lunes, 14 de diciembre de 2009

Desvarío

Como mandarinas mientras doy vueltas a la edición de Mirapeixe y qué puedo comentar de sus dos o tres cantigas (sigo sin decidir cuántas son) y que no parezca de un comentario de clase de primero de carrera. También pienso que estoy hasta los huevos de Mirapeixe y que la vitamina C de las mandarinas es mi amiga. Quiero chocolate. Quiero vacaciones. Quiero que termine ya 2009 aunque, paradojas necesarias, eso querrá decir que se habrán terminado también las vacaciones. La señorita Harvey pega gritos en el hermanito de Gregor (o sea, mi ipod aún sin nombre) y parece que últimamente se está convirtiendo en mi banda sonora habitual.

El fin de semana estuve en Pontevedra en casa de la vampira que firma por aquí como Lucy (por Lucy Westenra) entre frío y tiendas pijas. También vimos una película divertidísima que se llama Fonda sangrienta y cuyos últimos veinte minutos yo dormí y jugamos al Cluedo con su hermanita pequeña. Ah, y recuperamos el Crunch como sabor de infancia, envoltorio azul (no sólo el de fuera sino también el de dentro) incluído.

Mi abrigo se abre por atrás y mis faldas se suben. En Santiago hace muchísimo frío y dicen que la semana que viene empieza (oficialmente) el invierno. Por cuestiones de que los dedos se equivocan, estuve a punto de escribir infierno tres veces antes de conseguir poner la uve. Creo que esa es la señal de que debo volver con Mirapeixe.

Las entradas que se escriben solas en los minutos que lleva teclear todas las palabras que contienen son raras. Escasas y extrañas. Las dos cosas.






6 never more:

Juan Antonio dijo...

Las entradas que se escriben así son todo eso que dices. Y geniales. Sobre todo geniales. Y genuinas.

Alternen a su santísima bola uves y efes.

Tengo que seguir a Lucy.

Besos.

Adrahel dijo...

¿Y lo divertido que fue decirte que se te veía el culo por la raja del abrigo y con la falda levantada?
Que Mirapeixe no se deje editar es normal, si le enseñas la bragas y la costura de las medias (qué cosa más antierótica es la costura de las medias!) nada más llegar. Pae da Cana tampoco se deja mucho. Y eso que yo ni a Pae da Cana le enseño nada.

Frío, máster, lunes. Ay.

Bicos.

Countess Dooku de Olivares dijo...

oye, Meri, qué miedo da ese Traffic Feed que dice dónde estamos los que entramos en tu blog... Veo que yo salgo en mi ubicación inglesa pero alguien ha entrado a tu blog desde el mío y eso me da como escalofríos ¿quién será el/la misteriosa/o de Langreo...? Vaya miedín, colega...

jess dijo...

Me acabas de antojar una mandarina!!

Mmmm acá el invierno también llegó..... pero el infierno también luce excitante en extremo en estos fríos.. brrrrr

Un abrazote linda!

David dijo...

A lo mejor me pongo pesado con el tema pero es que siempre te envidio cuando visitas vampiros o vampiras y criaturas de la noche varias. Yo en Barcelona apenas me relaciono con seres de ese tipo y los pocos que conozco son frikis sin glamour alguno que cambiarían Lucy por Bella de crespúsculo. Esto no hay quien lo aguante.
Por lo demás, ahí esta otra de esas entradas personales que a mí, en el fondo cotilla de portería sin excesos, me entretienen unos segundos.
P.D. Ojajá pudiera cambiar mandarinas por chocolate pero soy un vicioso de lo segundo. Estas navidades no me harán más sabio pero sí más gordo.

Anónimo dijo...

Me pronuncio (aunque tarde) oficialmente. Ya te dije yo que Pontevedra es una versión diminuta y un tanto risible de Coruña, sina Art Noveau pero con restos bonitos del medievo. ¡¿A quién, por los dioses, no le gusta tener una mini-versión localista de la abadía de Carfax?! Y es que Lucy tenía que ser Lucy por algo ;)

Yo también reivindico el Crunch es formato chocolatina (nada de formatos galletiles modernos, que para eso ya están los Huesitos, leñe).

Nos vemos es un ratín.

Fdo,

La vampira anteriormente citada como Ms. Westenra.