jueves, 15 de enero de 2009

Cuando escuches el trueno me recordarás...

Cuando escuches el trueno me recordarás
Y tal vez pienses que amaba la tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
Y el corazón, como entonces, estará en el fuego.

Esto sucederá un día en Moscú
Cuando abandone la ciudad para siempre
Y me precipite hacia el puerto deseado
Dejando entre ustedes apenas mi sombra

A. Ajmatova



Ni sombra dejaré, ni habrá quien me recuerde. Y, pese a que ahora sí, entonces no me importará. Espero.

Hoy fui etiquetada en una nota de facebook con este texto. No conocía al autor. O autora. Pero pienso ponerle remedio.

4 never more:

CAT dijo...

Haber creo que las vueltas en el carro me dejaron medio bruta, pero ¿eso es bueno no?
¿Como que le creas desvelos a alguien? ¿como en las novelas que tanto te gustan?
:D

Bueno al menos creoq ue eso entendí pero no me hagas mucho caso, porque la verdad mi cerebro no anda muy confiable por que me quedó como los martinís que no le gustan a James Bond jajaja

Gracias por los Saludos.

Que estes Bien. :D

Le veo el lado bueno, no he conseguido cegura selectiva pero el collarín sirve casi como aparejos jajaja.

Juan Antonio dijo...

Yo también amaba la tormenta. En tiempos en que llovía cada día a las cinco en punto de la tarde.

La tormenta ya no es lo que era. Ni lo que será. Jo.

CAT dijo...

Noooooo no te vayas OoO

Houellebecq dijo...

Pues yo tampoco conozco al autor. Parece que vas saliendo de la negra sombra de ayer. Este post es más positivo. Mi sombra en cambio está hoy en lo físico. Por fín he conseguido una especie de gripe. ¡En mis días de fiesta! Hoy estoy en bajada.