jueves, 23 de octubre de 2008

Y diles que, por mi amor, maten al gato...

No es (creo) casualidad que Guilhem de Peitieu, el primer trovador (y abuelo de Leonor de Aquitania, la mujer que cambió al rey de Francia por el de Inglaterra con tanto glamour como mala fe) haya nacido el mismo día que el amigo Brassens. Esto es, hoy. Hoy no, pero un 22 de octubre. De 1071 y 1921, para ser exactos. Ahora mismo no puedo buscar una canción de Brassens, pero sí poner la primera cansó occitana que leí en mi vida, el año que me cambié de Hispánicas a Románicas (lo mejor que haya hecho nunca con mi vida, creo).

Porque hubo un tiempo en que los trovadores no parecían ir a llevar mallas en todas las películas ambientadas en la Edad Media y en que escribían en vulgar por oponerse a la Iglesia. Y el primero en hacerlo fue Guillermo IX de Aquitania (o Guilhem de Peitieu, que son el mismo). Y cuando tu conocimiento de los trovadores no pasa de Martin Codax y sus ondas do mar de Vigo (y unos cuantos más, tampoco hay que exagerar) y lo único que sabes del occitano es que es una lengua minoritaria del sur de Francia, descubrir esto (y todo lo demás que descubrí yo, todo a la vez, en aquel primer año de Románicas) es, cuando menos, divertido.

Y provoca adicción. Si luego llegan la épica y la narrativa artúrica, más. Y hasta hoy.

Lástima que por culpa del buen hombre se haya inventado el amor!


Farai un vers, pos mi sonelh,
E-m vauc e m'estauc al solelh.
Donnas i a de mal conselh,
Et sai dir cals:
Cellas c'amor de cavalier tornon a mals.
Donna no fai pechat mortal
Que ama cavalier leal;
Mas s'ama monge o clergal
Non es raizo:
Per dreg la deuri'hom cremar ab un tezo.
En Alvernhe, part Lemozi,
M'en anei totz sols a tapi:
Trobei la moller d'En Guari
E d'En Bernart;
Saluderon mi sinplamentz per san Launart.
La una-m diz en son latin:
"O, Deus vos salv, don pelerin;
Mout mi semblatz de belh aizin,
Mon escient;
Mas trop vezem anar pel mond de folla gent."
Ar auzires qu'ai respondutz;
Anc no li diz ni ba ni butz,
Ni fer ni fust no ai mentagutz,
Mas sol aitan:
"Babariol, babariol, babarian."
So diz n'Agnes a n'Ermessen:
"Trobat avem que anam queren:
Sor, per amor Deu l'alberguem,
Que ben es mutz,
E ja per lui nostre conselh non er saubutz."
La una-m pres sotz son mantel
Et mes m'en la cambra, el fornel:
Sapchatz qu'a mi fo bon e bel,
E-l foc fo bos,
Et eu calfei me volentiers als gros carbos.
A manjar mi deron capos,
E sapchatz agui mais de dos,
Et no-i ac cog ni cogastros,
Mas sol nos tres;
E-l pans fo blancs e-l vins fo bos e-l pebr'espes.
"Sor, si aquest hom es ginhos
Ni laicha a parlar per nos,
Nos aportem nostre gat ros
De mantement,
Qe-l fara parlar az estros, si de re-nz ment."
N'Agnes anet per l'enoios:
Et fo granz, et ag loncz guinhos:
Et eu, can lo vi entre nos,
Aig n'espavent,
Qu'a pauc no-n perdei la valor e l'ardiment.
Quant aguem begut e manjat,
Eu mi despoillei per lor grat;
Detras m'aporteron lo gat
Mal e felon:
La una-l tira del costat tro al tallon.
Per la coa de mantenen
Tira-l gat, et el escoisen:
Plajas mi feron mais de cen
Aquella vetz
Mas eu no-m mogra ges enquers qi m'ausizetz.
Pos diz N'Agnes a N'Ermessen:
"Mutz es, que ben es conoissen.
Sor, del banh nos apareillem
E del sojorn."
.xli. jorn estei az aquel torn.
Tant las fotei com auziretz:
Cen e quatre vint et ueit vetz,
Q'a pauc no-i rompei mos corretz
E mos arnes;
E no-us pues dir los malaveg tan gran m'en pres.
Monet, tu m'iras al mati,
Mo vers porteras el borsi
Dreg a la molher d'en Guari
E d'en Bernat,
E diguas lor que per m'amor aucizo-l cat



Haré un verso, pues me adormezco, me paseo y me echo al sol. Hay damas de mala intención, y sé decir cuáles: aquellas que llevan a mal el amor de caballeros.
No comete pecado mortal la dama que ama a leal caballero; pero yerra si ama a monje o a clérigo. La tal, con justicia debería ser quemada con un tizón.

En Alvernia, más allá del Lemosín, me fui solo, con esclavina: me encontré con la mujer de Garí y con la de Bernart. Me saludaron llanamente por San Leonardo.

La una me dijo en su latín: «Dios os guarde, señor peregrino; me parecéis de muy buena condición, por lo que veo; pero demasiado vemos andar por el mundo gente necia.»

Ahora oiréis lo que contesté; no le dije ni fa ni fu, ni menté hierro ni madera, sino tan sólo: «Babariol, babariol, babarián.»

«Hermana -dijo Agnés a Ermessén-, hemos hallado lo que vamos buscando.»
«Hermana, por el amor de Dios, alberguémoslo, que es completamente mudo, y nuestro propósito nunca será divulgado por él.»

La una me tomó bajo su manto y me llevó a su cámara, junto al hogar. Sabed que ello me fue agradable y bonito, y el fuego era bueno; y me calenté gustosamente junto a los gruesos leños.

Para comer me dieron capones, y sabed que hubo más de dos. No había cocinero ni pinche, sino nosotros tres solos. El pan fue blanco; el vino fue bueno, y la pimienta, abundante.

«Hermana, por si este hombre es un marrullero y deja de hablar por nosotras, traigamos en seguida nuestro gato rubio, que lo hará hablar al momento, si en algo nos engaña.»

Agnés fue en busca del odioso, que era grande y con largos bigotes. Y yo, cuando lo fui solo, con esclavina: me encontré con la vi entre nosotros, tuve miedo, y por poco pierdo el vigor y el denuedo.

Cuando hubimos bebido y comido, me desnudé a su voluntad. Me colocaron detrás el gato malvado y pérfido; una de ellas me lo arrastró desde el costillaje hasta los talones.

Súbitamente estira la cola al gato, y él -araña. Aquella vez me hicieron más de cien heridas; pero yo no me hubiera movido aunque alguien me hubiese matado.

«Hermana -dijo Agnés a Ermessén-, se ve perfectamente que es mudo.» «Hermana, preparémonos para el baño y para el goce.» Estuve ocho días, y aún mas, en aquel ambiente.

Las follé tanto como vais a oír: ciento ochenta y ocho veces, que por poco rompo mi correaje y mi arnés; y no os puedo decir la gran enfermedad que cogí.

Monet, por la mañana y de mi parte, llevando mi verso en el zurrón, irás directamente a la mujer de Garí y a la de Bernart, y diles que, por mi amor, maten el gato.

Guilhem de Peitieu

1 never more:

Juan Antonio dijo...

Impagable, querida niña. Te debo una prenda.

Besos.