Ya se lo he explicado muchas veces: tengo debilidad por las chicas guapas ahogadas. O ahogándose. Me gusta pensar que el viento helado de Annabel Lee llegó después de un baño en el mar que había junto al reino. No es exactamente lo mismo, pero nada es perfecto.

Este cuadro lo saqué del tumblr de Juan Antonio y es sencillamente maravilloso. Es la princesa Tarakanova y el señor se llama Konstantin Flavitsky.

