenidamente que estaba hecha de libros de caja, llaves, candados, escrituras y pesadas bolsas. El cuerpo era transparente y aunque Scrooge examinaba al fantasma de pié ante él, continuaba incrédulo y luchaba contra sus sentidos.
-¿Qué pasa? ¿Qué quieres de mí? -preguntó Scrooge, cáustico y frío.
-Mucho.
Era la voz de Marley realmente.
-¿Quién eres?
-En vida fui tu socio Jacobo Marley.
-¿Puedes, puedes sentarte? -preguntó Scrooge con aire dudoso.
El espectro se sentó al otro lado de la chimenea.
-No crees en mí -observó el espectro.
-No -contestó Scrooge.
-¿Por qué dudas de tus sentidos?
-Porque cualquier cosa pequeña los afecta. Un ligero desarreglo del estómago los engaña. Puede que seas un trozo de carne sin digerir o un poco de mostaza.
Scrooge trataba de ser agudo, como medio de distraer su propia atención y dominar así su terror, porque la voz del espectro le llegaba hasta la médula.


Charles Dickens, Canción de Navidad

Ya es Navidad no sólo en El Corte Inglés, sino en todas partes. Pese a mi odio cerval hacia la Navidad, me gusta la historia del viejo Scrooge con sus fantasmas y su arrepentimiento. Igual que sigue gustándome Qué bello es vivir (sólo en Navidad) y los Gremlins, mi película para todos los públicos favorita de todos los tiempos. Mi historia cruel antinavideña favorita de todos los tiempos, claro. ¿Por qué la chica de Gremlins odia la Navidad? Para quienes no lo recuerden, supongo será mi felicitación oficial. Ya que Bettie Page me chafó el plan A muriendo, va el plan B. ¡Qué demonios!, puede que ponga a Bettie también. Las chicas desnudas son (se supone) una constante en mi blog. Ya veremos.

De momento, queda el principio de la historia navideña más versionada de todos los tiempos. Otro motivo para odiar la Navidad: cuando alguien consigue hacer una historia buena pese a lo ñoña al respecto, va el resto de la humanidad y la versiona hasta el paroxismo.

Odio la Navidad.

Pese a ello, soy una buena persona. Nada que ver con Mr. Scrooge.

Pero es que me resulta tan rematadamente estúpido celebrar el nacimiento del hijo de un dios en el que no creo. Tanto.

martes, 9 de diciembre de 2008

Todos los niños crecen, excepto uno

UNAS PALABRAS PARA PETER PAN

"No puedo ya ir contigo, Peter. He olvidado volar, y...
Wendy se levantó y encendió la luz: él
lanzó un grito de dolor... »
James Matthew Barrie, Peter Pan.

Pero conoceremos otras primaveras, cruzarán el cielo otros nombres -Jane, Margaret-. El desvío en la ruta, la visita a la Isla-Que-No-Existe, está previsto en el itinerario. Cruzarán el cielo otros nombres hasta ser llamados, uno tras otro, por la voz de la señora Darling (el barco pirata naufraga, Campanilla cae al suelo sin un grito, los Niños Extraviados vuelven el rostro a sus esposas o toman sus carteras de piel bajo el brazo, Billy el Tatuado saluda cortésmente, el señor Darling invita a todos ellos a tomar el té a las cinco). Las pieles de animales, el polvo mágico que necesitaba de la complicidad de un pensamiento, es puesto tras de la pizarra, en una habitación para ellos destinada en el n° 14 de una calle de Londres, en una habitación cuya luz ahora nadie enciende. Usted lleva razón, señor Darling, Peter Pan no existe, pero sí Wendy, Jane, Margaret y los Niños Extraviados. No hay nada detrás del espejo, tranquilícese, señor Darling, todo estaba previsto, todos ellos acudirán puntualmente a las cinco, nadie faltará a la mesa. Campanilla necesita a Wendy, las Sirenas a Jane, los Piratas a Margaret. Peter Pan no existe. «Peter Pan, ¿no lo sabías? Mi nombre es Wendy Darling». El río dejó hace tiempo la verde llanura, pero sigue su curso. Conocer el Sur, las Islas, nos ayudará, nos servirá de algo al fin y al cabo, durante el resto de la semana. Wendy, Wendy Darling. Deje ya de retorcerse el bigote, señor Darling, Peter Pan no es más que un nombre, un nombre más para pronunciar a solas, con voz queda, en la habitación a oscuras. Deje ya de retorcerse el bigote, todo quedará en unas lágrimas, en un sollozo apagado por la noche: todo está en orden, tranquilícese, señor Darling.

Leopoldo María Panero



Siempre he mantenido que me parecía injusto el tener que escoger entre Wendy y Campanilla. Yo quiero ser Tigrilla, la amiga de Peter. O sirena. Hay veces que querría ahogar a Wendy.

Lo único que me gusta de Wendy es que sea la única chica entre tanto Niño Perdido y que cosa la sombra de Peter.

A Campanilla, realmente no la soporto. Pese a ello, bato palmas periódicamente, para demostrar que creo en las hadas y salvarla.

Tal vez porque envidio su capacidad para hacer volar a otros. Si no saben volar, pierden el tiempo conmigo.

Yo claro que sé volar. Y hacer todo lo que sabe hacer una piel roja como dios manda.

Ni Wendy ni Campanilla, no. Que se peleen ellas por Peter.

Todos los niños crecen, excepto uno. Y ahora viene Panero a contarnos que no existe.

Pero Nunca Jamás, sí. Si no, ¿dónde se supone que vivo yo?



viernes, 5 de diciembre de 2008

Si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría...

Nada que ver con las dos anteriores.



Cuando canta el gallo negro
es que ya se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
otro gallo cantaría.

Ay, si es que yo miento,
que el cantar que yo canto
lo borre el viento.
Ay, qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto.


Se encontraron en la arena
los dos gallos frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.

Se miraron a la cara
y atacó el negro primero.
El gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero.

Gallo negro, gallo negro,
gallo negro, te lo advierto:
no se rinde un gallo rojo
mas que cuando está ya muerto.

Chicho Sánchez Ferlosio


Filología en Santiago es la única de todas las facultades que estuvieron cerradas en la LOU que no se ha encerrado por Bologna. Nunca pensé (era la más pequeña) ser veterana de la LOU, pero lo soy.

Y la Filología como disciplina se ha ido al carajo y a sus estudiantes les da igual. Les daba igual el otro día en la mesa redonda del simposio de Lingüística Románica (se limitaban a decir que cómo no iba a desaparecer la Filología Románica si éramos tan pocos) y les da igual todo. Ellos han venido a aprender inglés. O francés. O alemán, o lo que sea. O a defender el gallego frente al manifiesto por la lengua única (ojo: yo también). ¿Dónde está la gente que quiere hacer ediciones críticas? ¿Gramática histórica? Porque, para aprender idiomas, mejor las EOIs. Y, para leer, lo digo por experiencia, mejor meterse en la biblioteca.

¿O es que vamos todos para profes de secundaria? Pues para eso mejor hacer Magisterio, que es más corto, hay más plazas y los niños son bastante más fáciles de afrontar que los adolescentes. ¿No?

No, la de Chicho no es de las canciones que fueron banda sonora del feche de filologia. Si lo fue, yo no me enteré. Pero sí considero que defender con uñas y dientes las carreras minoritarias y las disciplinas de humanidades es una forma de luchar contra el gallo negro. Y, recordemos: no se rinde un gallo rojo más que cuando está ya muerto. Y la cultura, por más que nos estemos empeñando, no es tan fácil de borrar. No lo es.

Mientras, seguiremos recitando cansós en occitano cuando estemos borrachos. Desde el alcohol también se puede cambiar el mundo.

Desde la poesía no hace falta decir que también. ¿O sí?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Negras tormentas agitan los aires...

Iba a hacer un texto largo con toda mi indignación porque nadie recuerde que el 20-N no sólo murió el señor bajito y mojigato que hizo la vida imposible a nuestros padres y abuelos. Que es también el aniversario de la muerte del amigo Buenaventura. Buenaventura Durruti, sí. Uno de esos que querían cambiar el mundo y llegó la Guerra Civil y les jodió la revolución. Guerra Civil que no olvidemos que en otros países es conocida como Revolución Española. Y no precisamente gracias al señor de bigote, sino a Durruti y sus amigos. Esos que eran los más y que ahora no se recuerdan. Iba a cabrearme pero son las mil, con todo mi insomnio. Así que que le den por culo a ZP y toda su memoria histórica más sesgada que la que no tenía nombre; la que era sólo recuerdo de la Guerra Civil. Con sus grandezas y sus miserias, por ambos lados. Que el mundo siga creyendo que todos los rojos eran comunistas. O socialistas. Que mis amigos me digan que debería votar. Que sigan haciendo documentales sobre la muerte de Franco, a ver si los niños que no saben quién era que salen por la tele ven alguno y descubren lo que deberían contarles en el colegio. A nosotros nos lo contaban. Dependiendo de quien, nos decía que era bueno o malo. Y nadie empleaba el pleonasmo "memoria histórica". Cómo si la memoria pudiera ser de otro tipo!

Setenta y dos años, sí. Cuatro posibles muertes y nunca lo sabremos. Que si fueron los comunistas, que si fueron sus compañeros porque estaba acercándose a los comunistas, que si los fascistas dispararon desde una ventana, que si fue él mismo, por accidente.

Buscaba un fragmento del montaje de Els Joglars sobre la muerte de Durruti. Las muertes, más bien y me lo he encontrado entero. No sé si cargará, pero vale la pena. Yo lo vi (ahora no me voy a poner a volver a verlo) hace tres o cuatro años, en un ciclo de cine de las jornadas de CNT Compostela. En pantalla grande. Una gozada. Además, ponían antes de los pases cortos hechos por el sindicato de espectáculos. Maravillas como (literal) "Los aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón".

Si no cargara, link aquí.

Iba a poner una canción de Chicho Sánchez Ferlosio, pero creo que en el de Els Joglars cantaba el Romancero de Durruti entero y me parece excesivo.

Ahí va video. Y, ya que estamos, lápida. Lápida no de la tumba, que esa es otra. Homenaje a Durruti, Ascaso y García Oliver. En Montjuic.

Hoy tocaba post reivindicativo. No sólo iba a poner poemas y cuadros del XIX.






miércoles, 5 de noviembre de 2008

The mercy seat, el Asiento Peligroso y más cosas

Como prefiero sin duda la mitología artúrica a la judeo-cristiana y la vuelta del dux bellorum a la del hijo del carpintero, no puedo no pensar en el Asiento Peligroso (Siège Périlleux, si queremos ser pedantes) donde se sentará Galaaz (pero que antes freirá a unos cuantos caballeros) antes que en el Hilasterion. No sé vosotros.

Porque, además, todos sabemos que Arturo comparte piso en Avalon con Marilyn y con Elvis. El hippie del otro, en cambio, nadie tiene muy claro dónde vive. Seguro que en una casa okupada.

Aunque me temo que el señor Cave prefiere, como explicación al adulterio, la paloma y la virgen a la transformación física de Uther en Gorlois. Aunque, como Gorlois muere mientras Igerne cree que está con ella, la cosa tiene más glamour y culmina con una espada en una piedra.

Falso, culmina mucho después con otro adulterio (y muchísimo glamour: heridas que se abren, pinturas en casa de un hada y demás historias) y una batalla muy grande en los llanos de Salisbury. Pero si empiezo, me emociono.

Además (y ya paro), que cada año en Pentecostés haya una aventura distinta (y qué seguridad tenían que tener en que la habría, cuando no se sentaban a comer nunca hasta que aparecía -que el irreverente del autor de Jaufré les haga salir a buscarla, ya que no se presenta y tienen hambre, y que, encima, el responsable resulte ser un caballero que se transforma en bicho feo para putear al rey es otra cuestión-) tiene más emoción que que un año venga el Fantasma Sagrado ese (de verdad lo he visto traducido así y desde entonces no puedo llamarlo de otra forma) y te ponga fuego encima de la cabeza para aprender idiomas... Putos intelectuales! Que leyeran traducciones, como hacemos los demás...

Necesito dormir más por las noches.

A todo esto, la canción va de un condenado a muerte y la silla eléctrica.





It began when they come took me from my home
And put me in Dead Row,
Of which I am nearly wholly innocent, you know.
And I'll say it again
I..am..not..afraid..to..die.
I began to warm and chill
To objects and their fields,
A ragged cup, a twisted mop
The face of Jesus in my soup
Those sinister dinner meals
The meal trolley's wicked wheels
A hooked bone rising from my food
All things either good or ungood.
And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
A tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I'm not afraid to die.
Interpret signs and catalogue
A blackened tooth, a scarlet fog.
The walls are bad. Black. Bottom kind.
They are sick breath at my hind
They are sick breath at my hind
They are sick breath at my hind
They are sick breath gathering at my hind
I hear stories from the chamber
How Christ was born into a manger
And like some ragged stranger
Died upon the cross
And might I say it seems so fitting in its way
He was a carpenter by trade
Or at least that's what I'm told
Like my good hand I
tatooed E.V.I.L. across it's brother's fist
That filthy five! They did nothing to challenge or resist.
In Heaven His throne is made of gold
The ark of his Testament is stowed
A throne from which I'm told
All history does unfold.
Down here it's made of wood and wire
And my body is on fire
And God is never far away.
Into the mercy seat I climb
My head is shaved, my head is wired
And like a moth that tries
To enter the bright eye
I go shuffling out of life
Just to hide in death awhile
And anyway I never lied.
My kill-hand is called E.V.I.L.
Wears a wedding band that's G.O.O.D.
`Tis a long-suffering shackle
Collaring all that rebel blood.
And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I'm not afraid to die.
And the mercy seat is burning
And I think my head is glowing
And in a way I'm hoping
To be done with all this weighing up of truth.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And I've got nothing left to lose
And I'm not afraid to die.
And the mercy seat is glowing
And I think my head is smoking
And in a way I'm hoping
To be done with all this looks of disbelief.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And anyway there was no proof
Nor a motive why.
And the mercy seat is smoking
And I think my head is melting
And in a way I'm helping
To be done with all this twisted of the truth.
A lie for a lie
And a truth for a truth
And I've got nothing left to lose
And I'm not afraid to die.
And the mercy seat is melting
And I think my blood is boiling
And in a way I'm spoiling
All the fun with all this truth and consequence.
An eye for an eye
And a truth for a truth
And anyway I told the truth
And I'm not afraid to die.
And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this measuring of proof.
A life for a life
And a truth for a truth
And anyway there was no proof
But I'm not afraid to tell a lie.
And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
And a truth for a truth
And anyway I told the truth
But I'm afraid I told a lie.

lunes, 27 de octubre de 2008

Fonema


Do máis aló da gorxa,
dun profundo e misterioso fol,
saíannos sons que debiamos matar.
Repitan:
Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo.
Pero Lolo o do Rito dicía
que los pajaros de Juadalagara tienen la jarjanta llena de trijo
e o mestre dáballe un pao.
A min custoume algún traballo dicir sen respirar
que había plantas monocotiledóneas

pero non din sabido de que familia era
se é que a tiña
o toxo que douraba os montes de Galicia.


Manuel Rivas




miércoles, 1 de octubre de 2008

A wind blew out of cloud by night / chilling my Annabel Lee

ANNABEL LEE

It was many and many a year ago,
in a kingdom by the sea,
that a maiden there lived whom you may know
by the name of Annabel Lee;
and this maiden she lived with no other thought
than to love and be loved by me.

She was a child and i was a child,
in this kingdom by the sea,
but we loved with a love that was more than love,
i and my Annabel Lee;
with a love that the winged seraphs of heaven
coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
in this kingdom by the sea,
a wind blew out of cloud by night
chilling my Annabel Lee;
so that her high-born kinsmen came
and bore her away from me,
to shut her up in a sepulchre
in this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in Heaven,
went envying her and me;
Yes! that was the reason (as all men know,
in this kingdom by the sea)
that the wind came out of the cloud, chilling
and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
of those who were older than we,
of many far wiser than we,
and neither the angels in Heaven above
nor the demons down under the sea,
can ever dissever my soul from the soul
of the beautiful Annabel Lee;

For the moon never beams without bringing me dreams
of the beautiful Annabel Lee;
and the stars never rise but i see the bright eyes
of the beautiful Annabel Lee;
and so, all the night-tide, i lie down by the side
of my darling, my darling, my life and my bride
in her sepulchre there by the sea,
in her tomb by the side of the sounding sea.

Edgar Allan Poe

No es casual que ponga Annabel Lee (ayer pensaba: todavía no he puesto Annabel Lee en el blog...). Tenía, hasta hace un par de horas un fotolog. Hasta hace mes y medio, otro. Hasta hace como dos meses y medio, otro más. El primero annabel_lee_eap, cerrado. El segundo, fall_of_annabel (como la Caída de la Casa de Usher), cerrado también. El tercero, otra_annabel_lee murió hace (repito) un par de horas. A la una de la tarde funcionaba perfectamente. Me avisó Elaine hace una hora, en la entrada anterior.

Los tres (y no es que fueran míos) eran maravillosos. Predominaban los cuadros prerrafaelistas y siempre (siempre) tenían un texto literario. Me dolió lo indecible el primero, me cabreó sobremanera el segundo y, ahora, creo que me cansé. Porque no hice nada malo (otra vez). Porque puede que haya llegado el momento de dejar que Annabel Lee sea helada por el viento. Demasiada envidia hemos dado ya a los ángeles, parece ser. Me quedo en blogger: blogger no censura y consume menos tiempo. Es una pena, porque me gustaba. Porque tenía amigos y esas cosas. Y porque pasaba mucho tiempo escogiendo la imagen que quería que fuera con cada texto. Y porque eran míos, hostia! Qué derecho tienen a cerrar lo que no es suyo??

Queda la que parece mi última entrada. Última e derradeira. Derradeira es como least en inglés. La última en una serie sin posibilidad de continuación. Al menos de momento.



Los pequeños altavoces de mi estéreo estaban todos dispuestos alrededor del cuarto, en el techo, las paredes, el suelo, de modo que cuando me acostaba en la cama para slusar la música, estaba como envuelto y rodeado por la orquesta. Lo que primero deseaba escuchar esa noche era el nuevo concierto para violín, del norteamericano Geoffrey Plautus, tocado por Odiseo Choerilos con la Filarmónica de Macon (Georgia), de modo que lo saqué del estante, conecté y esperé, y entonces, hermanos, llegó la cosa. Oh, qué celestial felicidad. Estaba totalmente nago mirando el techo, la golová sobre las rucas , encima de la almohada, los glasos cerrados, la rota abierta en éxtasis, slusando esas gratas sonoridades. Oh, era suntuoso, y la suntuosidad hecha carne. Los trombones crujían como láminas de oro bajo mi cama, y detrás de mi golová las trompetas lanzaban enguas de plata, y al Iado de la puerta los timbales me asaltaban las tripas y brotaban otra vez como un trueno de caramelo. Oh, era una maravilla de maravillas. Y entonces, como un ave de hilos entretejidos del más raro metal celeste, o un vino de plata que flotaba en una nave del espacio, perdida toda gravedad, llegó el solo de violín imponiéndose a las otras cuerdas, y alzó como una jaula de seda alrededor de mi cama. Aquí entraron la flauta y el oboe, como gusanos platinados, en el espeso tejido de plata y oro. Yo volaba poseído por mi propio éxtasis, oh hermanos. Pe y eme en el dormitorio, al lado, habían aprendido ahora a no clopar la pared quejándose de lo que ellos llamaban ruido. Yo les había enseñado. Ahora tomaban píldoras para dormir. Tal vez advertidos de la alegría que yo obtenía de mi música nocturna, ya las habían tomado. Mientras slusaba, los glasos firmemente cerrados en el éxtasis que era mejor que cualquier Bogo de synthemesco, entreví maravillosas imágenes. Eran vecos y ptitsas, unos jóvenes y otros starrios, tirados en el suelo y pidiendo a gritos piedad, y yo smecaba con toda la rota y descargaba la bota sobre los litsos. Y había débochcas desgarradas y crichando contra las paredes, y yo me hundía en ellas como una schlaga, y cuando la música, que tenía un solo movimiento, llegó a su total culminación, yo, tendido en mi cama con los glasos bien apretados y las rucas tras la golová, sentí que me quebraba, y spataba, y exclamaba aaaaah, abrumado por el éxtasis. Y así la bella música se deslizó hacia el final resplandeciente.

Después oí el hermoso Mozart, la Júpiter, y se presentaron otras imágenes de diferentes litsos que yo derribaba y pisoteaba, y después se me ocurrió que escucharía un disco más antes de cruzar la frontera, y me vino el deseo de algo starrio y fuerte y muy firme, de modo que elegí J. S. Bach, el Concierto de Brandeburgo, por las cuerdas medias y graves. Y slusando ahora con un éxtasis distinto del anterior, pude videar nuevamente el nombre en el papel que había rasreceado esa noche, hubiera dicho que mucho tiempo antes, en la casita llamada HOGAR. El nombre aludía a una naranja mecánica. Escuchando a J. S. Bach, comencé a ponimar mejor lo que significaba, y mientras slusaba la parda suntuosidad del starrio maestro alemán se me ocurrióque me hubiese gustado tolchocarlos más fuerte, a la ptitsa y al veco, y abrirlos en tiras allí mismo en el suelo de la casita.

Anthony Burgess, La naranja mecánica


¿Es realmente tan terrible?

En fin, winged seraph of heaven, seas quien seas: creo que esta vez lo has conseguido. Pobre Annabel Lee!


viernes, 12 de septiembre de 2008

Siempre pensé que Víctor Jara cantaba esta canción para mí...

Pero, desde que, buscando la letra (tenía google puesto para hacer búsquedas en portugués), lo vi en una página llamada Vagalume, no me cupo la menor duda.

Nadna, tienes razón: sólo existo en tu imaginación.




María, abre la ventana
y deja que el sol alumbre
por todos los rincones
de tu casa.

María, mira hacia afuera
nuestra vida no ha sido hecha
para rodearla de sombras
y tristezas.

María ya ves,
no basta nacer, crecer, amar,
para encontrar la felicidad.
Pasó lo más cruel,
ahora tus ojos se llenan de luz
y tus manos de miel.

María...
Tu risa brota como la mañana
brota en el jardín.
María.

La eterna pregunta es: si siempre la he escuchado como si fuera para mí (aunque nací casi diez años después de que mataran a Víctor Jara), por qué coño no soy capaz de aplicarme el cuento???!!!

Son las cinco de la mañana y yo tengo los ojos como platos.

El martes hace 35 años que mataron a Víctor Jara. Yo llevo llorándolo desde que alguien decidió que tenía edad suficiente para saber que lo habían matado. Puede hacer tranquilamente veinte años. Reenvié a todo el mundo el link para las firmas para la reapertura del caso. Lloré cuando reabrieron el caso. Y se lo conté a todo el mundo, como si me fuera la vida en ello.

No sé dónde estaré el martes, así que valga como efeméride.

Víctor Jara es la banda sonora de mi infancia. Nunca ha dejado de gustarme. Y cada día me gusta un poco más.



Dejo una foto de la tumba. Porque sí, porque me da la gana y porque al espíritu romántico (del romanticismo real, no del cursi) que hay bajo mi look Woodstock le gustan los cementerios. Participo, creo, en todo el Romanticismo salvo el nacionalismo y el amor.

Y la estética, pero eso es una cuestión meramente cronológica.

Sigo escuchando la canción, a ver si hace efecto y llorando a Víctor Jara.

E intentando dormir, también.

sábado, 23 de agosto de 2008

Y, como estoy repetitiva, dejo la canción que puse antes en el fotolog

Joan Baez cantando Here's for you.

Hoy hace 81 años que ejecutaron a Sacco y Vanzetti. Estoy repetitiva, reitero.

El año que da nombre a la generación del 27.

Sí. Tantos, ya. Y cada vez está menos claro que fueran culpables.

Tan repetitiva estoy que sería capaz de dejar aquí también el texto de Vanzetti y el cuadro de Ben Shann si no pudiera poner directamente un link al fotolog.

Pero la canción sí quiero ponerla.




Here's to you, Nicola and Bart
Rest forever here in our hearts
The last and final moment is yours
That agony is your triumph.