miércoles, 23 de mayo de 2012

"Tras su coronación, Darío convocó a los griegos que estaban en su corte y les preguntó por cuánto dinero accederían a comerse los cadáveres de sus padres. Ellos respondieron que no lo harían a ningún precio. Entonces, convocó a los indios calatias, que devoran a sus progenitores, y les preguntó por qué suma consentirían en quemar en una hoguera los restos mortales de sus padres; ellos se pusieron a vociferar, rogándole que no blasfemara."


(Herodoto, Historias, III)

(Gracias, Genovesio Menéndez)

9 never more:

Caput Coctu dijo...

Heródoto era un cachondo.

Juan Antonio dijo...

Meryone salta océanos de tiempo y se traslada del XIX al medievo, y de allí a la antigüedad clásica.

La cita es impagable.

Y se te echa de menos. Jo.

Besos y profiteroles.

Sergio dijo...

Magnífico ejemplo para relativizarlo todo. Y mira que he leído a Herodoto pero esta o se me ha colado o no la he leído o estaba pensando en qué se yo mientras leía.

pau dijo...

Ya ves, dos mil quinientos años y solo ha cambiado el ejemplo

Juan Antonio dijo...

Echo de menos aquellos tiempos memorables en que zigzagueábamos comentarios hasta el infinito y más allá. Jo.

Juan Antonio dijo...

Y adoro tus últimos posts. Como los menos últimos. Tú sabes.

Juan Antonio dijo...

Protesto enérgicamente. Incluso impugno. Son deliciosos. Todos ellos.

Juan Antonio dijo...

Las frutas y verduras no son prosaicas. Las ensaladas con todo, tampoco.

Juan Antonio dijo...

A fe que no. Me pareces encantadora realizando tareas tan bucólicas.