martes, 13 de octubre de 2009

Accidente

Temí... no el gran amor.

Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo— y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne.

No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.


Rosario Castellanos




13 never more:

Houellebecq dijo...

Me gusta esa entrega ficiticia que simula hasta el rechazo. De todos modos esta inconsciente no teme todo lo que debería temer. La pira y el grana amor hacen más daños que veinte ampollas en las manos. Pero bueno, que así escrito tampoco le queda mal el poemita. Otra delicia para entretener el pensamiento este Martes que se parece a un Lunes.

Nébula dijo...

precioso .*

Juan Antonio dijo...

Y todo esto ha pasado en un día? Apenas en unas horas?

Meryone dijo...

Houellebecq: pero el gran amor es más fácil de evitar que la ampolla...

Nébula: mucho

Juan Antonio: bueno, yo no sé cuánto tardó Rosario Castellanos en vivirlo/escribirlo. A mí no me ha pasado nada en las últimas horas. Nada de nada. Y menos mal...

Juan Antonio dijo...

Menos mal... Por un momento me asustaste. Bueno, te respondí también allí. Nuestros zigzags son cada vez más complejos.

Besitos.

Kyuuketsuki dijo...

Oh, Rosario. Te amo.

jess dijo...

No inventes... qué chingonería.

Siempre existe una llama perenne en la cual nos consumimos todos... nunca me había puesto a pensar en sus posibles consecuencias... aush!

Abrazos mi hermosísima Meryone!

Rubén Darío Carrero dijo...

La compleja sencillez!

C. Chase dijo...

Es la sensación de contacto... en cualquier ciudad por la que camines, ¿comprendes?, pasas muy cerca de la gente y esta tropieza contigo. En Los Angeles nadie te toca. Estamos siempre tras este metal y cristal y añoramos tanto ese contacto que chocamos contra otros sólo para poder sentir algo.

C. Chase dijo...

No se me ocurrió nada. Perdón.

Ms Dan Flowers dijo...

Oh *suspiro* me gustoó!!!

MaRipOsiTa dijo...

pobre, qué dolor escribir con una ampolla, con lo que duele...yo hace años tenía el famoso callo del estudiante...pero ni punto de comparación con esa ampolla...

besosss

Ardilla... dijo...

Multa paucis.

Ayer leí esa locución y no pensé usarla tan pronto.

Es bueno sorprenderse.