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domingo, 6 de diciembre de 2009

Ira


El cuadro se llama "Love's shadow" pero es la cara de mala hostia más grande que he visto en toda mi vida. Pasé siglos sin saber de quién era y un buen día descubrí que era de Frederick Sandys y que se llamaba así. Da igual, siempre será el cuadro de la mala hostia.

Yo llevo tres semanas (y media) cabreada conmigo misma por gilipollas. Mucho. Muchísimo. Infinitamente más de lo que pensé jamás que se pudiera enfadar alguien sin que le estallara la cabeza.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Una sirena de las de cola de serpiente


Me molan más las de cola de pez por lo de que viven en el mar, pero las de cola de serpiente (véase Melusina) también tienen su encanto. Esta es de Isobel Lilian Gloag, una señora a la que no acabo de descubrir del todo y la tenía por ahí con idea de ponerla, en su día, en el fotolog y, claro, con lo de que me cerraran sistemáticamente por desnudos menos explícitos, nunca llegué a ponerla. Ahí queda.

miércoles, 15 de abril de 2009

Medea


Hacía tiempo que no hacía un monográfico de un personaje y hay varios cuadros que representan a Medea y que me gustan mucho.



Delacroix


Gustave Moreau


Henri Klagmann


Paul Cézanne


Evelyn de Morgan


Y los que son mis dos favoritos, indiscutiblemente:


Waterhouse. Ya estaba en otra entrada.


Frederick Sandys


Frederick Sandys lleva mucho tiempo pendiente de una entrada para él solito. Delacroix también, pero un poquito menos. Waterhouse la tiene y los demás no constituyen una necesidad imperiosa.


jueves, 5 de febrero de 2009

Lizzie. Y mi día de mierda. Y más...





Dead Love

Oh never weep for love that’s dead
Since love is seldom true
But changes his fashion from blue to red,
From brightest red to blue,
And love was born to an early death
And is so seldom true.

Then harbour no smile on your bonny face
To win the deepest sigh.
The fairest words on truest lips
Pass on and surely die,
And you will stand alone, my dear,
When wintry winds draw nigh.

Sweet, never weep for what cannot be,
For this God has not given.
If the merest dream of love were true
Then, sweet, we should be in heaven,
And this is only earth, my dear,
Where true love is not given.

Elizabeth Eleanor Siddal



Llevo un día de mierda.

La imagen, la Ophelia de Millais. Que sé que la puse varias veces, pero me apetecía más poner esta Lizzie que una de las muchísimas que pintó su marido, el bueno de Rossetti. El amor no existe, claro que no. Lástima que Ophelia no lo supiera y que Lizzie no supiera aplicarse el cuento.

No, el amor es lo único que no tienen nada que ver con mi día de mierda. Era lo que me faltaba. Tuve un día de mierda por cosas bastante más importantes. El amor, que no es cierto, murió hace ya casi un año. Lo he dicho varias veces y lo repito: no me vuelve a coger viva.

Y sin embargo, sigue siendo un poco la historia del clavo de Rosalía. Estoy mejor, pero me falta algo.

Y sí, cuando parecía que el día sólo había tenido una gran putada y todavía no se sabía que se había ido a pique, fui a buscarlo. No para recuperar el clavo, claro que no. El clavo no vuelve, vive dios que no!

La Edad Media y la literatura artúrica me han hecho mucho daño. Sin duda. Y la lady of Shalott de Waterhouse que se parece o se parecía a mí, también. ¿No podía ser cualquier otro personaje, hostia?

No, no me suicidaré por amor. Ni pienso volver a tener nada que ver con él. Sin embargo, como invento literario, como entelequia, como mitología, como concepto abstracto, siempre me parecerá sublime. La Edad Media me ha hecho mucho daño, pero también me cambió la vida. Y cambió el pensamiento occidental. Tanto que ahora la gente se cree que existe el amor.

Sería terrible vivir sin trovadores, sin Dante, sin Chrétien. Sin Petrarca. Sin doncellas que piden dones a caballeros. Sin tronos que se ocupen sacando una espada de una piedra. Sin caballeros malos a los que los buenos venzan cortándolos por la mitad. Sin autómatas, sin anillos que te vuelvan invisible, sin reinos subacuáticos donde el tiempo corre de otra manera.

Puede que no haya sido el mejor día para decidirlo, pero realmente quiero ponerme con el TIT. Guinglain, la Insula Dorada, Blonde Esmerée y una serpiente muy grande me esperan.

Y sí, hoy fue un día muy largo que terminó en un llanto más largo todavía por la tontería más tonta. Pero todo el día intenté ver lo positivo o lo relativo de la situación. De las situaciones, que fueron muchas. Claro, tanto lo intenté que la tontería más tonta me hizo llorar por fin lo que tenía que haber llorado desde el principio, desde el hecho de quedarme en blanco en medio de un examen de una asignatura que estoy harta de saberme.

Y eso fue sólo el principio.

domingo, 11 de enero de 2009

Burne-Jones (inexplicablemente no estaba)























































Sí, es imperdonable pero Sir Edward Burne-Jones no estaba todavía aquí. Para compensar, son muchos. Y, como soy vaga y es tarde, sin orden, ni títulos, ni nada.

Ay!

viernes, 9 de enero de 2009

Tan sólo una lágrima y tu aullido (Ecce Ancilla Domini)




El lamento de José de Arimatea

No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.

No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito de
Jesucristo.

Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.

Leopoldo María Panero


Voy de prerrafaelista en prerrafaelista y tiro porque me toca. Siempre.

La entrada la puse tal cual en el fotolog. No recuerdo en cuál. Pero la recordé, me había gustado, la retomo. Panero queda bien con Rossetti. Incluso con el Ecce Ancilla Domini. Mejor con el Ecce Ancilla Domini. Mejor cuando la imagen es un ángel y quien habla es José de Arimatea (al que tengo cierto aprecio por esto de que guardó el grial y permitió el que algún día, dios mediante, será mi tema de tesis, si logro hacer el puto TIT). Mejor cuando sientes que la niña asustada algún día crecerá, mejor cuando los mitos se reinterpretan.

El Ecce Ancilla Domini (no sé cómo va vuestro latín ni vuestra mitología judeocristiana, pero significa "He aquí la esclava del Señor" y viene siendo cuando viene el ángel y le cuenta que va a tener una criatura, que la criatura es de su dios y que le tiene que poner el nombre que a papá -dios- le da la gana) es de los primerísimos cuadros de Rossetti y se nota. Se nota mucho.

Rossetti me gusta por la seguridad de sus mujeres. De las otras. Seguridad en lo que sea. Incluso la pobre Lizzie con el láudano está segura. Están tristes, pero seguras. La cría esta está acojonada. Lógico. Llega el ángel, le da el lirio, le cuenta que está preñada...

Y no entiendo de pintura, pero sí algo de simbolismos. Poco. Pero soy de medieval y me gusta el XIX. Lo suficiente como para saber cómo interpretaban la Edad Media, el llamado revival victoriano y demás. No hay demasiados medievalistas a los que les guste el XIX (sí al revés), precisamente porque es probable que, de todos, el siglo XIX fuera (y vivimos en este) el que peor entendió la Edad Media. También el que más la admiró, el que empezó a sacarla de su oscuridad (ja!), el que quiso imitarla. El que tenía tan ni puta idea de qué iba el asunto como tenían los medievales de la época clásica. Ni más ni menos. Nada más medieval y menos científico. Y casi nada ha producido tanta belleza, tampoco. La propia Edad Media tal vez.

La mención a la Edad Media viene al caso. Por el cuadro, por el movimiento, por la temática del amigo Rossetti y los demás. Porque se llamaban (se hacían llamar) prerrafaelistas o prerrafaelitas por algo. Y, además del estilo, de no saber hacer frescos, de la intención, recrearon mucho mucho el universo artúrico. Que es lo mío, así que os garantizo que de eso sí sé. Mucho. Además, de la parte más freak y más bonita, la de los romans en verso. Caballeros que contemplan sangre de un pájaro en la nieve y piensan en los colores del rostro de la dama y cursiladas por el estilo. Con la salvedad de que eran los primeros en ser cursis. Y no eran cursis, eran corteses. ¿De dónde viene cursi? ¡Filólogos, a mí!

Venía al caso, repito, porque ahora ya estaba emocionándome con Arturito (rey más soso, joder!) y sus muchachos y sus historias y sus caballeros cortados por la mitad de una sola estocada. Caballeros malos y ajenos, claro. Antes de que se dedicara a redimir a todo aquel que fuera malo y pasara por allí, antes de enterarse de su mujer con su amigo. Y paro, que en serio me emociono.

El lirio simboliza muchas cosas, pero es símbolo de pureza. Entonces, ahora y siempre. La niña se supone es virgen, se supone ha sido fecundada por el espíritu santo, ha sido escogida por su pureza bla, bla, bla. El ángel no tiene sexo, también es puro. Y le da el lirio. Pero la cría es pelirroja. Y para esta gente (esta gente que no sabía hacer frescos pero sí cuadros maravillosos), ser pelirroja era símbolo de voluptuosidad. Mucha.

Y todo esto viene a que yo sí veo la relación entre el cuadro y el texto. No sólo porque en los dos aparece la madre del hijo de ese dios (qué lío!), sino porque Rossetti no nos pinta del todo una virgen (con minúscula) ingenua y asustada. Asustada sí, repito. Mucho. Asustada y voluptuosa.

¿Es tan difícil verla triste y voluptuosa treinta años después?

martes, 6 de enero de 2009

Una de Waterhouse...


Pese a que es de los primeros pintores que subí, uno de mi favoritos, mi eterno pintor de imagen de perfil, el de la imagen del fondo del blog y es probable que cuente con una de las etiquetas (de pintores) más nutridas, todavía no había hecho un post única y exclusivamente de cuadros de Waterhouse. Intento no repetir (y es difícil: hay varios que me gustan demasiado como para no repetirlos) pero no prometo ir a repetir algunos más adelante. Me gustan demasiado varios, ahora sí. Y no pienso eliminarlo si alguna vez hago un post de, pongamos por caso, representaciones de Medea. O de Tisbe. Ya tuve que eliminar Circes, Ofelias, doncellas de Escalot... y me duele, me duele lo indecible.

Ahí van. Mi última foto de perfil, la penúltima y varios temas mitológicos. Así, mezclados. La última, no tengo ni idea de cómo se titula, pero me gusta.

Casi todas son bastante grandes, así que se amplían muchísimo al pinchar. No todas porque cogí imágenes que ya estaban. Pero prometo que cualquier día empiezo a escanear.





Las opiniones están divididas en torno a si, cuando me recojo el pelo me parezco a algunas imágenes de esta modelo de Waterhouse. Yo digo que, aunque ella sea más guapa y yo pese unos cuantos kilos más y tenga, por ejemplo, más nariz, la expresión es mía. Y varios seres que me conocen desde hace mucho están de acuerdo. Y que el susto con la coleta, el marcapáginas de Echo y Narciso (más abajo) y el espejo detrás, no me lo quita nadie.



Mi penúltima foto de perfil. La de arriba es la última, claro.



Una ondina



Santa Cecilia



Hylas y las ninfas



Danaides



Ulises y las sirenas



Un estudio sobre Dante y Beatrice



Diógenes



Tristán e Iseo (y el filtro)



El Decameron (que no me gusta especialmente por las expresiones)



Echo y Narciso



Medea y Jasón



El hada Rosamund



Flora



Tisbe



No tengo ni idea: una chica en el espejo.


Y, antes de que se me olvide, del 27 de Junio al 13 de Septiembre, cuarenta cuadros de Waterhouse (cuarenta!!!) todos juntitos en la Royal Academy of Arts. Yo espero ir que, además, nunca estuve en Londres.