domingo, 19 de octubre de 2008

Definitivamente, tengo poderes (Las relaciones peligrosas)

Ayer me salían Las relaciones peligrosas por todos los poros. Habláramos de lo que habláramos, a mí me salía un ejemplo del libro. Bien, hoy lo buscaba en google (está en Ferrol, claro) para echarle un ojo a la correspondencia entre la de Merteuil y Valmont (ay!) y me encontré conque ayer, si no llega a morirse en 1803, el amigo Laclos hubiera cumplido nada menos que 267 años. Casi nada.

Así que os dejo una de las cartas. Y lo recomiendo fervorosamente.

LA MARQUESA DE MERTEUIL A CECILIA VOLANGES

En París, a 4 de octubre de 17**.

¡Vaya, vaya, pequeña, por lo que veo estás muy molesta y avergonzada! ¿Y este señor de Valmont es un hombre perverso, no es así? ¡Cómo! ¡Atreverse a tratarte como a la mujer más querida! ¡Ensenarte aquello que te estabas muriendo por saber! En verdad que este proceder es imperdonable. Y por tu parte, quieres conservar tu modestia para tu amante (el cual no abusa); ¡sólo quieres las penas del amor, y no los placeres! Nada mejor, y quedarás de maravilla en una novela. Pasión, infortunio, virtud por encima de todo, ¡cuántas cosas bellas! En medio de este brillante cortejo, verdad es que una se aburre a veces, mas todo tiene su recompensa.

¡Miren pues a la pobre niña, qué lástima da! Tenía los ojos hinchados al día siguiente! ¡Qué dirían ustedes si fueran los de su amante! Ea, ángel mío, no los tendrás siempre así; no todos los hombres son un Valmont. Y luego, ¡no atreverse a levantar esos ojos! ¡Oh! Caramba, con mucha razón; todo el mundo habría leído en ellos tu aventura. Créeme, si así fuera, nuestras mujeres e incluso nuestras señoritas tendrían una mirada mas recatada.

A pesar de las alabanzas que me veo obligada a prodigarte, como ves, preciso es reconocer, sin embargo, que no lograste tu obra maestra; habría sido contarle todo a tu mamá. ¡Habías empezado tan bien! Te habías echado ya en sus brazos sollozando, ella también lloraba: ¡qué escena tan patética! Y ¡qué lástima no haberla terminado! Tu querida madre, loca de contento, te habría enclaustrado de por vida, para contribuir a tu virtud, y entonces habrías podido amar a Danceny todo cuanto hubieras querido, sin rivales ni pecado: te habrías desconsolado a placer; y de seguro que Valmont no habría ido a turbar tu dolor con enojosos placeres.

Ahora en serio, ¿se puede ser tan niña tomo tú con quince anos cumplidos? Con razón dices que no mereces mi bondad. Sin embargo yo quería ser tu amiga: ¡quizá lo necesites con la madre que tienes y el marido que quiere darte! Mas si no maduras, ¿qué quieres que haga contigo? ¿Qué podemos esperar, si lo que espabila a las jovencitas, a ti, por el contrario te atonta?

Si pudieras dominarte y razonar por un momento, te percatarías enseguida de que has de felicitarte en lugar de lamentarte. ¡Mas estás avergonzada y esto te incomoda! ¡Oh! Tranquilízate; la vergüenza que el amor produce es como el dolor: sólo se padece una vez. Después puede fingirse, mas ya no se siente. Sin embargo, el placer permanece y esto ya es algo. Incluso creo entrever por tu discursillo, que podría ser harto importante para ti. Vamos, un poco de buena fe. «Esa turbación» que te impedía «hacer lo que decías», que hacía que te pareciera «tan difícil defenderte», que «te hizo enojar» cuando Valmont se fue, ¿acaso la causaba la vergüenza? ¿O era el placer? Y ese «modo de hablar» al que «no se sabe cómo responder», ¿acaso no sería por su modo de hacer? ¡Ay! ¡Niña, mientes y le mientes a tu mejor amiga! Esto no está bien. Mas dejémoslo.

Lo que para todo el mundo sería un placer, y podría no ser sino eso, en tu situación se convierte en algo realmente feliz. En efecto, viéndote entre una madre la cual te interesa que te quiera, y un amante que deseas que lo haga para siempre, ¿cómo no comprendes que el único medio de conseguir estos fines opuestos, es ocuparte de un tercero? Distraída con esta nueva aventura, mientras que ante tu mamá parecerás someterte a ella sacrificándole una inclinación que le desagrada, ante tu amante conseguirás el honor de una hermosa defensa. Aunque le asegures sin cesar de tu amor, no le concederás la prueba última. Esta negativa, tan poco penosa en tu caso, no dejará él de atribuirla a tu virtud; quizá se lamente por ello, mas te querrá mas aún; y el conseguir este doble mérito, a los ojos de la una el de sacrificar tu amor, a los del otro el de resistirte a él, sólo te costará gozar de sus placeres. ¡Oh! Cuántas mujeres perdieron su reputación, habiéndola podido conservar cuidadosamente, si la hubieran podido mantener con estos medios.

¿No te parece este partido que te propongo, tanto el mas razonable como el mas apetecible? ¿Sabes lo que has conseguido con el que habías tomado? Pues que tu mamá haya achacado tu redoblada tristeza a un redoblado amor y se sienta ofendida por ello, y no espere para castigarte sino a estar más segura. Acaba de escribirme; lo intentará todo para conseguir tu propia confesión. Quizá llegue incluso, según me dice, a proponerte a Danceny por esposo; y esto para hacerte hablar. Y si, dejándote seducir por este engañoso carino, respondieses según el dictado de tu corazón, encerrada al punto por largo tiempo, quizá para siempre, llorarías a placer tu ciega credulidad.

Esta argucia que quiere usar contigo, has de combatirla con otra. Empieza, pues, por hacerle creer que piensas menos en Danceny, mostrando menos tristeza. Se convencerá tanto mas fácilmente cuanto que es la consecuencia normal de la ausencia; y te estará tanto mas agradecida cuanto que hallará ocasión de aplaudirse por su prudencia, la cual le ha sugerido esta medida. Mas si, por conservar alguna duda, persistiese, sin embargo, en ponerte a prueba y llegara a hablarte de matrimonio, enciérrate, como buena hija que eres, en una perfecta sumisión. De hecho, ¿qué arriesgas? Para lo que se hace con un marido, bien vale el uno tanto como el otro; y el mas incómodo es menos molesto que una madre.

Cuando esté mas contenta contigo, tu madre te casará al fin, y entonces, al tener mas libertad de movimientos, podrás hacer lo que quieras, dejar a Valmont para quedarte con Danceny o incluso conservar a ambos. Pues, ten cuidado, es amable tu Danceny: mas es uno de esos hombres a los que se tiene cuando se quiere y hasta que se quiere; puede una estar tranquila con él. No ocurre así con Valmont: es difícil de conservar; es peligroso abandonarlo. Se ha de tener con él mucha habilidad, o, si no se tiene, mucha docilidad. Mas, por otra parte, ¡si lograras hacer de é1 un amigo! ¡Esto sería una suerte! Te pondría enseguida en la primera fila de las mujeres de moda. Así es como se consigue un puesto en el mundo, y no ruborizándote y llorando, como cuando tus monjas te hacían comer de rodillas.

Si tienes seso, tratarás pues de reconciliarte con Valmont, que debe estar harto furioso contigo; y como es necesario saber reparar las tonterías, no temas dar tú algunos pasos; además pronto te darás cuenta de que, si los hombres han de dar los primeros, casi siempre nos vemos forzadas nosotras a dar los segundos. Tendrás un pretexto para ello: pues no has de guardar esta carta; y te pido y te exijo que se la entregues a Valmont en cuanto la hayas leído. No te olvides, sin embargo, de volverla a lacrar antes de hacerlo. Primero, porque he de dejarte el mérito de tu actuación con respecto a él, que no parezca que te ha sido dictada; y además, porque de nadie en el mundo soy tan amiga como para hablarle como a ti.

Adiós, ángel mío; sigue mis consejos, y escríbeme diciéndome si te va bien con ellos...

A propósito, se me olvidaba... sólo una palabra mas. Esfuérzate por cuidar mas tu estilo. Sigues escribiendo como una niña. Comprendo muy bien el motivo, y es que dices todo lo que piensas, y nada que no pienses. Esto puede ser así entre tú y yo que nada hemos de ocultarnos la una a la otra: mas, ¡con todo el mundo! ¡Sobre todo con tu amante! Parecerías siempre una tontuela. Ya sabes que cuando escribes a alguien, lo haces para él y no para ti: debes, pues, tratar de decirle no tanto lo que piensas como lo que é1 desea oír.

Adiós, corazón; te abrazo en lugar de reñirte; con la esperanza de que seas mas razonable.

Chordelos de Laclos

9 never more:

Juan Antonio dijo...

La gente ya no escribe cartas así. Al menos a mí. Antes sí, pero hace siglos de eso. C'est dommage!

Y sí, el olvido es un bálsamo que nos permite seguir despertando cada día.

Afortunadamente. Besos.

Elaine Crespo dijo...

Maryone!


Este texto ficou mais complicado!!
Porque é muito longo!!

Ficarei a comentar as lindas imagens dos dias anteriores amei todas!!

Um beijo no George!!
Na bela folerpa!!(Agora adolecente)

Beijos

Elaine

amistades interesantes dijo...

Hola, me llamo Ana y llevo un tiempo leyendo unos cuantos blog repartidos por el espacio. Éste reconozco me ha emocionado, tanto, tanto tiempo… llega ahora y no salgo del asombro. Pienso, todo llega, todo llega….
Ahora tocaban comentarios particulares que dejo en papel, no quiero enrollaros.
A lo que iba. Que todo me intriga.
A finales de agosto de 2.005 recibí un mensaje de un amigo que quiero amante, en el que me decía que quería liarme con él, y que lo sentía pero él no quería. Me sorprendió. Me gustan las palabras y sus diferentes significados y busqué la palabra “liar”, la encontré por varios lugares, pero hubo una que hizo tal impacto en mí que quedé pasmada. Fue la siguiente: “en francés liaisons,…. he leído una famosa novela francesa titulada Les liaisons dangereuses, escrita por un tal Chordelos de Laclos, que me ha enseñado, en efecto, lo que es el enredo. Describe una enrevesada estrategia del engaño para conseguir seducir, triunfar, desesperarse, vengarse, vulnerar la inocencia. Uno de los protagonistas dice: -necesito realmente tener a esa mujer para escapar al ridículo de enamorarme de ella- . Para alcanzar su objetivo tiene que conseguir una rendición completa. –Que se rinda, pero que luche; que sin tener la fuerza de vencer, tenga la de resistir; que saboree a gusto el sentimiento de su debilidad y se vea forzada a reconocer su derrota-. No le basta, al parecer, con esto, también quiere provocar en ella sentimiento de culpabilidad: -¡qué delicia ser tanto el objeto como el vencedor de sus remordimientos¡ que crea en la virtud, pero que me la sacrifique, que sus faltas le espanten sin cesar y que, agitada por mil terrores, no pueda olvidarlos sino venciéndolos en mis brazos-.
Esto debe ser lo que llaman los humanos un enredo,...” (Diccionario de los sentimientos de José Antonio Marina y Marisa López Penas).

Continúo la búsqueda de mi/ti. Siempre hay algo que me sorprende, sólo espero lo siguiente. Siempre con buena intención, y así, estoy feliz, en un continuo de momentos.
No he leído el libro ni he visto la película, porque por aquél entonces me dio miedo y pasé a otras cosas. Hoy veré la película si puedo, he leído como que trasmite bien el libro y eso, siempre resulta interesante y es al instante, se pierde uno de recrearlo con la mente como cuando lo lee, pero cuando hay otras cosas que también son importantes, te ayuda en el compendio de todo, así uno se hace generalista y particulista a la vez, creo yo.
No soy escritora porque no tengo financiación que me lo permita. O sea, soy de esos “quiero y no puedo”, “sufro, pero no sufro”, “soy feliz y quiero serlo” Igual no se entiende, no tiene porqué entenderse, a veces no lo entiendo ni yo. No me rindo, continúo la danza.
La sofística del asunto va en aumento.

tristemorwen dijo...

Te contesto aquí, que si no no me lees. ¡Pero que requete-bonita es Folerpa! ¡Y que fotogénica! (Y sí, definitivamente brilla en la oscuridad, como lo haría cualquier ser pre-natural y pseudo-vampírico).
En cuanto al tema de las películas de terror y la materia que conformó las luces primeras de nuestra infancia, estoy teniendo un fin de semana de lo más satisfactorio a este respecto.
El viernes pasé por la biblioteca municipal y tienen tanto terror en edición satinada de Valdemar... ¡Vivan Cthulhu y sus secuaces! Y vivan las coincidencias siniestras que me hacen tropezar con películas malas de la Fantastic Factory sobre los mitos Lovecraftianos precisamente cuando me encuentro "sumergida" en estas aguas. ¿Te acuerdas de esa observación tuya sobre lo Lovecraftiana que es Galicia? Pues parece que es una opinión objetiva porque hay una película en la que a los gallegos nos pintan como oscuros adoradores de deidades subacuáticas. ¡Viva!

A modo de off topic, voy a invitarte a tomar el té en breve porque este fin de semana he estado aprendiendo a hacer red berry muffins ;)

Achuchones nocturnos.

Lucy

terry dijo...

Maryone, hay que ver como ha evolucionado la celestina, todo es superable, pero tristemente los estamentos sociales tambien evolucionan, los guetos de nuestro corazón tienen alas cortas.

Me gusta la objetividad de Amistades Interesates, es una pena que no tengas tu propio blog para visitarte.

Besos para todas.

Maria dijo...

Ay! No habré enunciado yo tales palabras (o parecidas) en muchas de nuesras conversaciones... Hoy me siento como la Condesa y como Cecilia. Creo que la duda me asalta (aunque la identificación con la Condesa sea para mí lo evidente a priori) porque tengo tremenda resaca de burdeos ( y sin valiuns ni nada, aún no he asimilado bien aquel poema de Bolaño que te mostré el otro día) Malditos los malditos!!!
Folerpa está muy guapa y sigue en pié la oferta de hacerte un té en casa.
Beijos,
María.

Elaine Crespo dijo...

Maryone!!

Fiz um novo BLOG!!

http://www.elainecrespo.blogspot.com

Saudades!

Beijos
Elaine

ninescu Niya dijo...

Ya ni me acuerdo de como llegué aquí. Pero aquí me quedaré, no tengo ya fuerzas para desandar el camino.

No puedo aclararme ni a mi mismo que ha pesado más en esta decisión. Puede que el existencialimo que destilan estas paredes. Puede que esas mujeres prerrafaelitas de piel albina, como la gata con nombre de viento nocturno en la mejilla. O una mirada inquietante de un ojo también felino que no quería salir. Sobre todo esa sensación de que estoy ante palabras que merece la pena leer. Y quiero-saber-más (curiosidad ontológica)

Estoy ahí atrás, en esa silla. Procuraré no molestar.

Meryone dijo...

rápido, que mañana y pasado serán días muy largos...

a los nuevos sin blog, bienvenidos. las taciturnas medianoches son para que alguien llame a tu ventana y diga nevermore, todos lo sabemos.

amistades interesantes: la novela es increible y la versión de stephen frears a mí me gusta mucho. no así valmont, que, no obstante, es una peli buena

ninescu niya: no molestas, no. la gata seguro que se acerca y ronronea para que la acaricies

con maría hablé y estuve antes

y a josé antonio, tristemorwen, terry y elaine los visito ahora en sus sitios...