Mostrando entradas con la etiqueta drummond de andrade. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta drummond de andrade. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2009

Drummond de Andrade


NO MEIO DO CAMINHO

No meio do caminho tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
tinha uma pedra
no meio do caminho tinha uma pedra.

Nunca me esquecerei desse acontecimento
na vida de minhas retinas tão fatigadas.
Nunca me esquecerei que no meio do caminho
tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
no meio do caminho tinha uma pedra.

Carlos Drummond de Andrade



Como siempre hay alguien que dice que no entiende portugués, os dejo una traducción:


En medio del camino

En medio del camino había una piedra
había una piedra en medio del camino
había una piedra
en medio del camino había una piedra.

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.
Nunca me olvidaré que en medio del camino
había una piedra
había una piedra en medio del camino
en medio del camino había una piedra.

Carlos Drummond de Andrade


La versión portuguesa es infinitamente más hipnótica, a mi modo de ver.

Los gallegos no podemos no pensar en Celso Emilio Ferreiro y su Longa noite de pedra. Al menos el poema. Al menos los gallegos devotos de Celso Emilio.



viernes, 27 de marzo de 2009

Drummond de Andrade y un par de cosas más

Amor é bicho instruído
Olha: o amor pulou o muro
o amor subiu na árvore
em tempo de se estrepar.
Pronto, o amor se estrepou.
Daqui estou vendo o sangue
que escorre do corpo andrógino.
Essa ferida, meu bem
às vezes não sara nunca
às vezes sara amanhã.

Carlos Drummond de Andrade


Hace poco estuve un par de veces con el ser de quien estuve enamorada cuatro años (platónica y estúpidamente) y la herida está más que curada. Poco antes le había comentado a una amiga que no lo vivió en el momento el cómo y el por qué del fin del platonismo. Lo conté como podría contar el argumento de una novela o una película mínimamente entretenida pero que no me hubiera emocionado especialmente. Como podría contar qué me estuvo contando alguien a quien las dos hacía tiempo que no veíamos. Todo pasa y todo queda, pero lo de algunos es pasar, efectivamente. Lo mío, por ejemplo.

Se casa mi gran amor de adolescencia (y a veces pasa por aquí y lee, así que hasta puede saludar si gusta) y tengo que verlo para recoger la invitación. Y putearlo con el tema, claro. Como lo puteo cada vez que le digo que no me explico qué es lo que tiene para que yo estuviera tan enamorada de él como lo estuve. Y no es que no le adore ni que no considere que es un nené encantador, él lo sabe. Lo adoro por y pese al hecho de haber sido mi gran amor de adolescencia. Lo adoraba antes, entonces y lo adoro ahora. Claro. Como tienen que ser las cosas. Además, estoy deseando verlo. Tanto con caña delante como disfrazado de novio. Y salir a celebrar que se casó.

Y yo, que no quiero casarme en absoluto (ni siquiera convivir, seamos serios), llevo toda la semana diciendo que, si algún día me caso, haré la lista de bodas con Moleiro, que tenía una exposición en el congreso y con cuyos amagos de catálogos, cuando venían en las revistas, forraba los libros cuando estaba en el instituto. No todos, no siempre, pero lo hacía. Y la carpeta naranja y transparente que me dieron con la matrícula de primero, el año de la LOU. Y las paredes de la residencia, cuando todavía se podía y yo vivía en ella. Ahora está el armario lleno de fotos de códices bonitos y de los márgenes florales de las Grandes Horas de Ana de Bretaña. Y a quien sea más freak que yo y me recuerde que no es medieval, decirle que ya lo sé. Por cierto, ese "sólo" cuesta ocho mil euros. Creo que voy a convencer a Jose, o sea, mi no-novio, para hacer una no-boda. Si no le gustan los facsímiles, que se aguante.

Jose, ¿quieres no-casarte conmigo?

¿A alguien le sobran ocho mil euros para hacerme un regalo de cumpleaños?

Si a alguien le sobran veinte mil, el que sí ha sido siempre el sueño de mi vida es La Biblia de San Luis. Mi tutor me puteó tremendamente cuando le dije que quería casarme para que me regalaran un libro con dibujos. ¡Pero es que es tan bonita!

¿En qué encaja todo esto? En que se acabó el amor, cada día puedo confirmarlo un poquito más, y en que mi gran amor siempre han sido los libros. Y que para qué complicarse la vida si una puede soñar tener veinte mil euros (y unos cuantos más, para que no se note la pérdida) y comprarse el facsímil de una biblia que tuvo un rey con muy buen gusto.

Además, hace mucho que no veo un varón heterosexual interesante. Desventajas de las ciudades pequeñas de provincias.